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El mundo en mi mano: la revolución de los datos móviles

por Arturo Arriagada

Desde la semana pasada está disponible el libro “El mundo en mi mano: la revolución de los datos móviles”, donde se aborda el impacto de internet y los datos móviles en distintos aspectos de la vida cotidiana de los chilenos. Esta es una publicación hecha por la Fundación País Digital y Entel, donde me invitaron a participar como editor.

El libro reúne colaboraciones de un grupo de académicos y expertos de distintas universidades, que escriben sobre varias dimensiones del tema. Entre ellas, el impacto de las tecnologías en la educación, el acceso en zonas rurales a internet y por qué compartimos noticias y contenidos online, entre otras materias. Entre los autores, se cuentan Daniel Halpern, Sebastián Valenzuela y Magdalena Claro (Universidad Católica de Chile), Teresa Correa (Universidad Diego Portales), Isabel Pavez (Universidad Los Andes), Ricardo Greene (Universidad Católica del Maule), Mario Cimoli (Cepal), Luis E. Santana (Fundación Democracia y Desarrollo) y Catalina Araya (Fundación País Digital), entre otros.

Ya lo pueden descargar desde aquí: www.elmundoenmimano.cl

Pueden revisar la introducción del libro a continuación:

LA VIDA SOCIAL DE LOS DATOS MÓVILES
Arturo Arriagada (Editor)

Todo lo que compartimos y recibimos a través de dispositivos digitales –fotos, música, información, claves de acceso y nombres de usuario, audios, correos electrónicos, contactos y mensajes—, son datos móviles. Los datos móviles son una tecnología digital, es decir, un dispositivo para transmitir información y facilitar procesos de comunicación.

Ahora, hagamos el siguiente ejercicio. Mientras lees estas líneas, piensa en tu teléfono celular o tu computador. Imagina la cantidad de información que almacenas en ellos y que compartes con otros. Piensa en las actividades que antes hacías sin ellos y las que ahora dependen de ambos artefactos. Acuérdate del miedo o el cansancio que tuviste antes de relacionarte con ellos, así como las satisfacciones que te dieron. Respira profundo y piensa en la imagen que tienes de fondo de pantalla, en el computador o en tu celular. Si no tienes, piensa en tu foto de perfil que subiste cuando creaste una cuenta en una red social. ¿Pensaste en los datos móviles? ¿Los viste? ¿Cómo son? ¿Qué forma tienen?

Los datos móviles son parte de un ensamblaje complejo, aquel que se compone no solo de la información –que se mide en bytes—, y las tecnologías digitales que permiten su intercambio, sino también de las disposiciones que desarrollamos hacia esos datos, las tecnologías que permiten ponerlos en circulación, y las actividades que realizamos gracias a ellos. Esa es la vida social de los datos móviles, un ensamblaje de relaciones sociales y tecnológicas. Por ejemplo, no son las tecnologías digitales ni los datos móviles los que tienen a distintos ciudadanos protestando en contra de sus instituciones y gobernantes en el mundo. Es el descontento de esos ciudadanos, más una serie de tecnologías que les permiten organizarse, acceder y compartir información, las que convergen para que la gente salga a la calle a protestar. Este ejemplo lo podemos llevar a otros ámbitos de nuestras vidas. Aplica para pensar cómo los datos móviles y las tecnologías digitales se involucran en actividades tan variadas como los procesos de enseñanza y aprendizaje en colegios y universidades, en la relación entre empresas y consumidores, así como en las formas de comunicarnos con amigos y familiares. Este libro ofrece distintas maneras de comprender los ensamblajes de relaciones sociales y tecnológicas en diversos ámbitos de la vida cotidiana.

Las tecnologías digitales y los datos móviles son artefactos que nos permiten conseguir ciertos fines. Al igual que la ropa que usamos para abrigarnos, las ollas y platos para cocinar y comer o los autos y bicicletas para transportarnos, hay tecnologías digitales para la comunicación y la información. Lo interesante de estas últimas, es que nos plantean cambios respecto a cómo nos comunicábamos y relacionábamos antes de su aparición. Algunos ejemplos: Nuestra relación con el tiempo y el espacio es distinta, algo anda más rápido y, sin movernos de nuestro escritorio, podemos estar viendo lo que ocurre en cualquier parte del mundo. Luego, podemos comentar estos sucesos en las redes sociales, compartiendo nuestras ideas y emociones en tiempo real. Al mismo tiempo, nos sentimos más o menos empoderados e informados para interpelar a nuestras autoridades o compartir información sobre el desempeño de empresas y gobernantes en distintos espacios digitales. Nos consideramos buenos ciudadanos compartiendo información sobre los asuntos públicos, aunque no votemos en una elección. También, al relacionarnos con otros, hablamos de lo que vimos en Facebook y WhatsApp, así como de lo que pasa en la oficina, la calle, el colegio o nuestros hogares.

Por más acceso que tengamos a redes sociales, comunicaciones digitales paralelas y datos móviles, también hay cosas que no cambian. Seguimos enfrentándonos a distintas dificultades al comunicarnos. A veces no nos entendemos, creímos que el otro entendió lo que dijimos, pero no. Todavía tenemos que ir a votar en urnas para elegir a nuestros gobernantes, aunque veamos propaganda electoral en Facebook o en YouTube. La compra del supermercado sigue siendo la misma, aunque la hagamos online o en las góndolas. Las ganas de encontrar el amor no cambian, por más que exista Tinder o cualquier red social creada para juntar a personas que quieren encontrar pareja. La publicidad en torno a las tecnologías digitales nos sigue mostrando estilos de vida que no siempre se dan en la práctica, pero generan aspiración. Suma y sigue. La desolación inicial al ver gente caminando sola por las calles mirando sus pantallas puede confundirnos. Como sugiere el antropólogo inglés Daniel Miller, en el caso de Facebook y más allá del negocio de su dueño, Mark Zuckerberg, queda demostrado que lo que allí ocurre es el reflejo de nuestras ganas y habilidad para socializar con otros.

Este libro da cuenta de los cambios y continuidades a los que nos vemos enfrentados los chilenos con la incorporación de una serie de tecnologías digitales en distintos ámbitos de nuestras vidas. En el trabajo, la educación, la política y la economía; en las formas de ser familia, como consumidores, ciudadanos y animales sociales. Acá hay números e historias que explican esos cambios y continuidades. Es novedosa y sugerente la combinación de aproximaciones cuantitativas y cualitativas para entender estos fenómenos, como también el interés de la industria de telecomunicaciones por salir de los márgenes tradicionales y ponerse a disposición de las reflexiones que este libro plantea. Porque la pregunta que cruza todos los capítulos de este libro es qué ha cambiado y qué no, desde el momento en que se vendieron conexiones a Internet y teléfonos móviles a las personas a lo largo y ancho del país. Para responder esta pregunta, invitamos a una generación de investigadores y académicos jóvenes a compartir sus trabajos y reflexiones, a proponer puntos de vista e interpretaciones sobre los cambios asociados a la transformación de las comunicaciones en la era digital.

LA REVOLUCIÓN DE LOS DATOS MÓVILES: EL LIBRO

Este libro es la posibilidad de poner en el papel una serie de ideas y preguntas en torno al impacto de las tecnologías digitales y los datos móviles en la vida de los chilenos. También, es la oportunidad de juntar a la industria de las telecomunicaciones con la academia. Es propio de los tiempos actuales que una empresa de telecomunicaciones esté interesada en entender estos cambios y continuidades, pero es novedoso que ese interés se materialice en un libro que convoca a una nueva generación de académicos que están haciendo estudios empíricos sobre el papel de las tecnologías digitales en nuestras vidas. Aquí confluyen distintas aproximaciones teóricas y metodológicas para explorar las complejidades de este fenómeno, pero, sobre todo, se reúne el interés por abordarlos desde Chile. El foco del libro está puesto en la relación de los chilenos con las tecnologías digitales y los datos móviles, sus particularidades y generalidades. Ello, porque entendemos que esta relación es el resultado de historias y geografías diversas, de contextos en los cuales se sitúan las tecnologías, así como los imaginarios que existen en torno a ellas.

Luego de entender cómo los chilenos se relacionan con distintas tecnologías digitales y datos móviles, podemos establecer comparaciones con otros países y hacer análisis, interpretaciones y políticas públicas, y no al revés. Así, evitamos enfrentarnos a un Transantiago digital a la hora de pensar en mejoras al sistema educacional, a través de la incorporación de tecnologías digitales, de tener una mejor convivencia social, una relación sustentable con el medio ambiente, un mejor desplazamiento en las ciudades, una mejor calidad de vida, una mejor relación con políticos e instituciones, con empresas y empleadores. La revolución de los datos móviles, el libro, es una oportunidad para pensar en todos estos desafíos.

En los capítulos de este libro hay historias en torno a teléfonos celulares, Internet, datos móviles, redes sociales, entre otras tecnologías; pero, sobre todo, hay historias acerca de las variadas formas de ver y relacionarnos con el mundo en contextos donde la tecnología ha facilitado, redefinido y limitado una serie de acciones y sensaciones.

Sabemos que Santiago no es Chile. Esto implica darle la misma atención a las grandes, medianas y pequeñas localidades. En el capítulo 1, Ricardo Greene explora, a través de ocho perfiles y 24 fotografías, cómo las tecnologías digitales han impactado la cotidianeidad y los imaginarios de mundo de un grupo de personas que viven en la región del Maule. Así, es posible comprender cómo las prácticas en torno a distintas tecnologías digitales redefinen las formas de ejercer profesiones, de ser familia, de ser adolescente, de hacer negocios y de participar en política. En el capítulo 2, Isabel Pavez y Teresa Correa, abordan cuáles son las razones que dan los habitantes de 22 localidades aisladas en el país para conectarse o no a Internet, después de cinco años de tener acceso a la red. Uno de los principales hallazgos de este capítulo, es el rol que tienen los niños para operar como intermediarios y facilitadores entre los adultos y las tecnologías digitales, como Internet.

¿Cómo las tecnologías digitales han redefinido prácticas, actividades y roles? ¿Qué es ser emprendedor, ciudadano, estudiante y consumidor hoy en día? En el capítulo 3, Ernesto Escobar, junto con quien escribe, analizamos las historias y experiencias de un grupo de emprendedores que se mueven en distintos ámbitos de la industria cultural, como el diseño, la moda, la música y las artes. La centralidad que han adquirido las redes sociales en la vida de estos empresarios para vender y promocionar los bienes y servicios que ofrecen, los ha llevado a entender que la comunicación y relación con los consumidores es central a la hora de hacer negocios.

¿Cómo y cuánto ha impactado la masificación de las tecnologías digitales y el uso de datos móviles en la economía del país? ¿Por qué es posible afirmar que vivimos en una economía digital? En el capítulo 4, Mario Cimoli y Fernando Rojas, comparan los niveles de conectividad a Internet de Chile con el resto de los países de América Latina, así como la oferta y demanda de servicios digitales.

En el capítulo 5, Luis Santana analiza qué es ser un ciudadano en la era digital, principalmente cuando nos relacionamos con instituciones y gobernantes. Aquí, la discusión se enfoca en los cambios y continuidades que afectan a las distintas formas de participación política, desde votar en elecciones, participar en protestas, hasta nuevas formas de organización para plantear demandas de interés público. El desafío al que hoy nos vemos enfrentados –plantea Santana—, es cómo incorporar estas nuevas formas de ejercer ciudadanía de forma constructiva, para un mejor funcionamiento de las instituciones públicas.

En el capítulo 6, Sebastián Valenzuela y quien escribe, exploramos las características de las noticias que comparten las personas en Facebook y Twitter, así como las motivaciones que las llevan a difundir contenidos. Una práctica tan común como compartir información noticiosa, links, estados de ánimo y fotos, se basa en dos fenómenos dependientes. Por un lado, las noticias que se comparten en redes sociales tienen un alto contenido emocional. Por otro, al compartir contenidos esperamos emocionar a los otros.

La posibilidad de comunicarlo todo en distintas plataformas digitales ha revelado –y redefinido—la importancia de la privacidad. Ya sea como una convención social, o por las distorsiones que genera la falta de ella en nuestras relaciones sociales. En el capítulo 7, Daniel Halpern, Josefina Ramírez, Martina Piña y Javier Vásquez, analizan la inmediatez y el voyerismo en las redes sociales online, así como las implicancias del manejo de la privacidad en el actual contexto de exposición de distintas intimidades en espacios digitales.

Ser estudiante es una actividad que se ha visto transformada con la presencia y masificación de las tecnologías digitales. Tanto en colegios, institutos y universidades, como en los propios hogares, las formas de aprendizaje se han visto cuestionadas y –en algunos casos—, transformadas. En el capítulo 8, Magdalena Claro, aborda las experiencias y reflexiones de cuatro profesores de educación básica con el fin de analizar cómo enseñar a los estudiantes en un entorno dominado por la presencia de las tecnologías digitales.

En el capítulo 9, Catalina Araya, hace el ejercicio opuesto. Analiza la experiencia de 8 personas, con distintas historias y geografías, respecto a cómo las tecnologías digitales han transformado sus vidas cotidianas. Así, se conocerán casos de personas que encontraron el amor en una red social, abuelas que potencian su rol dentro de la familia, o la historia de una mujer con discapacidad que creó una aplicación para poder moverse por la ciudad.

Por último, este libro es el resultado del esfuerzo e interés por abordar los desafíos que plantea la masificación de las tecnologías digitales y los datos móviles en la vida de los chilenos. Agradezco a Fundación País Digital, especialmente a Catalina Araya, y al equipo de Entel, encabezado por Andrés Cristi. Muchas gracias a cada uno de los autores que están presentes en este libro, por las ganas de involucrarse y compartir sus investigaciones para reflexionar sobre una revolución que –si bien plantea una serie de incertidumbres por estar en constante desarrollo—al menos nos tiene conversando sobre el mundo que vivimos, imaginamos y queremos habitar.