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	<title>Antimedios &#124; Arturo Arriagada</title>
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	<description>Blog de Arturo Arriagada sobre Medios, Internet, Cultura Digital, Comunicación Política.</description>
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		<title>Los nuevos (viejos) fans</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 03:22:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Uno de los grandes cambios que ha provocado internet es derribar la distinción entre productores y consumidores. Hoy los usuarios producen, consumen, reproducen y distribuyen bienes e información a través de la colaboración y el intercambio online. Estos produsers -la contracción entre "productor" y "usuario"- están siendo actores clave en la configuración de economías de producción cultural. Al combinar sus conocimientos y gustos con el uso de tecnologías, estos individuos actúan como filtros, curadores y recomendadores que agregan valor y significados a los bienes culturales que circulan en estas economías.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.antimedios.cl/wp-content/uploads/2012/01/rsz_1fans.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-1300" title="rsz_1fans" src="http://www.antimedios.cl/wp-content/uploads/2012/01/rsz_1fans.jpg" alt="" width="659" height="245" /></a><br />
(Publicado en <a href="http://www.quepasa.cl/articulo/opinion---posteos/2012/01/20-7557-9-medios-consumidores-profesionales.shtml">Qué Pasa</a> el 19/01/2012)</p>
<p>Uno de los grandes cambios que ha provocado internet es derribar la distinción entre productores y consumidores. Hoy los usuarios producen, consumen, reproducen y distribuyen bienes e información a través de la colaboración y el intercambio online. Estos produsers -la contracción entre &#8220;productor&#8221; y &#8220;usuario&#8221;- están siendo actores clave en la configuración de economías de producción cultural. Al combinar sus conocimientos y gustos con el uso de tecnologías, estos individuos actúan como filtros, curadores y recomendadores que agregan valor y significados a los bienes culturales que circulan en estas economías.</p>
<p>En Chile un grupo de fans de la música independiente -que está fuera de los grandes sellos y la comercialización masiva- ha hecho un trabajo a pulso para darle valor y difusión a la producción de músicos y pequeños sellos. Así crearon distintas plataformas online en las cuales materializan sus gustos y recomendaciones. Sitios como <a href="http://www.super45.cl">www.super45.cl</a>, <a href="http://www.paniko.cl">www.paniko.cl</a>, <a href="http://www.rocanrol.cl">www.rocanrol.cl</a>, <a href="http://www.pousta.com">www.pousta.com</a>, <a href="http://www.potq.cl">www.potq.cl</a>, <a href="http://www.192.cl">www.192.cl</a>, <a href="http://www.disorder.cl">www.disorder.cl</a>  y <a href="http://www.nnm.cl">www.nnm.cl</a>  se mueven entre los 2 y los 15 años de existencia. Sus creadores provienen de diversas historias y geografías, son principalmente hombres que tienen entre 24 y 35 años, que &#8220;nacieron&#8221; con internet, que en algunos casos son parte de la primera generación de sus familias en ir a la universidad; aunque a todos los mueve el mismo interés en abrir espacios y oídos a la nueva música.</p>
<p>Gracias a su capital tecnológico y cultural estos  fans se han convertido en mediadores entre músicos y audiencias, así como también entre la escena local y otras globales. Esta escena, presentada como cool, diversa en estilos y global, ha llamado la atención de reconocidas marcas -de cervezas, zapatillas, celulares, etcétera-, interesadas en apropiarse de ese capital simbólico. De esta forma, las marcas intentan asociarse a esta escena mediatizada, considerándola como parte de las aspiraciones e imaginarios de sus consumidores. Si bien esto no se traduce en una mayor presencia de público en recitales, las marcas han facilitado la entrada de recursos económicos que financian el mantenimiento de los sitios y -de paso- han fomentado su profesionalización.</p>
<p>En este proceso de marketear la escena, los fans también se han visto marketeados por los medios y la publicidad, asociándolos a estilos de vida y usos de tecnologías que no necesariamente reflejan la complejidad de su realidad cotidiana. Su conocimiento musical y tecnológico tiene una doble dimensión política: la posibilidad de ejercer poder, tanto para diferenciarse de los otros como para negociar su relación con el mercado. Estos  fans han logrado poner en práctica su &#8220;independencia&#8221;, aunque eso implique tener hasta cuatro trabajos paralelos. Al mismo tiempo, han logrado alcanzar posiciones de reconocimiento social en la escena -y en el mercado- a través de sus prácticas cotidianas y gustos.</p>
<p>La escena musical independiente en Chile se viene reinventando hace un buen rato. De la &#8220;nueva canción chilena&#8221; en los 60 y 70 al &#8220;nuevo rock chileno&#8221; de los 90 pasaron varios años, estilos, músicos, historia y bastante escoria. Lentamente, el uso y masificación de tecnologías para crear, escuchar y compartir música bajó el volumen de una industria que ha tenido que aprender de la innovación y creatividad de productores a escala humana. En ese proceso, la figura de los fans y su relación con internet ha sido fundamental en el branding de la actual escena independiente como un paraíso del pop cada vez más adorado por el mercado.</p>
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		<title>Pecar por omisión</title>
		<link>http://www.antimedios.cl/2011/12/29/pecar-por-omision/</link>
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		<pubDate>Thu, 29 Dec 2011 22:27:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La transición a la que hoy en día se ven enfrentados los medios chilenos es pasar del "pecar por omisión" al "transparentar sin transar". Para contradecir a quienes critican su desempeño por promover los intereses de sus dueños, los medios tienen que transparentar sus conflictos de interés y hacerse cargo de su papel en la sociedad. Un proceso que implica reflexionar respecto a la centralidad de los medios en la vida cotidiana y la necesidad de diversificar los discursos y voces que a través de ellos circulan en la esfera pública.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-full wp-image-1262" title="diarios [www.imagesplitter.net]" src="http://www.antimedios.cl/wp-content/uploads/2011/12/diarios-www.imagesplitter.net_.jpeg" alt="" width="565" height="210" />(Publicada en El Mostrador el 27 de Diciembre, 2011)</p>
<p>La transición a la que hoy en día se ven enfrentados los medios chilenos es pasar del &#8220;pecar por omisión&#8221; al &#8220;transparentar sin transar&#8221;. Para contradecir a quienes critican su desempeño por promover los intereses de sus dueños, los medios tienen que transparentar sus conflictos de interés y hacerse cargo de su papel en la sociedad. Un proceso que implica reflexionar respecto a la centralidad de los medios en la vida cotidiana y la necesidad de diversificar los discursos y voces que a través de ellos circulan en la esfera pública.</p>
<p>Un importante cambio se ha visto en parte de la prensa chilena. Desde hace un tiempo el grupo Copesa –que reúne a medios como La Tercera, Pulso, Qué Pasa, entre otros- publicó una declaración de intereses (<a href="http://www.grupocopesa.cl/declaracion/">http://www.grupocopesa.cl/declaracion/</a>) para dar cuenta de las empresas relevantes ligadas al grupo y sus potenciales conflictos de interés. Lo que constituye una práctica frecuente en medios internacionales (The Economist, Wall Street Journal, Financial Times), para el contexto chileno es una novedad y un aporte en favor de la transparencia. Porque hasta ahora –a excepción de Copesa- otros medios ligados a grupos económicos no siempre dan cuenta de sus potenciales conflictos de interés al momento de informar. Así aparecen canales de televisión y sus relaciones con grupos empresariales (Mega-Grupo Claro, Canal 13-Grupo Luksic), radios y sus vínculos políticos (Cooperativa-DC), entre otros.</p>
<p>¿Por qué es importante que los medios hagan esas distinciones y expliciten sus potenciales conflictos de interés? Para no terminar reproduciendo desigualdades entre aquellos que tienen capacidad de acceder e influir en los asuntos públicos con la información que manejan y los que no. Por ejemplo, ya sea para tomar una decisión en política –por quién voto- o de consumo en el mercado –qué producto compro y a quién- la información y el acceso a ella son fundamentales. Si bien el ejemplo de Copesa representa un gran avance para disminuir esas brechas de desigualdad entre los chilenos en torno a la información a la que acceden, todavía hay tareas pendientes. Pulso omitió referirse a Saieh y sus vínculos con Unimarc –y con Pulso- al informar sobre la denuncia de colusión entre algunos supermercados. Igualmente como Canal 13 omite mencionar su relación con el holding Luksic cuando informa sobre el Banco de Chile. Sería un aporte que otros medios difundan sus declaraciones y las expliciten en noticias y reportajes. De igual forma, no solo es importante transparentar los intereses económicos de los dueños de medios, como también quiénes conforman sus directorios. Esto adquiere relevancia al ver la reciente oferta que hizo el grupo Bethia –dueños de Falabella- para comprar Mega. Si eso ocurre ¿van a explicitar en sus noticieros los conflictos de interés al informar sobre retail?</p>
<p>En este contexto de concentración de los flujos de información, surgen preguntas respecto de la falta de diversidad de voces y pluralismo en los medios chilenos a la hora de informar. Nick Couldry, académico de Goldsmiths University, en su reciente libro &#8220;Why Voice Matters&#8221; sugiere que el desafío actual del sistema político y económico está en abrir espacios para darle valor a la diversidad de ideas que estimulen el desempeño de los mercados y las democracias. A su juicio, recuperar el valor de la voz y las ideas –en vez de descansar sólo en los mercados y sus reglas- es un paso fundamental para imaginar una nueva forma de hacer política.</p>
<p>En este proceso los medios son actores fundamentales que hoy en día se ven enfrentados a un problema de identidad: intentar equilibrar los intereses –políticos y económicos- de sus financistas con las expectativas de sus audiencias. Son esos problemas de identidad los que han impedido a los medios seguir el ritmo a los intereses y visiones de mundo de sus audiencias. Qué mejor ejemplo que la tardanza de la televisión por reflejar discusiones que partieron mucho antes en las calles y la vida cotidiana de muchos chilenos (sistema educación, diversidad sexual, entre otros). Esto en un contexto donde las audiencias, al parecer, estarían más empoderadas que nunca. A través del uso de tecnologías como los medios sociales online que facilitan el acceso a más flujos de información y la existencia de métricas que miden sus comportamientos. También por una serie de discursos -desde la publicidad, la clase política y los propios medios- que relacionan el uso de esas tecnologías a la idea de un &#8220;consumidor-ciudadano, informado-empoderado&#8221;.</p>
<p>El principal capital de los medios hoy en día no está necesariamente en la objetividad, sí en la fiscalización y la transparencia. Al informar sobre temas de interés público y omitir sus conflictos de interés, los medios distorsionan la realidad presentándose como actores independientes cuando no lo son. Los medios son actores políticos y económicos que concentran poder y cuya existencia se justifica en intentar influir en los acontecimientos públicos (ya sea por intereses políticos, económicos, editoriales). Al transparentar de manera explícita esos conflictos de interés aportan a la calidad de la democracia cuando sabemos desde qué posición están hablando al querer influir en la esfera pública. Superada la falta de transparencia, pueden incluir nuevas voces e ideas que sean parte de sus contenidos sin la necesidad de apelar a un ideal de objetividad que muchas veces esconde esos conflictos de interés.</p>
<p>Para avanzar en mejorar la calidad del debate público y disminuir las brechas de desigualdad entre los chilenos, tenemos que hacernos cargo –como medios, ciudadanos, políticos, empresarios- de nuestro rol en la esfera pública. Que los medios dejen de pecar por omisión es un buen comienzo para estimular la discusión en torno a nuevas formas de hacer política.</p>
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		<title>Ensayos de un nuevo modelo</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Nov 2011 17:01:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El movimiento estudiantil, entre otras cosas, ha develado la incapacidad de las elites chilenas de observar e interpretar ciertos conceptos y prácticas asociadas a la vida pública que hace rato se están redefiniendo. Las demandas por una mayor circulación y distribución del poder político y económico están siendo empujadas desde abajo hacia arriba por grupos organizados que buscan cambiar el paradigma del "modelo impuesto" por uno nuevo, hecho a la medida de esa diversidad. Dos iniciativas ciudadanas dan cuenta de los imaginarios, expectativas y prácticas en torno a estas demandas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.antimedios.cl/wp-content/uploads/2011/11/Antimediosb.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-755" title="Antimediosb" src="http://www.antimedios.cl/wp-content/uploads/2011/11/Antimediosb.jpg" alt="" width="565" height="264" /></a>(Publicado en Qué Pasa el 10 de Noviembre, 2011)</p>
<p>El movimiento estudiantil, entre otras cosas, ha develado la incapacidad de las elites chilenas de observar e interpretar ciertos conceptos y prácticas asociadas a la vida pública que hace rato se están redefiniendo. Las demandas por una mayor circulación y distribución del poder político y económico están siendo empujadas desde abajo hacia arriba por grupos organizados que buscan cambiar el paradigma del &#8220;modelo impuesto&#8221; por uno nuevo, hecho a la medida de esa diversidad. Dos iniciativas ciudadanas dan cuenta de los imaginarios, expectativas y prácticas en torno a estas demandas.</p>
<p>CinEducación (<a href="http://www.cineducacion.cl" target="_blank">www.cineducacion.cl</a>) y Vota Inteligente (<a href="http://www.votainteligente.cl" target="_blank">www.votainteligente.cl</a>) surgen en distintos momentos, motivadas por diversas fuerzas y conceptos. Apoyando explícitamente el cambio al &#8220;modelo&#8221;, inspirados en el movimiento estudiantil del 68 y en el papel que jugaron cineastas como Godard y Marker, CinEducación hace un llamado público a documentar el movimiento estudiantil desde una mirada ciudadana. Empujados por las ganas de transparentar información respecto del desempeño de las autoridades para fortalecer la actividad política, Vota Inteligente monitorea el trabajo de los legisladores y facilita el acceso de información pública a la ciudadanía. Ambas iniciativas encuentran en las tecnologías online un medio y un espacio a través del cual difundir y materializar sus propuestas, demandas y visiones de mundo. Éstas toman forma en el mundo online, pero no están desconectadas de la vida cotidiana offline de sus participantes. Son esas tecnologías las que permiten la organización líquida -en el sentido de que operan como colectivos y contingente- en torno a temas y demandas específicas- de estos actores sociales.</p>
<p>Tanto CinEducación como Vota Inteligente dan cuenta de la diversidad de conceptos y visiones que circulan en Chile en torno al poder, la democracia y el papel de las instituciones: no como conceptos fijos o modelos impuestos, sino como el resultado de prácticas de deliberación en torno a los imaginarios individuales y colectivos de quienes participan en la vida pública.</p>
<p>Con sus semejanzas y diferencias, lo que plantean CinEducación y Vota Inteligente es el interés por llevar a la acción esos imaginarios, representándolos en una plataforma online. Esas plataformas se convierten en instrumentos y espacios que entran en la lucha por la visibilidad de las demandas que allí se expresan en la esfera pública. Emergen como actores que concentran poder, pero que también lo hacen circular. Ya sea a través de empoderar y darle cabida a un ciudadano para grabar y subir un video sobre su visión del movimiento estudiantil, el desarrollo de una plataforma para transparentar los conflictos de interés de diputados y senadores, o la transmisión online de las movilizaciones. Ambas iniciativas develan y complementan las agendas de actores sociales como los medios de comunicación, dejando en evidencia sus limitaciones para reflejar las demandas ciudadanas por más diversidad de visiones y deliberación sobre los asuntos públicos, más transparencia y fiscalización a los actores políticos y económicos, pero también más independencia de estos últimos. En la medida que circule el poder entre los actores sociales, los medios podrán reflejar la diversidad de visiones de mundo que habitan en la sociedad actual.</p>
<p>Son propuestas urgentes, innovadoras y complementarias. Seguirlas y apoyarlas es una buena instancia para reflexionar sobre nuestros imaginarios del &#8220;modelo&#8221; que queremos construir.</p>
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		<title>La nueva protesta chilena</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Nov 2011 15:58:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las masivas movilizaciones juveniles -principalmente a raíz del conflicto educacional- se han tomado la agenda del país en los últimos meses. Las manifestaciones públicas más numerosas desde el regreso de la democracia han desafiado años de discursos que hablaban de una juventud descomprometida y nihilista. ¿Qué hay detrás de estas demostraciones públicas? ¿Qué factores pueden estar influyendo en este nuevo escenario? Una  respuesta se puede buscar en las diferencias generacionales y los enfrentamientos entre jóvenes y  adultos que  aparecen en la sociedad. La tercera encuesta de Jóvenes y Participación (Escuela de Periodismo UDP y Feedback) permite afinar este análisis y adelantar algunas hipótesis respecto de dónde están emergiendo los principales puntos de conflicto.
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.antimedios.cl/wp-content/uploads/2011/09/6186277110_2bcc74d54a_b.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-646" title="6186277110_2bcc74d54a_b" src="http://www.antimedios.cl/wp-content/uploads/2011/09/6186277110_2bcc74d54a_b.jpg" alt="" width="565" height="264" /></a><a href="http://elpost.cl/content/la-nueva-protesta-chilena">El Post</a><br />
Andres Scherman*<br />
Arturo Arriagada*</p>
<p>Las masivas movilizaciones juveniles -principalmente a raíz del conflicto educacional- se han tomado la agenda del país en los últimos meses. Las manifestaciones públicas más numerosas desde el regreso de la democracia han desafiado años de discursos que hablaban de una juventud descomprometida y nihilista. ¿Qué hay detrás de estas demostraciones públicas? ¿Qué factores pueden estar influyendo en este nuevo escenario? Una  respuesta se puede buscar en las diferencias generacionales y los enfrentamientos entre jóvenes y  adultos que  aparecen en la sociedad. La tercera encuesta de Jóvenes y Participación (Escuela de Periodismo UDP y Feedback) permite afinar este análisis y adelantar algunas hipótesis respecto de dónde están emergiendo los principales puntos de conflicto.</p>
<p>La investigación internacional ha mostrado que bajos niveles de autocensura predicen una mayor expresión pública de los ciudadanos, un hallazgo que se está ratificando en Chile. Los niveles de autocensura para participar en el debate público de la población entre 18 y 29 años están muy por debajo de lo que ocurre en el resto de la población. Los jóvenes tienen una mayor disposición al debate y a enfrentar conflictos. Aquellos que se criaron durante la transición de los noventa, parecen no querer ser los herederos de un período marcado por el consenso. La democracia de los acuerdos se está cambiando por la democracia de la deliberación y la expresión. Si un 33% de los adultos piensa que &#8220;es más seguro callarse que hacer pública una opinión que la mayoría de la gente no comparte&#8221;, entre los jóvenes la cifra alcanza sólo a un 16%.</p>
<p>Las causas de esta menor autocensura pueden ser múltiples, como el acceso a mayor información o a medios sociales online donde se pueden expresar, pero hay un punto que parece ser clave: los jóvenes reportan haber construido relaciones con sus figuras de autoridad mucho más horizontales que sus padres y abuelos. La dificultad para expresar desacuerdos en su casa o colegio fue considerablemente menor. Hay un segundo elemento general que puede estar detrás de este cambio de escenario, lo que Ronald Inglehart llamó el tránsito desde los valores materialistas (vinculados con la seguridad física y económica) a los postmaterialistas (relacionados con la participación, la libertad de expresión o la calidad de vida). Un proceso que es característico de las sociedades que están en proceso de modernización siendo los sectores más jóvenes los que practican dichos valores.</p>
<p>De acuerdo a los resultados del estudio los jóvenes le dan más prioridad que los adultos a medidas como &#8220;dar a la gente más oportunidades de participar en decisiones políticas importantes&#8221;, y al revés, valoran menos que el resto de la población las demandas como &#8220;mantener el orden público&#8221; o &#8220;lograr una alta tasa de crecimiento económico&#8221;. Son esas prioridades las que van de la mano con el aumento de las manifestaciones públicas. Si en 2009 y 2010 los porcentajes de jóvenes que habían salido a manifestarse a la calle en los últimos doce meses llegaron a 15% y 14%, respectivamente, este año saltaron a 32%.</p>
<p>Las actuales movilizaciones se sustentan en procesos de cambios profundos, que se manifiestan tanto en la relación con autoridades y adultos como en la expresión de ideas y demandas por parte de los jóvenes. Aunque todavía no tengan tanta claridad para enfrentar este escenario, la clase política no tiene más alternativa que aprender a tratar con estos nuevos actores. Para hacerlo es necesario que comience a validar espacios de expresión como las redes sociales online y entender las argumentaciones y discusiones que allí se generan. Si bien no surge a raíz de las redes sociales, la nueva protesta chilena encuentra en estas tecnologías –como espacios de expresión y deliberación- un gran aliado.</p>
<p>* Académicos de la Escuela de Periodismo UDP.</p>
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		<title>La generación movilizada</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 09:22:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por tercera vez, la Escuela de Periodismo de la UDP y Feedback realizaron su encuesta sobre jóvenes y participación. En este año, marcado por las movilizaciones estudiantiles, los datos cobran mayor relevancia. El grupo compuesto por personas entre 18 y 29 años le teme menos al conflicto, no sólo utiliza las redes sociales para contactar amigos y conversar, sino que también para expresar opiniones sobre temas públicos y, aunque son más participativos, aún miran con desconfianza los procesos electorales.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p>15.09.2011<strong><br />
La generación movilizada<br />
</strong><a href="http://www.quepasa.cl/articulo/actualidad/2011/09/1-6583-9-la-generacion-movilizada.shtml#note">Revista Qué Pasa<strong><br />
</strong></a></p>
<p>Por tercera vez, la Escuela de Periodismo de la UDP y Feedback realizaron su encuesta sobre jóvenes y participación. En este año, marcado por las movilizaciones estudiantiles, los datos cobran mayor relevancia. El grupo compuesto por personas entre 18 y 29 años le teme menos al conflicto, no sólo utiliza las redes sociales para contactar amigos y conversar, sino que también para expresar opiniones sobre temas públicos y, aunque son más participativos, aún miran con desconfianza los procesos electorales.</p>
<p>Por Andrés Scherman y Arturo Arriagada. Escuela de Periodismo UDP.<br />
Alejandro Barrera y Juan Pardo. Investigadores de Feedback.</p>
<p><strong>Opinantes y más participativos</strong></p>
<p>•Sin duda, 2011 ha estado marcado por las movilizaciones y la utilización del espacio público por los jóvenes. La calle y, principalmente las redes sociales han sido los lugares centrales para sus manifestaciones. Aquellos entre 18 y 29 años se han tomado estas áreas, marcando un verdadero punto de inflexión respecto a lo que sucedía hasta hace sólo un año.</p>
<p>•Así lo reflejan los resultados de la Tercera Encuesta sobre Jóvenes y Participación Periodismo UDP-Feedback. La participación juvenil no sólo es superior cuando se compara con los grupos de treinta años o más, también es considerablemente mayor que los resultados obtenidos para ese mismo segmento en la versión 2010 de este estudio. En sólo 12 meses, la asistencia a marchas subió de 14% a 32%; el uso de redes sociales para opinar sobre temas de interés nacional de 36% a 44%; y la difusión de materias de interés público a través de correo electrónico de 22% a 27%.</p>
<p>•Además, los niveles de expresión pública de los jóvenes son muy  superiores al resto de la población. Sólo dos datos: mientras la asistencia a manifestaciones en la vía pública llega a 32% en este grupo, en la población general la cifra cae hasta 10%. Asimismo, el 44% de los jóvenes ha opinado en redes sociales sobre temas de interés público, más del doble que en el resto de la población.</p>
<p>•Pero más allá de la coyuntura, esta mayor expresión en el espacio público parece tener explicaciones más profundas: estamos frente a una nueva generación, que tiene niveles de autocensura mucho menores que sus padres y abuelos. Los jóvenes que se criaron en democracia tienen menos problemas con el disenso y el debate. De hecho, mientras el 36% de los mayores de 30 años adhiere con que &#8220;cuando no estoy de acuerdo con los demás prefiero seguirles la corriente o no discutir&#8221;, la cifra en aquellos entre 18 y 29 años cae al 22%. Lo mismo sucede respecto a los tipos de personas con que se conversa o discute: mientras el 44% de los adultos asegura que es mejor hacerlo sólo con los amigos, entre los jóvenes un  30% concuerda con esta afirmación.</p>
<p>•Estas diferencias tienen una fuerte relación con los procesos de socialización vividos por cada generación. Los jóvenes aseguran que en su infancia pudieron expresar desacuerdos con sus padres (53%) y profesores (51% ) de manera mucho más habitual de lo que reportan los adultos (34% y 37%, respectivamente). De esta manera, durante los últimos 20 años  hemos asistido al debilitamiento de un modelo de &#8220;comunicación autoritaria&#8221; entre los jóvenes y sus figuras de &#8220;respeto&#8221;.</p>
<p>•Si bien la participación juvenil ha aumentado, esta conducta no se produce de forma homogénea en la población. Los sectores de clase alta y media se movilizan con más intensidad que los grupos más pobres. Por ejemplo, mientras el nivel de asistencia a marchas públicas de los grupos socioeconómicos ABC1 (clase alta) y C2 (clase media) se ubica en torno al 40%, en los segmentos C3 (clase media baja) y DE (clase baja) es inferior. Diferencias mayores se observan en el uso de tecnologías que permiten expresar opiniones, como Facebook, blogs o correos electrónicos, aunque esto último también está vinculado con las posibilidades de acceso a estas plataformas.</p>
<p>•Pero la mayor movilización que han mostrado los jóvenes durante 2011 no se traslada automáticamente a todos los frentes. Todavía existen varios ámbitos en que los adultos participan más. Es el caso de las actividades para mejorar la calidad de vida de los más pobres, defender a los consumidores o resolver problemas comunales. En cada una de estas instancias, el vínculo de los adultos supera por mucho al de los jóvenes, quienes muestran ser altamente selectivos en los temas que salen a defender o en que deciden involucrarse.</p>
<p>•Así, la preocupación del grupo entre 18 y 29 años por los temas de interés común no se traspasa directamente a la actividad política electoral: sólo el 48% de los jóvenes afirma estar dispuesto a votar en las próximas elecciones presidenciales, cifra muy inferior al 70% que se registra en el resto de los entrevistados.  Con todo, entre los jóvenes de altos ingresos la disposición a votar es marcadamente más alta, cuestión que se repite al analizar las características de los inscritos en los registros electorales que pertenecen a este rango de edad.</p>
<p><strong>Protesta digital</strong></p>
<p>•Si bien Facebook es el medio social online más utilizado por los jóvenes en Chile (86% dice estar registrado), es interesante observar de qué manera este espacio se ha convertido en un centro de actividades de socialización, expresión y generación de contenidos. Tanto para contactar amigos (97%), chatear (92%), subir fotos (86%), videos (53%) y enlaces (72%), como para expresar opiniones sobre temas políticos (58%), los jóvenes chilenos -al igual que sus pares de otros países- utilizan Facebook para compartir con otros y complementar su vida social.</p>
<p>•Estas actividades son parte de la vida cotidiana de los jóvenes:  7 de cada 10 dicen visitar el sitio diariamente por un promedio de 3 horas. Si bien son más mujeres (88%) que hombres (85%) las que están registradas en esta red social, estos últimos visitan el sitio con mayor frecuencia todos los días. Así, la vida social de los jóvenes chilenos no se concibe sin Facebook. Aunque cabe preguntarse qué entienden los jóvenes por &#8220;amigos&#8221; cuando en promedio dicen tener más de 300 en esta red social.</p>
<p>•Pero la vida social online de los jóvenes también incluye el uso de otros medios y plataformas. Ya sea para generar o compartir contenidos, Twitter y YouTube son dos ejemplos que complementan a Facebook. En el caso de Twitter, un 21% de los jóvenes encuestados ha creado una cuenta. De ellos, un 37% la visita todos los días por casi 5 horas para: leer (89%), escribir comentarios (80%), opinar sobre temas políticos (61%) y compartir links de artículos o noticias (58%). Es interesante observar que -en comparación con los adultos- son menos los jóvenes que poseen cuenta en Twitter, al igual que el tiempo que permanecen conectados.</p>
<p>•En el caso de YouTube, el 41% de los jóvenes está registrado, y un 59% dice visitar el sitio  diariamente por un promedio de 2,5 horas. Eso sí, es posible observar que tanto Twitter como YouTube son plataformas utilizadas con mayor frecuencia por hombres que por mujeres.</p>
<p>•¿De qué manera se complementa la expresión y participación política de los jóvenes con el uso de redes sociales y medios online?  Tomemos el ejemplo de HidroAysén. Es interesante ver cómo las redes sociales emergen como espacio y herramienta para la participación política y el ejercicio de la ciudadanía. El 70% de aquellos entre 18 y 29 años dice estar en desacuerdo con la construcción de la hidroeléctrica, y si bien la mayoría se informó del asunto principalmente por TV (96%), un 61% lo hizo a través de redes sociales, y 65% en sitios de noticias en internet.</p>
<p>•En términos de difusión, fueron más los jóvenes que intercambiaron información sobre HidroAysén en redes sociales (42%) y se unieron a un grupo en Facebook  (35%) que aquellos que declaran haber protestado en las calles (22%). Un dato relevante es que -tanto en las redes sociales como en las calles- fueron los jóvenes de sectores medios (principalmente C2) los que más participaron. Ya sea para socializar posiciones sobre el conflicto, como para estimular la salida a las calles, la protesta online complementa la conexión con los asuntos públicos y las prácticas de participación política de los jóvenes.</p>
<p><strong>La ley de la calle</strong></p>
<p>•El mayor grado de participación que han tenido los jóvenes durante este año queda de manifiesto en el nivel de compromiso con el movimiento estudiantil mostrado. Una de las claves de este fenómeno es, precisamente, el uso de las redes sociales para adherir, organizarse e informarse sobre éste.</p>
<p>•Así, vemos que a pesar de que la televisión sigue siendo el medio de comunicación más relevante para informarse sobre el conflicto (98%), internet y las redes sociales (68%) prácticamente alcanzan niveles similares a  la radio (72%) y los diarios (70%). Entre los jóvenes, el nivel socioeconómico C2 destaca por usar un abanico de medios mayor que el resto de los segmentos. La TV, por su parte, se vuelve más importante hacia los niveles socioeconómicos más bajos, teniendo un efecto inverso al de las redes sociales y medios online.</p>
<p>•Respecto a la participación efectiva en las movilizaciones, un tercio de los jóvenes declara haber participado en marchas o manifestaciones públicas, mientras que un 39% asegura haberse unido a un grupo en Facebook, y un 45% haber difundido información en redes sociales.</p>
<p>•Con todo, y más allá de la participación efectiva en el movimiento, las demandas estudiantiles son ampliamente apoyadas por todos los grupos etarios y socioeconómicos del país: entre los jóvenes el respaldo llega al 92%, y en los adultos alcanza el 84%. Ahora, existen diferencias en el grupo de entre 18 y 29 años: el apoyo al movimiento estudiantil tiende a ser creciente hacia los niveles más bajos, llegando a 97% en el segmento DE.</p>
<p>•En cuanto a las manifestaciones encabezadas por los estudiantes, éstas tienen un respaldo levemente menor que las demandas que las inspiran. Entre los jóvenes, las manifestaciones son apoyadas por un 84%, mientras que entre los adultos el porcentaje llega a 76. Coherente con los datos anteriores, entre los jóvenes vemos que el apoyo a las manifestaciones es creciente hacia los niveles socioeconómicos más bajos (88% en el DE) y también tiende a ser mayor entre los hombres (89%) que entre las mujeres (78%).</p>
<p>•La evaluación de los participantes involucrados en el conflicto favorece claramente a los estudiantes. Los actores mejor evaluados son los estudiantes universitarios (con una nota promedio de 5,5), los dirigentes universitarios (5,4) y los estudiantes secundarios (5,2). Entre los peor evaluados están el ex ministro de Educación Joaquín  Lavín (2,3), el presidente Sebastián Piñera (2,5) y el actual ministro del ramo, Felipe Bulnes (2,8).</p>
<p>•Un dato interesante es la evaluación de los medios de comunicación: reciben mejor calificación que las autoridades (promedio 4,7). Esto puede asociarse a una percepción mayoritaria de que no han favorecido ni al gobierno ni a los estudiantes en la cobertura del conflicto, si bien existe una sensación de imparcialidad, es menor entre los jóvenes (44%) que entre los adultos (50%).</p>
</div>
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		<title>Todos los medios del Presidente</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Sep 2011 14:06:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
				<category><![CDATA[sin-categoria]]></category>
		<category><![CDATA[Arturo Arriagada]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicacion Politica]]></category>
		<category><![CDATA[Gobierno de Chile]]></category>
		<category><![CDATA[Medios]]></category>
		<category><![CDATA[Piñera]]></category>
		<category><![CDATA[Piñericosas]]></category>
		<category><![CDATA[Politica Comunicacional]]></category>
		<category><![CDATA[Sebastian Valenzuela]]></category>

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		<description><![CDATA[Tal como lo hicieron Lagos y Bachelet en sus épocas de menor  popularidad, la semana pasada el Presidente Piñera disparó contra los  noticieros de televisión: &#34;No todo lo que pasa en nuestro país es malo,  como pretenden presentarlo los canales de televisión. Chile es mucho  mejor que lo que vemos todas las noches en los noticiarios. Si bien está en todo su derecho, Piñera equivoca el rumbo si cree que la prensa maneja a discreción la agenda noticiosa. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sebastián Valenzuela, Facultad de Comunicaciones UC<br />
Arturo Arriagada, Facultad de Comunicación y Letras UDP<br />
<a href="/site/bit.ly/ozqQxp">La Tercera</a></p>
<p>Tal como lo hicieron Lagos y Bachelet en sus épocas de menor popularidad, la semana pasada el Presidente Piñera disparó contra los noticieros de televisión: &#8220;No todo lo que pasa en nuestro país es malo, como pretenden presentarlo los canales de televisión. Chile es mucho mejor que lo que vemos todas las noches en los noticiarios&#8221;.</p>
<p>Si bien está en todo su derecho, Piñera equivoca el rumbo si cree que la prensa maneja a discreción la agenda noticiosa. Son él y su equipo los que por diseño institucional e historia tienen mayor capacidad de influencia en fijar la agenda. Nadie tiene acceso más garantizado a los micrófonos de los periodistas que el Presidente de la República. Si la agenda pública no es de su agrado, es porque su gobierno tiene graves falencias comunicacionales. La escasa capacidad de conexión con las audiencias en el plano afectivo no se puede cambiar, pero sí puede compensarse con una sólida política comunicacional, un GPS que lo oriente en los espacios y tiempos políticos para dar a conocer los objetivos de su gobierno y los mecanismos para alcanzarlos.</p>
<p>El problema es que el Ejecutivo no cuenta con una política comunicacional que supla las debilidades de la figura presidencial, le dé un encuadre a su gestión, y minimice el negativismo y fiscalización propios de la cobertura periodística. A falta de un GPS comunicacional, en el actual gobierno prima la reacción por sobre la acción. Una política comunicacional consistente logra no sólo establecer la agenda temática preferida por el gobierno, también se anticipa a la agenda preferida por los medios y, sobre todo, se conecta con las preferencias de la opinión pública. No es requisito para una política comunicacional exitosa gozar de alta credibilidad personal ante la opinión pública. Ello sólo la hace más urgente y necesaria.</p>
<p>Ante la ausencia de una política comunicacional clara, lo único que le sirve de guía al gobierno son los instintos comunicacionales del propio Presidente. A veces funcionan, como cuando bromea con el ministro Golborne sobre su condición de presidenciable. Pero muchas otras no, como lo refleja la referencia a las &#8220;Piñericosas&#8221;. Ello también sugiere un desconocimiento del papel de los medios, que actúan como filtros de la realidad social.</p>
<p>También yerran el Ejecutivo y el oficialismo si creen que la buena gestión económica redimirá todas las falencias comunicacionales. La opinión pública no premia a los gobiernos por cifras de crecimiento; los premia por la percepción de una buena gestión ante el contexto social y económico imperante. En vez de pedir mayor cobertura al crecimiento económico, Piñera debería anticipar que el alto crecimiento será interpretado desde la óptica de la desigualdad y ver la forma de conectar los dos temas por la vía de una mejor política social. Todo ello pensando más en la austeridad que en el marketing a la hora de enfrentar a la ciudadanía.</p>
<p>Saber qué se quiere decir y cómo hacerlo es tarea del gobierno y sus asesores. Ante esta ausencia, los noticiarios de televisión poco y nada tienen de culpa.</p>
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		<title>Perros, rios y Un Techo para Chile de Manuel Tironi</title>
		<link>http://www.antimedios.cl/2011/08/19/perros-rios-y-un-techo-para-chile-de-manuel-tironi/</link>
		<comments>http://www.antimedios.cl/2011/08/19/perros-rios-y-un-techo-para-chile-de-manuel-tironi/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 19 Aug 2011 14:06:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
				<category><![CDATA[Etnografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociología]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Tironi]]></category>
		<category><![CDATA[Un Techo para Chile]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>En esta columna, publicada en el sitio del grupo de estudio sobre Controversias, Medioambiente y Sociedad – ISUC, Manuel Tironi analiza la visión antropocéntrica de Un Techo para Chile (UTPCh) a raíz de su última campaña publicitaria.</p><p>&#34;Miles de personas no tienen la suerte que tiene tu mascota&#34;, dice el slogan de UTPCh. </p><p>Manuel Tironi plantea dos preguntas relevantes: ¿Cuáles son los conceptos que entidades como UTPCh definen y defienden -la &#34;pobreza&#34; o la &#34;familia&#34;- a la hora de impulsar sus causas? ¿Hasta dónde se puede entender el mundo como el resultado de la acción humana y no como una relación entre individuos, naturaleza y objetos?  <br /> </p><p>Gran columna la de Tironi.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En esta columna, publicada en el sitio del grupo de estudio sobre Controversias, Medioambiente y Sociedad – ISUC, Manuel Tironi analiza la visión antropocéntrica de Un Techo para Chile (UTPCh) a raíz de su última campaña publicitaria.</p>
<p>&#8220;Miles de personas no tienen la suerte que tiene tu mascota&#8221;, dice el slogan de UTPCh.</p>
<p>Manuel Tironi plantea dos preguntas relevantes: ¿Cuáles son los conceptos que entidades como UTPCh definen y defienden -la &#8220;pobreza&#8221; o la &#8220;familia&#8221;- a la hora de impulsar sus causas? ¿Hasta dónde se puede entender el mundo como el resultado de la acción humana y no como una relación entre individuos, naturaleza y objetos?</p>
<p>Gran columna la de Tironi.</p>
<p>19.8.11<br />
<strong>Perros, ríos y Un Techo para Chile</strong><br />
Manuel Tironi<br />
Fuente: http://bit.ly/qP9oTo</p>
<p>Un Techo Para Chile (UTPCh) acaba de lanzar una nueva campaña publicitaria. En ésta aparece un perro, peinado y lustroso, junto a un suculento plato de comida y la siguiente frase: &#8220;Miles de familias no tienen la suerte que tiene tu mascota&#8221;. Contraponiendo un perro a &#8220;miles de familias&#8221;, el mensaje parece claro: mucha gente le brinda más cuidados a un perro, a un animal (nohumano), que a un humano, y eso sería intolerable o al menos moralmente cuestionable.</p>
<p>El mensaje es interesante, y perturbador. UTPCh viene hace tiempo en una cruzada, llamémosla, humanista, o sea reclamando la superioridad ontológica de los humanos por sobre los nohumanos. Primero fue una entrevista a Felipe Berrios en la que el sacerdote convertía la causa ecológica en un divertimento de las elites, y señalaba -indirectamente- que habían otras reivindicaciones más humanas y amplias -como la de la pobreza- que debían priorizarse. Luego fue una columna, en plena efervescencia ciudadana por HidroAysen, de Juan Pedro Pinochet, director ejecutivo de UTPCh. En ésta decía que no desvalorizaba la movilizaciones, pero que sí juzgaba a esas masas por &#8220;no saber priorizar [por sobre los ríos Baker y Pascua] a esas miles de familias chilenas que están viviendo vergonzosamente en extrema pobreza&#8221;.</p>
<p>En fin. Me parece que UTPCh debiese ser más cauto. Y menos conservador. O sea debería revisar el modo en que está entendiendo el mundo en común. O mejor, revisar lo que está entiendo por ‘mundo&#8217; y por ‘común&#8217;. Esto implica, por de pronto, preguntarse hasta qué punto el ‘humanismo&#8217; que defiende es política y pragmáticamente sostenible. Varias ideas -todas ya bien conocidas- pero que son interesantes de recordar:</p>
<p>1. El mundo -han insistido por décadas los ambientalistas, y con bastante lucidez y sustento empírico- es un ecosistema complejo y de múltiples interconexiones, y no un armario donde en un cajón están los humanos, en el otro los animales y el otro los árboles. Todos dependemos de todos. No es causalmente cierto, por tanto, que el bienestar material de los humanos sea más importante que la protección, digamos, de los ríos. O como lo puso brutalmente Douglas Tompkins en una carta abierta a la entrevista de Berríos ya mencionada, &#8220;no habrá justicia social en un planeta muerto, es tan simple como eso&#8221;.</p>
<p>2. Además, hay un creciente consenso en las ciencias sociales sobre el rol de los nohumanos formateando, determinando y/o afectando el mundo -y por sí mismos y no como meros instrumentos de la especie humana. Este es uno de los argumentos posthumanistas: &#8220;Humans and nonhumans, it proclaims, codetermine one another; what is more, humans do not master, conceptually or causally, either the entry of nonhumans into or their impact upon the human world&#8221; dice Schatzki (2001: 19). Un ejemplo clásico: el ‘medioambiente&#8217; no se puede entender sin los laboratorios que lo estudian; no es que exista por un lado la naturaleza y por el otro los microscopios y las probetas, es que los segundos ayudan a que el primero se haga.</p>
<p>3. Es más. La condición humana no es innata, sino que se hace en prácticas, esto es, en eventos contextuales y situados donde participan muchas entidades -y no sólo otros humanos. En palabras de Schatzki (2001: 20) nos convertimos en personas, &#8220;that is to say, humans with activities, minds, identities, and genders through this incorporation [de los humanos en prácticas]&#8220;. Por ejemplo: para que una familia se haga se requiere mucho más que lazos de parentesco. Se requiere, por ejemplo, la práctica de cocinar/comer juntos, con la participación de todo tipo de máquinas, utensilios y espacios, o la práctica cada vez más extendida -aunque no le guste a UTPCh- de cuidar a una mascota, con todo el repertorio de objetos y gadgets que aquello involucra.</p>
<p>4. Y por último, ¿quién nos dio la potestad para hablar y actuar en nombre los perros, gatos, araucarias o ríos que, tan sueltamente, ubicamos por debajo de la autoridad/condición humana? Esta es una pregunta que se hacen los militantes animalistas desde un punto de vista cognitivo-evolutivo, pero también varios filósofos desde una perspectiva ética y política (notablemente Donna Haraway e Isabelle Stengers). Y ojo. Cuidado con creer que conocemos a esos nohumanos, y que por tanto podemos commoditizarlos y gestionarlos a discreción: sin aviso nos llega un terremoto/tsunami que arrasa con ciudades completas y plantas nucleares, o un virus que se incuba en las fábricas de producción cárnica y nos muestra lo poco cognoscibles que son.</p>
<p>Creo que UTPCh, en lugar de mirar por sobre el hombro toda preocupación que no sea la pobreza -entrando en una poco feliz ‘batalla de causas&#8217; (qué causa es más relevante, urgente, ‘humana&#8217;, ¡obvio que la mía!)- debería hacer un upgrade a su sistema operativo y revisar, ampliamente, qué está entendiendo por ‘persona&#8217;, ‘pobreza&#8217;, ‘medioambiente&#8217;. A mí al menos, al ver la línea ‘humanista&#8217; que ha tomado UTPCh, me surgen varias preguntas:</p>
<p>* Cuando UTPCh contrasta a perros con pobres, ¿lo hace porque supone que un perro vale menos que una persona o, por el contrario, porque son equivalentes (‘peras con peras&#8217;)? Si el reclamo de UTPCh es que un perro bien cuidado y querido vive mejor que un humano pobre, ¿entonces un individuo pobre vendría a ser un perro callejero? ¿Y qué tipo de perro sería un indigente o un vagabundo?<br />
* ¿Podría entonces UTPCh tener (y publicar) una metrología o tabla de equivalencias, una que diga, por ejemplo, cuántos pobres equivalen a un río (según región)? ¿Se podría tener una lista de trade-offs cuantificados, tipo ‘para solucionar la pobreza se pueden talar X araucarias&#8217;, o ‘acabar con los pobres bien vale X termoeléctricas&#8217;? ¿Son animales, plantas, objetos y humanos valores que pueden tener una unidad de medida común?<br />
* Ahora que al fin se habla de distintos tipos de familias, ¿puede ser una mascota un miembro familiar, o tiene negado ese privilegio según UTPCh por no ser de la especie humana? ¿Puede una persona entregarle su cariño y cuidado a un animal, toda vez que la parentalidad se atrasa y la cantidad de hijos se reduce?<br />
* Si la respuesta a la pregunta anterior es afirmativa, ¿entonces no sería equivalente a poner como referencia una mascota colocar a un bebé humano -perfumado, arropado, feliz- para denunciar lo mal que viven los pobres del país? O para estar a tono con los tiempos, ¿porqué no poner como referencia el 1/4, el 1/3 o incluso el 1/2 millón de pesos que paga mensualmente -básicamente por estatus- una familia de clase alta en el colegio de su hija/o?<br />
* ¿Y qué es una familia? ¿Cómo la define UTPCh? ¿Y qué es una ‘persona&#8217; para UTPCh, cómo se constituye? ¿Puede un perro ayudarle a una persona a ser mejor, o derechamente a ser persona?<br />
* ¿Y qué es ‘pobreza&#8217; para UTPCh? ¿Es la pobreza el déficit de ‘algo&#8217; -dinero, educación, trabajo- o un compuesto complejo hecho de muchas variables? Y e<br />
ntre estas cosas que hacen a la pobreza, ¿hay elementos nohumanos? ¿Hay elementos como el medioambiente? ¿Se deja de ser pobre, por ejemplo, si se tiene una vivienda pero ningún tipo de acceso a un entorno limpio y natural? ¿O si se tiene un vertedero en las inmediaciones? ¿O si se habita en una zona de alta contaminación atmosférica? ¿Ayuda a mitigar la pobreza, digamos, vivir en un barrio forestado y con áreas verdes? O sea, ¿habrá que incluir al material particulado, a los árboles o a la cantidad y calidad del transporte público en la medición de la pobreza?</p>
<p>La polémica ya es pública. A ver cómo responde UTPCh. Pero parece evidente que si no se actualiza corre el riesgo de quedar desconectada de cómo, hoy en Chile, se hace y piensa el ‘mundo en común&#8217;.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Nuevos Ciudadanos y 7 años de Antimedios</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Aug 2011 14:06:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>En este artículo publicado en la última edición de Revista Qué Pasa junto a Sebastián Valenzuela, académico de la UC, discutimos la relación entre el uso de tecnología y la participación política del movimiento estudiantil. </p><p>Este artículo también es la posibilidad de celebrar los 7 años de Antimedios. La idea de Antimedios siempre ha sido ser un espacio de discusión en torno al papel que juegan los medios de comunicación en la sociedad, así como la manera en que los chilenos consumen estos medios. Estas discusiones se han ido ampliando con la masificación de nuevas tecnologías como las redes sociales y el acceso a Internet.  </p><p>Aprovecho de agradecer a los lectores de Antimedios por su paciencia para leer o borrar cada uno de estos envíos. Por un Chile en el que se pueda analizar y discutir el rol de los medios  y las tecnologías en la sociedad, Antimedios quiere ser un aporte en ese proceso. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>11.8.11<strong><br />
Nuevos ciudadanos</strong><a href="http://www.quepasa.cl/articulo/politica/2011/08/19-6319-9-nuevos-ciudadanos.shtml"><br />
Revista Qué Pasa </a></p>
<div class="content">
<p>Chile es desigual en el acceso y uso de tecnologías digitales. Pero en tanto los jóvenes sigan integrando el uso de plataformas digitales a su repertorio de acción política, tal como el movimiento estudiantil actual, lograrán redefinir qué significa ser ciudadano y validarán nuevas formas de participación pública.</p>
<p>Por Arturo Arriagada* y Sebastián Valenzuela**</p>
<p>Chile es desigual en el acceso y uso de tecnologías digitales, así como en las alternativas de participación política. Pero en tanto los jóvenes sigan integrando el uso de plataformas digitales a su repertorio de acción política, tal como ocurre actualmente con el movimiento estudiantil, lograrán redefinir qué significa ser ciudadano y, mejor aún, cambiarán el paradigma de lo que se entiende actualmente por formas válidas de participación en los asuntos públicos. Ahí está el &#8220;lucro&#8221; de las nuevas tecnologías; la ganancia que los ciudadanos obtienen al combinar la expresión política online con la offline, al pasar de las redes sociales a la calle, convirtiéndose en ciudadanos multidimensionales.</p>
<p>Por cierto que esta visión se aleja de concepciones tradicionales respecto de los mecanismos válidos para hacer efectiva la acción política, así como la brecha digital que distingue entre ciudadanos digitales y análogos. Para quienes parten desde el paradigma de la desigualdad, el escenario actual es más bien pesimista: los jóvenes no votan, se abstienen de participar en las campañas, y tienen poca fe en el sistema político. Además, quienes usan internet para fines políticos serían una minoría que poco y nada tiene de representativa de la opinión pública.</p>
<p>Ahora bien, hay varias razones para ser optimista. Tomemos el caso de las redes sociales online. Si hay algo que el movimiento estudiantil ha demostrado es que el intercambio de información, la expresión política y la coordinación de protestas que se han producido en Facebook y Twitter complementan-pero no sustituyen-acciones políticas consideradas como válidas por nuestro sistema. Son los jóvenes quienes a través de la combinación de protestas y el uso de tecnologías están generando ganancias que incrementan su capital político y el ejercicio de su ciudadanía. Es discutible la representatividad de quienes participan online, pero es innegable que quienes lo hacen han contribuido a un movimiento exitoso en el posicionamiento de sus demandas. La combinación de valores, símbolos, experiencias e imaginarios que le dan sentido a la acción política -lo que tradicionalmente se entiende por ciudadanía- se complementa y expande a través del uso y apropiación de tecnologías.</p>
<p>Estas nuevas tecnologías también han fomentado estrategias novedosas y efectivas de participación en un contexto de desigualdad, como lo fueron la difusión de las demandas estudiantiles a través de videos en YouTube, incorporando elementos de la cultura popular como la coreografía de Thriller, de Michael Jackson, ejecutada frente al Palacio de La Moneda, o el video basado en el musical Grease. La creación del sitio &#8220;cacerolazo virtual&#8221;, que replicaba con un click el sonido de las ollas es otro ejemplo de prácticas de resignificación de la participación y ciudadanía que toman una forma distinta a la protesta en las calles o al voto. Con estas acciones los estudiantes se tomaron la agenda de los medios y amplificaron la expresión de sus legítimas demandas. Con el uso que les dan a las plataformas digitales y las formas de protesta que han desplegado, los estudiantes redefinen sus experiencias e imaginarios de ciudadanía. Todas prácticas que los sitúan más allá de etiquetas asociadas al consumo y la falta de interés en política.</p>
<p>Independiente de su inscripción en los registros electorales, el mundo online puede convertirse en un territorio donde se configuran experiencias colectivas de participación política y ciudadanía que fluyen hacia el mundo offline. Esto no quiere decir que el uso de las redes sociales o de internet en general sean por sí mismos factores que disminuyen las brechas de participación política que caracterizan a Chile. Para ello se requieren otro tipo de políticas, especialmente en el ámbito educacional. Incorporar en colegios la educación cívica a través de tecnologías puede ser una iniciativa dirigida a orientar y validar nuevas formas de ejercer ciudadanía. También es importante fomentar la discusión de asuntos políticos en ámbitos informales y centrales de la vida cotidiana, como la familia y el trabajo.</p>
<p>Esta dimensión de las protestas estudiantiles -aquella relacionada con la incorporación del uso de tecnologías para la difusión de sus demandas y la acción &#8211; representa un mensaje claro para la clase política. Ésta tiene que validar el uso de dichos espacios y herramientas como legítimos canales de participación. En este sentido, la publicación de las bases de datos del recién suspendido &#8220;monitoreo&#8221; a las redes sociales por parte del gobierno sería un avance en el proceso de legitimación de este &#8220;lucro&#8221; en la participación política a través de las nuevas tecnologías.</p>
<p>* Académico UDP. Estudiante de doctorado en Sociología LSE.<br />
** Académico UC. PhD en Comunicaciones, Universidad de Texas (Austin).</p>
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		<title>Muchos sapos, pocas nueces</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Aug 2011 14:06:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>De acuerdo a La Tercera, el gobierno decidió poner fin al &#34;monitoreo&#34; a las redes sociales. <a href="http://diario.latercera.com/2011/08/10/01/contenido/pais/31-79587-9-la-moneda-opta-por-poner-fin--a-sistema-de-monitoreo-a-redes-sociales.shtml">Acá</a> el artículo publicado hoy.  </p> <p>En tanto, ayer salió publicada esta columna en El Post sobre el  informe que publicó La Moneda la semana pasada con los datos del  monitoreo. Con el informe publicado, el gobierno perdió la oportunidad  de analizar datos valiosos que permitan mejorar las instancias de  participación política de los chilenos. </p> <p>Saludos,</p> <p>A.</p> <p>9 de Agosto, 2011<br /><strong>Muchos sapos, pocas nueces</strong><br />Arturo Arriagada<br /><a href="http://elpost.cl/content/muchos-sapos-pocas-nueces">El Post</a></p> <p>Con la reciente publicación del informe &#34;Tendencias en Redes  Sociales&#34;, el gobierno pierde una oportunidad de analizar datos valiosos  para mejorar las instancias de participación de los chilenos en  política. Si la nueva forma de gobernar invocaba a la transparencia como  uno de sus valores fundamentales, la precaria información que contiene  este informe sólo alimenta las teorías conspirativas en torno a esta  iniciativa, además de convertirse en información poco útil tanto para el  propio gobierno como para la opinión pública.</p> <p>Hace más de un mes, el gobierno manifestó su interés por &#34;escuchar a  la ciudadanía&#34;. Para ello decidió observar y analizar las conversaciones  de los chilenos en las redes sociales. Ese interés fue considerado como  un paso hacia la validación de la participación política online por  parte de las elites, pero también dio cabida a las teorías  conspirativas. Para muchos, el monitoreo no era más que la invasión a la  privacidad por parte del Estado, reviviendo incluso lo peor de la  dictadura. Así fue como distintas organizaciones de la sociedad civil  solicitaron -a través de la ley de acceso a información pública- la  publicación de los datos del monitoreo.</p> <p>Este interés del gobierno es otro paso más en la intersección de las  dimensiones políticas y de consumo en nuestra vida cotidiana. Analizar  las conversaciones en las redes sociales no es distinto a lo que se hace  en un supermercado o multitienda -cuando a través de &#34;puntos&#34;, &#34;Rut&#34; y  &#34;códigos&#34;- mapean los hábitos de los consumidores. De esta forma,  técnicas propias del management pasan a ser parte del repertorio de  herramientas gubernamentales para la toma de decisiones políticas. Lo  mismo ocurrió cuando las encuestas de opinión pública pasaron a ser  insumos fundamentales para los gobiernos. Si son bien diseñadas, con  metodologías y procesos de aplicación transparentes, las encuestas se  convierten en fuentes de información útil tanto para los gobiernos, los  medios y los ciudadanos. Por lo mismo, cuesta entender la precariedad en  el análisis y la falta de transparencia en las metodologías y datos del  informe entregado por La Moneda.</p> <p>El reporte -que abarca el periodo entre el 13 de Junio y el 13 de  Julio- sólo da cuenta del número de menciones al gobierno en relación a  temas como las demandas estudiantiles, el rol del Sernac en el caso La  Polar, las propuestas del GANE y el cambio de gabinete. Este informe  habla muy mal de la capacidad del gobierno para analizar información  valiosa. Por lo mismo, para no alimentar sospechas, el gobierno debiera  detallar las fuentes que está monitoreando (Facebook, Twitter, Blogs,  medios online, etc.). También podrían incluir las conversaciones online  que las personas tienen durante los fines de semana (el informe sólo  incluye días de semana). De igual forma, y en los casos que corresponda,  es relevante saber el total de gente que está siendo observada, al  igual que su género, edad y locación geográfica.</p> <p>Independiente de estos consejos para &#34;maquillar&#34; los próximos  informes, si el gobierno contrató a la empresa Brandmetric para levantar  la información, también debiera autorizarla para que se hagan públicos  sus datos. Al igual que lo que ocurre con algunas encuestas, todos  podrían acceder a las bases de datos y analizar la valiosa información  que hoy se está levantando. De paso, esta acción causaría mucho más  impacto que las teorías conspirativas que han surgido a raíz del  monitoreo.</p> <p>El tener poca claridad respecto a las metodologías y análisis de los  datos que el gobierno está implementando para escuchar a los ciudadanos  en el mundo online, sólo alimenta las teorías conspirativas en torno a  esta iniciativa. Para que los chilenos no piensen que hay muchos sapos y  pocas nueces, la información del monitoreo debiera ser pública para que  todos puedan evaluar y analizar lo que ocurre en las redes sociales.  Ese sería un gran paso para estimular y validar diversas acciones de  participación política online que ya están siendo parte de la vida  cotidiana de miles de ciudadanos.</p><p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De acuerdo a La Tercera, el gobierno decidió poner fin al &#8220;monitoreo&#8221; a las redes sociales. <a href="http://diario.latercera.com/2011/08/10/01/contenido/pais/31-79587-9-la-moneda-opta-por-poner-fin--a-sistema-de-monitoreo-a-redes-sociales.shtml">Acá</a> el artículo publicado hoy.</p>
<p>En tanto, ayer salió publicada esta columna en El Post sobre el informe que publicó La Moneda la semana pasada con los datos del monitoreo. Con el informe publicado, el gobierno perdió la oportunidad de analizar datos valiosos que permitan mejorar las instancias de participación política de los chilenos.</p>
<p>Saludos,</p>
<p>A.</p>
<p>9 de Agosto, 2011<br />
<strong>Muchos sapos, pocas nueces</strong><br />
Arturo Arriagada<br />
<a href="http://elpost.cl/content/muchos-sapos-pocas-nueces">El Post</a></p>
<p>Con la reciente publicación del informe &#8220;Tendencias en Redes Sociales&#8221;, el gobierno pierde una oportunidad de analizar datos valiosos para mejorar las instancias de participación de los chilenos en política. Si la nueva forma de gobernar invocaba a la transparencia como uno de sus valores fundamentales, la precaria información que contiene este informe sólo alimenta las teorías conspirativas en torno a esta iniciativa, además de convertirse en información poco útil tanto para el propio gobierno como para la opinión pública.</p>
<p>Hace más de un mes, el gobierno manifestó su interés por &#8220;escuchar a la ciudadanía&#8221;. Para ello decidió observar y analizar las conversaciones de los chilenos en las redes sociales. Ese interés fue considerado como un paso hacia la validación de la participación política online por parte de las elites, pero también dio cabida a las teorías conspirativas. Para muchos, el monitoreo no era más que la invasión a la privacidad por parte del Estado, reviviendo incluso lo peor de la dictadura. Así fue como distintas organizaciones de la sociedad civil solicitaron -a través de la ley de acceso a información pública- la publicación de los datos del monitoreo.</p>
<p>Este interés del gobierno es otro paso más en la intersección de las dimensiones políticas y de consumo en nuestra vida cotidiana. Analizar las conversaciones en las redes sociales no es distinto a lo que se hace en un supermercado o multitienda -cuando a través de &#8220;puntos&#8221;, &#8220;Rut&#8221; y &#8220;códigos&#8221;- mapean los hábitos de los consumidores. De esta forma, técnicas propias del management pasan a ser parte del repertorio de herramientas gubernamentales para la toma de decisiones políticas. Lo mismo ocurrió cuando las encuestas de opinión pública pasaron a ser insumos fundamentales para los gobiernos. Si son bien diseñadas, con metodologías y procesos de aplicación transparentes, las encuestas se convierten en fuentes de información útil tanto para los gobiernos, los medios y los ciudadanos. Por lo mismo, cuesta entender la precariedad en el análisis y la falta de transparencia en las metodologías y datos del informe entregado por La Moneda.</p>
<p>El reporte -que abarca el periodo entre el 13 de Junio y el 13 de Julio- sólo da cuenta del número de menciones al gobierno en relación a temas como las demandas estudiantiles, el rol del Sernac en el caso La Polar, las propuestas del GANE y el cambio de gabinete. Este informe habla muy mal de la capacidad del gobierno para analizar información valiosa. Por lo mismo, para no alimentar sospechas, el gobierno debiera detallar las fuentes que está monitoreando (Facebook, Twitter, Blogs, medios online, etc.). También podrían incluir las conversaciones online que las personas tienen durante los fines de semana (el informe sólo incluye días de semana). De igual forma, y en los casos que corresponda, es relevante saber el total de gente que está siendo observada, al igual que su género, edad y locación geográfica.</p>
<p>Independiente de estos consejos para &#8220;maquillar&#8221; los próximos informes, si el gobierno contrató a la empresa Brandmetric para levantar la información, también debiera autorizarla para que se hagan públicos sus datos. Al igual que lo que ocurre con algunas encuestas, todos podrían acceder a las bases de datos y analizar la valiosa información que hoy se está levantando. De paso, esta acción causaría mucho más impacto que las teorías conspirativas que han surgido a raíz del monitoreo.</p>
<p>El tener poca claridad respecto a las metodologías y análisis de los datos que el gobierno está implementando para escuchar a los ciudadanos en el mundo online, sólo alimenta las teorías conspirativas en torno a esta iniciativa. Para que los chilenos no piensen que hay muchos sapos y pocas nueces, la información del monitoreo debiera ser pública para que todos puedan evaluar y analizar lo que ocurre en las redes sociales. Ese sería un gran paso para estimular y validar diversas acciones de participación política online que ya están siendo parte de la vida cotidiana de miles de ciudadanos.</p>
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		<title>Medios sin letra chica</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Aug 2011 14:06:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Arriagada</dc:creator>
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		<description><![CDATA[<div class="content"><p>9 de Agosto, 2011<br /><strong>Medios sin letra chica</strong><br />Arturo Arriagada<br /><a href="http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/08/09/medios-sin-letra-chica/">El Mostrador</a> </p><p>Cuando los medios de comunicación sean capaces de revelar sus  preferencias políticas, podremos celebrar un avance en la calidad de  nuestra democracia. En la medida que los medios disfracen sus posiciones  políticas con el slogan de la objetividad, seguirán fomentando las  asimetrías de información y los niveles de desigualdad entre los  chilenos. </p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="content">
<p>9 de Agosto, 2011<br />
<strong>Medios sin letra chica</strong><br />
Arturo Arriagada<br />
<a href="http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/08/09/medios-sin-letra-chica/">El Mostrador</a></p>
<p>Cuando los medios de comunicación sean capaces de revelar sus preferencias políticas, podremos celebrar un avance en la calidad de nuestra democracia. En la medida que los medios disfracen sus posiciones políticas con el slogan de la objetividad, seguirán fomentando las asimetrías de información y los niveles de desigualdad entre los chilenos.</p>
<p>La llegada al panel de Tolerancia Cero del director de La Tercera, Cristián Bofill, desafía la inteligencia de las audiencias de ambos medios o quizás sea un acto de honestidad. Independiente de la reconocida capacidad del periodista, conocido por su habilidad para marcar la agenda política del país, muchos podrían sugerir que Bofill es un reemplazo en términos políticos de Juan Carlos Eichholz. Aunque esto es sólo ficción, pero alimentada principalmente por los mismos medios. Hasta ahora, La Tercera y ningún medio de comunicación han revelado explícitamente sus preferencias políticas. Si bien en Chile las audiencias identifican las posiciones políticas de los medios de comunicación a través de los cuales se informan, éstos todavía no han sido capaces de salir del clóset y revelar sus preferencias políticas.</p>
<p>De acuerdo a los datos de la encuesta ICSO-UDP de 2010 -independiente de si los consumen o no- los chilenos asocian a la prensa escrita y los canales de televisión con posiciones más cercanas a la centro-derecha. Aunque en la mayoría de los casos, aquellos que se identifican con la Concertación son más críticos a la hora de evaluar la posición política de los medios que los que se identifican con la Alianza. Independiente de la posición política de los encuestados -en una escala de 1 a 10, donde 1 es &#8220;izquierda&#8221; y 10 &#8220;derecha&#8221;- el diario más cercano a posiciones políticas de derecha es El Mercurio (7,8). Le siguen La Tercera (6,6), La Segunda (6,3), La Nación (6,0), LUN (5,6) y La Cuarta (5,1). En el caso de los canales de televisión, Chilevisión (6,9) es el canal más ubicado a la derecha, seguido por Canal 13 (6,8), Mega (6,6), en tanto TVN y La Red son evaluados de manera similar (5,9). Hay que destacar que el trabajo de campo de esta encuesta se llevó a cabo pocas semanas después de que el actual presidente Sebastián Piñera concretara la venta de Chilevisión.</p>
<p>En este contexto, ¿por qué los medios no hacen públicas sus preferencias políticas? Por vergüenza, pero también porque confunden la objetividad con paternalismo. Es paradójico que en un sistema de medios como el chileno las audiencias puedan elegir dentro de una variada oferta de productos informativos sólo desde la intuición de su propia antena política. Lo de variada oferta es relativo, ya que uno de los problemas de los medios en Chile están asociados a la falta de pluralismo de los contenidos y voces que allí se exponen. Aunque esto también ocurre porque la cultura política chilena asocia la objetividad con la independencia a la hora de analizar la realidad. ¿Acaso no se es independiente cuando se explicita la posición política desde la cual se está hablando? En una encuesta nacional hecha en 2010 por Periodismo UDP y Feedback, un 55% de los encuestados señaló estar a favor de que los medios hagan públicos sus respaldos políticos en tiempos de elecciones.</p>
<p>En democracias y en sistemas de medios más desarrollados y competitivos que el nuestro, es una práctica común que los medios revelen sus preferencias políticas en tiempos de elecciones. Diarios como The Guardian, The Independent, New York Times y el semanario The Economist, han explicitado públicamente sus apoyos políticos. Es paradójico que cuando los medios siguen con atención la manera de operar y las agendas temáticas de los medios extranjeros, no sean capaces de incorporar estas prácticas de transparencia. En Chile ya están dadas las condiciones para que eso ocurra, en tanto, los medios seguirán sacrificando su principal capital: la credibilidad de sus audiencias. Mientras los analistas y medios no hagan transparentes sus conflictos de interés o sus preferencias políticas en tiempos de elecciones, las mejoras a la calidad de la democracia y nuestras instituciones seguirán siendo tareas pendientes.</p>
<p>Si se habló de una nueva forma de gobernar, ya es hora de empezar a hablar de una nueva forma de informar, pero sin letra chica. Al confundir objetividad con paternalismo, los medios en Chile no se atreven a salir del clóset y hacer públicas sus preferencias políticas. Si bien los medios se enfrentan al problema de satisfacer tanto los intereses de sus dueños como los de sus audiencias, para fomentar la competencia en el mercado de la información, es necesario reemplazar la objetividad por la transparencia y la fiscalización. Este el cambio de paradigma que estamos enfrentando, impulsado principalmente por la masificación y el acceso a Internet. La llegada de Bofill a Chilevisión plantea estas preguntas. Aunque también surgen otras en relación a TVN, canal que por ley tiene que satisfacer los intereses de &#8220;todos los chilenos&#8221;. Por lo mismo, quizás también llegó la hora de definir si el país realmente quiere tener un canal público de verdad, sin letra chica. Eso sí, antes hay otras prioridades.</p>
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