En el primer envio de 2009, una columna del director de la Escuela de Periodismo de la UDP, Andres Azocar. En EE.UU. hoy asume Barack Obama, el representante de un cambio que el mundo espera y que se inicio en parte a traves del uso de tecnologia para convocar a distintos ciudadanos con ganas de cambiar el destino de su pais. Azocar analiza las dificultades que tiene la clase politica nacional para poder promover el cambio en Chile, asi como tambien las posibilidades de hacerlo con tecnologia que permita juntar a esos ciudadanos desencantados y difundir sus ideas.
Arturo Arriagada
Obama: un dificil modelo de replicar en Chile
Andres Azocar
La locura que ha desatado la asunción de Obama a la presidencia de EE.UU. tiene mucho que ver con las lecciones que dejó su campaña, la orientación de su mensaje aglutinador y especialmente el uso de herramientas de internet que, al menos en apariencia, fueron claves para atraer a más de 11 millones de jóvenes a las urnas por primera vez. Eso es lo que observan de cerca los comandos de Piñera y Frei, que han comenzado a diseñar su propia, y ambiciosa, estrategia "2.0". Sin embargo, no parece ser tan fácil imitar el trabajo del equipo de Obama. No en el corto plazo.
La campaña de Obama, liderada entre otros por David Axelrod, Joe Rospars y Chris Hughes (cofundador de Facebook) está basada en la generación de comunidades (el mensaje siempre estuvo segmentado por nicho) y a la partipación activa y sin restricciones. Un 62% de los partidarios de Obama estuvo dispuesto a pedir a otros que votaran por su candidato, según un estudio del Pew Institute; un millón de personas aceptó que sus celulares estuvieran abarrotados por SMS del candidato y 2 millones de perfiles en lÃnea se acumulan en Mybarakobama.com. Estas cifras no fueron sólo una estrategia digital basada en el hoy famoso Custumer Relationship Management (CRM). Obama prometió participación permanente, un gobierno en lÃnea y un cambio que no se quedó en un discurso hueco e insÃpido. Hablar de cambio no es complejo, llevarlo a cabo hoy requiere escuchar, responder, volver a escuchar (es decir, conversar) y arriesgarse. Fue la coherencia de su discurso lo que generó que un 59% de sus votantes tuvieran alguna participación en la campaña online del candidato.
Obama sabe que el nivel de expectativa es alto. No basta reproducir el programa de gobierno en un website y recibir comentarios, como claramente es insuficiente tener herramientas diseñadas para un periodo electoral y que desaparecerán apenas se alcance el poder. Obama ya puso a disposición de la ciudadanÃa Change.gov, para mantener informados (y activos) a sus electores en el periodo de transición. Y ha sido un éxito. El Pew Institute mostró que un 27% de los votantes de Obama ya han visitado el sitio. Además, el presidente número 44 de Estados Unidos ya insinuó que la poderosa base de datos que acumuló como candidato (13 millones de personas) será clave para la nueva democracia. ¿Qué harán los lobbistas, todas las fuentes de presión en Washington y los poderosos congresistas frente a un audiencia gigante que en pocos segundos puede estar al tanto que el programa de gobierno está bloqueado sin razón lógica aparente? Con el fin del dominio de los medios tradicionales y el alto nivel de organización (información) en la red, serán pocos los que se arrieguen a medir las probabilidades de la impunidad. Esta parece otra lección muy compleja de replicar en Chile. A pesar que tenemos uno de los mejores promedios per cápita en Facebook, aún son redes sin músculos, incapaces de hacer otra cosa que admitir amigos. Sumar tampoco parece un verbo atractivo para los parlamentarios chilenos ni para el gobierno. La exclusión y el cuoteo no van de la mano del manual diseñado por Obama. Las comunidades activas, fiscalizarán de la misma forma. Un escenario, sin duda, poco atractivo para nuestros dirigentes.
Hay otros datos que también juegan en contra de replicar la experiencia estadounidense. En un paÃs que tiene un nivel de penetración de internet por sobre el 80% (Chile un 44%), la gente usa los diversos canales de internet para organizarse desde hace muchos años. Por lo mismo, al amparo del mensaje de Obama crecieron iniciativas colectivas, que obviamente el equipo de Obama capturó rápidamente. Los ejemplos más lúcidos fueron Moveon, una red social de jóvenes que sumó 4,2 millones de personas; Youobama , para que la gente subiera video sobre el porqué votarÃan por el candidato demócrata y My.Bo, una comunidad online de un millón de personas. Si los candidatos en Chile no son capaces de abrir la campaña, este tipo de experiencia sólo nacerá a través de un contrato a honorarios, lo que tiene un futuro que podemos adivinar por anticipado.
Una clase polÃtica que cierra puertas, una elite enclaustrada y candidatos sin capacidad de diálogo amplio y coherente -no basta escuchar, hay que actuar-, tienen pocas posibilidades de sumar y generar altos niveles de participación. Obama ganó en las redes sociales, en los celulares, en los videojuegos y en la participación (golpeando puertas), porque asumió que ese mundo (este mundo) exigÃa un candidato con otro estilo de polÃtica para otro tipo de democracia. Quizás este sea el paso más complejo de dar para nuestra anticuada clase dirigente.
