Gobierno

21/1/2010 - Los desafíos de Chilevisión

21 de Enero, 2010
Los desafíos de Chilevisión
Arturo Arriagada
El Mostrador

Al ofrecer entrevistas con condiciones, Sebastián Piñera da una señal de seguir más preocupado de sus negocios en vez de su futuro gobierno. Para despejar dudas sobre sus conflictos de interés y entregarle independencia informativa, Piñera tiene que dejar la propiedad de Chilevisión (CHV). En caso contrario, pone en peligro la confianza de los chilenos hacia ese canal en particular y los medios de comunicación en general.

Con la llegada de Piñera a la propiedad de CHV, el canal ha sido exitoso en términos de rentabilidad y audiencias. Junto con Mega -en el primer semestre de 2009 - CHV fue el canal de televisión más rentable dentro de una industria pequeña pero competitiva. De acuerdo a los datos de la encuesta ICSO-UDP en 2009 -después de TVN (45%) - CHV fue el segundo canal más visto por los chilenos para informarse (22%).

Entre 2005 y 2009 -después de El Mercurio- los chilenos perciben a CHV como el medio de comunicación más inclinado hacia la derecha (ICSO-UDP). Si bien las personas se informan por medios que no necesariamente representan sus posiciones políticas -desde que Piñera se instaló como propietario- las audiencias perciben una derechización de CHV. Aunque esas percepciones pueden estar influidas más por la asociación "Piñera-propietario-derecha" que a los temas tratados por el canal de televisión. La similitud en la agenda temática de diarios y televisión en Chile -en temas como deportes y delincuencia- impide asignarle a CHV una dirección muy distinta a la del resto de sus competidores.

La información de los medios de comunicación es central para la sustentabilidad de la democracia. Con ella las personas pueden tomar decisiones políticas informadas y establecer criterios de evaluación del desempeño de los gobiernos. En Chile los medios -especialmente la televisión- son la principal fuente de información de los chilenos. En los últimos años tanto la prensa escrita como la televisión han aumentado su rol fiscalizador del poder público, fomentando una cultura de la transparencia. Escándalos políticos como el caso Spiniak, MOP-Gate y el del ex senador Lavandero no se habrían develado si no es por el activo rol de los medios. Además de sus posiciones políticas y evaluaciones personales de los gobiernos de la Concertación, la victoria de Piñera probablemente esté asociada a la información que encontró ese 51,5% de chilenos en los medios. En este contexto, la existencia de medios fiscalizadores genera incentivos para que los gobiernos actúen con mayor transparencia.

Al ser más competitiva que la prensa escrita, la industria televisiva ha dado mayores señales de transparencia respecto de sus propietarios y potenciales conflictos de interés. Los problemas de Piñera y CHV son ampliamente conocidos a diferencia de conflictos de interés que se presentan entre propietarios de prensa escrita y otras empresas u organismos públicos. En TVN, Consuelo Saavedra fue relegada a un rol más secundario como rostro informativo mientras Andrés Velasco se desempeña como ministro de Hacienda.

Por esto mientras más se demore Piñera en decidir la venta de CHV, más incomoda a sus periodistas y equipo de prensa. El rechazo de Iván Núñez a realizar una entrevista condicionada por el ahora presidente electo daña a CHV. Pero de paso afecta al resto de los canales que aceptaron hacer la entrevista sin preguntar por el futuro de LAN. La independencia y el valor de esos profesionales no se puede ver afectada por las decisiones del dueño del canal. Por ello los rostros emblemáticos de CHV -que gozan de altos niveles de credibilidad e independencia- debieran exigirle públicamente a Piñera que se desprenda del canal. Lo de Núñez fue la primera señal.

En 2009 la gran mayoría de los chilenos consideró que los medios de comunicación ejercen su rol informativo con libertad (68%, ICSO-UDP, 2009). Pero en comparación con años anteriores, los chilenos desconfiaron más en la televisión y los diarios (42% y 46%, respectivamente). Por lo mismo -y ya que son actores centrales en la democracia- Piñera no puede fomentar la desconfianza de los chilenos en los medios. En este escenario, por el bien de la independencia de CHV como una fuente importante de información y evaluación del desempeño del gobierno de turno, el ahora presidente electo tiene que dejar la propiedad de ese medio de comunicación. De lo contrario, Piñera comenzará a parecerse cada vez más a Berlusconi, arriesgando el prestigio y la institucionalidad de la presidencia. Algo que ni el propio Piñera ni el país espera.

25/5/2009 - En la medida de lo posible

25 de Mayo de 2009
En la medida de lo posible
Arturo Arriagada
El Mostrador

El apoyo ciudadano a Michelle Bachelet no puede explicarse sólo por la crisis económica y el bolsillo de los chilenos. Su discurso político -ese que logró construir entre aciertos y errores- refleja también la decepción frente a un sistema político que se sigue conformando con lograr cambios en la medida de lo posible.

Bachelet está de fiesta y celebró su 67% en las encuestas con un efectivo discurso el pasado 21 de Mayo para insistir en su gran legado, la protección social. Rompió la piñata en plena crisis económica y se dio el lujo de entregar bonos a los chilenos más necesitados. Sus invitados no pudieron pelar el evento -y quienes lo intentaron- terminaron quedando como mal educados. Fue el caso de Piñera quien se quejó porque el bono de $40 mil pesos era muy poco, en tanto Frei esperaba una atención más personalizada por parte de la anfitriona. Son esas mismas declaraciones las que permiten interpretar el 67% de Bachelet.

Bachelet llegó a La Moneda representando el cambio -al ser la primera mujer Presidenta de Chile- sin total claridad sobre cómo lograrlo. Si bien el criterio era cuestionable, la idea de la paridad intentó marcar una diferencia. Con la seguridad que da ganar una elección -pero sin la delicadeza que entregan los años de oficio político- manifestó su desconfianza ante los partidos y la elite concertacionista. Ese acto afectó sensibilidades que luego terminaron por pasarle la cuenta.

Cuando empezaron los tiempos difíciles -cartillazo a ministros, Pingüinos, cambios de gabinete, Transantiago, entre otros- Bachelet necesitaba de un discurso político que le permitiera echar a andar su gobierno. Mientras se hablaba de crisis de liderazgo, ella optó por crear comisiones - educación, reforma previsional, equidad- para discutir y acordar el futuro de Chile. Era la reacción por sobre la acción a las emergentes -y muchas veces postergadas- demandas sociales.

Si bien esas iniciativas tuvieron resultados disparejos, fueron señales de que Bachelet quería cambiar las cosas pero algo se lo impedía. El establishment político no se sentía cómodo en ese contexto y tanto la Concertación como la Alianza intentaron frenar un estilo de hacer política que simplemente no entendían. A esto se sumó que la figura de Ricardo Lagos -quien había terminado de escribir poco tiempo atrás el manual sobre cómo ser un buen presidente- se desprestigiaba al revelarse los excesos y omisiones de su gobierno.

La lealtad de Bachelet con Lagos -sin dejar de mostrar incomodad ante el asunto- fue el inicio de su discurso político que hasta ahora está siendo comprendido y aprobado por la ciudadanía. Si en los 90' el entonces presidente Aylwin señalaba que la justicia llegaría "en la medida de lo posible", Bachelet hacía propia esa expresión para explicarle al país el desempeño de su gobierno. Su frase sobre la intuición respecto de partir con el Transantiago fue fundamental para su discurso político.

Con la llegada de la crisis económica el malestar social se empieza a sentir, aunque Bachelet no es la que paga los costos. La encuesta nacional UDP -en noviembre de 2008- reflejaba que un 63% de los chilenos creía en la voluntad de la Presidenta para llevar a cabo reformas, pero que los partidos no la apoyaban. Tal cual como en su discurso político, los ciudadanos intentan -en la medida de lo posible- no culpar a Bachelet por la ausencia de cambios y viven con ella la decepción frente a un establishment político con nombre y apellidos.

Por lo mismo, el 67% de popularidad de Bachelet no es endosable a la candidatura de Frei. La actual decepción que muestran los chilenos frente a Piñera, Frei y al sistema de partidos políticos, tiene que ver con la ausencia de caras nuevas y de proyectos que motiven a participar en un cambio político que beneficie al país. Ambos candidatos son parte de una estructura que se acostumbró a funcionar en la medida de lo posible y que le teme a esos cambios. Una cosa es el aprecio que los chilenos le tienen a Bachelet -por sus buenas intenciones- y la otra es creer que alguien como Piñera o Frei van a transformar -en la medida de lo imposible- las intenciones truncadas de Bachelet.

24/4/2007 - El "medio decálogo" para Bachelet

Así como la Presidenta puso de moda el concepto de “decálogo” entre las autoridades de gobierno y la ciudadanía, es posible presentar una propuesta similar para el asesor comunicacional de Bachelet. En estos 13 meses de gobierno, cuyo concepto inicial fue el de ser “ciudadano y cercano a la gente”, la opinión pública ya está en condiciones de entender el “factor comunicacional” como elemento clave para considerar un periodo gubernamental como exitoso, es decir, comprender lo que quiere hacer un gobierno (sus objetivos), y la forma que establece para lograrlo (el diseño e implementación de políticas públicas, por ejemplo). Si no, pregúntenle al ex presidente Lagos.

Arturo Arriagada I.

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