Las estrategias adoptadas por Michelle Bachelet ("femicidio polÃtico") y JoaquÃn LavÃn ("bacheletismo-aliancismo") reflejan sus necesidades de posicionarse por sobre los partidos polÃticos para captar la atención de la ciudadanÃa. Porque LavÃn y Bachelet construyeron su capital electoral gracias a la empatÃa que generaron con el electorado, sus estrategias comunicacionales serán exitosas en la medida que reformulen la cultura polÃtica de sus respectivos conglomerados.
Arturo Arriagada I.Â
23 de Octubre, 2007
Avanzar sin transar
Arturo Arriagada I.
Escuela de Periodismo
Universidad Diego Portales
Las estrategias adoptadas por Michelle Bachelet ("femicidio polÃtico") y JoaquÃn LavÃn ("bacheletismo-aliancismo") reflejan sus necesidades de posicionarse sobre los partidos polÃticos para captar la atención de la ciudadanÃa. Porque LavÃn y Bachelet construyeron su capital electoral gracias a la empatÃa que generaron con el electorado, sus estrategias comunicacionales serán exitosas en la medida que reformulen la cultura polÃtica de sus respectivos conglomerados.
Tanto LavÃn como Bachelet están haciendo el trabajo sucio al convocar a la opinión pública en torno a sus nuevas ideologÃas. Si el primero quiere trasladar el arcoiris de la Concertación hacia la Alianza, la segunda quiere apelar al electorado femenino que tantas alegrÃas le ha dado. Pero más allá de sus intenciones, ambos tienen en mente posicionar sus mensajes por encima de los partidos polÃticos y acaparar la atención de los descontentos ciudadanos con la clase polÃtica. Y de paso, podrán remover las conciencias de aquellos que cultivan un estilo de hacer polÃtica cada vez más cuestionado por la opinión pública.
El caso de LavÃn es interesante, ya que al ejercer el rol de "amigo del gobierno" se ha convertido en un instrumento de Palacio para atacar a Piñera. También está captando la atención de los medios y su propuesta fue bien evaluada en la encuesta del diario La Tercera, pero sin lograr mayor credibilidad. Si bien un 70% de los encuestados apoya a LavÃn al querer colaborar con el gobierno, un 71% dice no creerle sobre sus intenciones como "Bacheletista -Aliancista".
El principal mérito de LavÃn ha sido su capacidad para superar el filtro de los medios al momento de dar a conocer sus mensajes. Con ello, rompe con el statu quo polÃtico. Definirse como "Bacheletista-Alianciasta" lo trajo de vuelta a la pelea polÃtica. Esa que tanto evita, pero que siempre termina dando. Si LavÃn logra ser el candidato presidencial de la UDI, deberá hacerse cargo de sus palabras y fomentar el recambio de los dirigentes de su partido ligados a la dictadura. Con ello, hará realidad su sueño de teñir de colores el oscuro escenario que afecta a la Alianza.
El caso de Bachelet es similar. La desconfianza que genera su liderazgo en las cúpulas polÃticas, sumado a una serie de errores forzados y no forzados durante su gestión, la llevaron a comparar su presencia en el gobierno con un "femicidio polÃtico". Si bien la analogÃa puede ser algo cruda, genera empatÃa y potencia su cercanÃa al electorado. Cuando Bachelet manifiesta su enojo por correr en una cancha que siempre busca y potencia los liderazgos autoritarios, su figura emerge por sobre los partidos polÃticos. Pero cuando Bachelet quiere actuar como un lÃder autoritario, genera rechazo.
Porque siempre potenció la empatÃa con la ciudadanÃa, Bachelet está en lo correcto al considerarse una vÃctima del clasismo polÃtico. Esto ante la opinión pública, ya que al interior de la Concertación generará mayores anticuerpos por promover un estilo de gobierno que rechaza el rol de los partidos. Pero al insistir en ello con la figura del "femicidio", obligará a alinear al conglomerado de gobierno en torno a sus propuestas. O ella o el caos.
Tanto las analogÃas de LavÃn como Bachelet están siendo efectivas, en la medida que captan la atención de los medios para difundir sus mensajes, y de paso cuestionan el estilo de hacer polÃtica de actores que llevan 20 años ejerciendo el poder. El problema de sus estrategias surge cuando se enfrentan con la cultura de sus coaliciones. En el caso de LavÃn, la polÃtica de los acuerdos es un bien escaso en la Alianza. Y eso ha quedado de manifiesto tanto con su reaparición en escena polÃtica, como con el rechazo de la UDI hacia la candidatura de Sebastián Piñera. Si LavÃn es capaz de lograr acuerdos en una coalición que no maneja esa palabra en su diccionario, podrá soñar con llevar a la Alianza a La Moneda.
En tanto Bachelet quiera romper con la polÃtica de los acuerdos que tantos éxitos le ha dado a los gobiernos de la Concertación, estará jugando con fuego al cuestionar un modelo que a todo su conglomerado, e incluso a la Alianza, le acomoda perfectamente. Por ello, más que desmarcarse de la coalición que le permitió llegar al poder, Bachelet tiene que estimular la renovación de ideas y la cohesión dentro del arcoiris de la Concertación. Asà podrán repetir el tÃtulo del conglomerado polÃtico que más elecciones ha ganado en el paÃs.
Si es necesario el "femicidio" de su figura polÃtica por el bien de su coalición, Bachelet no sólo será recordada por ser la primera mujer presidenta del paÃs. También lo será, al igual que LavÃn, recordada como uno de los mejores ejemplos de la polÃtica mediatizada. Para ello, deberán avanzar sin tranzar con sus posturas y actitudes para influir en la cultura polÃtica de sus coaliciones.

CUANDO J. LAVIN FRENTE A LAS CAMARAS SE AUTODENOMINO BACHELETISTA/ALIANCISTA CON SU FAZ DE NIÑO SEMINARISTA DE INOCENCIA PURA, CREO QUE EL SILICIO EN SU MUSLO SE DEBE HABER RETORCIDO POR LA ARGUCIA MEDIATICA QUE ESTABA EMPLEANDO CON FINES NO MUY PUROS PARA CON SUS "ALIADOS".
TENGO LA IMPRESION Y LA PERCEPCION QUE SUS DICHOS YA LOS HABIA ENSAYADO MUCHAS VECES CON SUS ASESORES.
POR ULTIMO, ARTURO, ME PARECE QUE LA PRESIDENTA ES MAS DIRECTA Y MAS SINCERA, AUNQUE EQUIVOQUE MUCHAS VECES LA SENDA FRENTE AL DEVENIR POLITICO.
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