Arturo Arriagada
Abril, 2010 La nueva forma de informar Revista Poder Arturo Arriagada
En un momento donde los reacomodos en el escenario polÃtico post Concertación y 27-F están a la orden del dÃa, el gobierno de Sebastián Piñera plantea problemas y oportunidades para los medios de comunicación. Problemas, porque hasta ahora la derecha siempre ha estado más cerca de los medios y asà lo identifican los chilenos. Era más fácil criticar a los gobiernos de la Concertación que al primer gobierno de derecha en llegar al poder después de 50 años. Oportunidades, porque los medios son un negocio cuyo principal capital es la credibilidad de sus audiencias. Para ser creÃbles y rentables hay que ser independientes del gobierno de turno. La nueva forma de informar de los medios en Chile tiene en la fiscalización su mejor aliado. Con ello contribuirán a la calidad de la democracia, demostrando independencia y siendo fieles a las demandas de sus audiencias.
En las democracias modernas, los medios de comunicación se enfrentan a un problema de identidad: intentar equilibrar sus intereses -polÃticos, económicos y editoriales- con los de sus financistas y las expectativas de sus audiencias. Chile no es la excepción, pero con algunas diferencias. Si en dictadura -algunos medios mas que otros- intentaron ampliar los reducidos espacios de libertad de expresión, en democracia la piedra de tope es la falta de pluralismo. La tendencia a la concentración en la industria de medios -tanto a nivel de propiedad como de las voces que allà se expresan- es un ejemplo. En un estudio realizado junto a Sebastián Valenzuela, concluimos que entre 2000 y 2005 tanto la televisión como la prensa escrita presentaron agendas temáticas muy similares, ignorando las preocupaciones de los ciudadanos. Esto se condice con el 54% de los chilenos que consideró como bajo el aporte de los medios en reflejar los problemas de personas comunes y corrientes (ICSO-UDP, 2008). Si pensamos en los medios como un espacio para la deliberación de los asuntos públicos, estamos frente a una tarea pendiente. Para muchos ese rol lo estarÃa cumpliendo Internet, aunque la deliberación online todavÃa no logra legitimarse y masificarse. Ahora bien, no hay que ignorar que para mantener vivo el negocio, los medios han intentado representar la diversidad de intereses de los chilenos. Los problemas de identidad de Canal 13 -el medio de la iglesia católica- son el mejor ejemplo.
La fiscalización del poder polÃtico y económico es parte del ethos de los medios de comunicación y el ejercicio del periodismo. En la acción fiscalizadora, los medios contribuyen al desarrollo de la democracia y la deliberación de los asuntos públicos. Pero lo más importante, son actores clave para la construcción de un proyecto colectivo de sociedad, esto último, la esencia de la polÃtica. Con la llegada de Sebastián Piñera a La Moneda los medios de comunicación están frente a un gobierno con un pasado poderoso en el ámbito privado. Ahora se ven forzados a fiscalizar un sector que muchas veces ignoran por sus problemas de identidad, como ocurrió con la colusión de las farmacias. Más aun, cuando miembros del nuevo gobierno podrÃan actuar como fiscalizadores de empresas en las que hasta hace poco compartÃan propiedad. En su faceta Berlusconiana, Piñera sigue como propietario de Chilevisión, un canal fiscalizado por el Consejo Nacional de Televisión y cuyo presidente -al igual que el de TVN- son designados por el mandatario. Mientras Piñera no venda, la independencia y credibilidad de Chilevisión está en juego a costa de sus periodistas emblemáticos, algunos de los cuales han preferido omitir su opinión al respecto.
En la lucha por cautivar el interés de las audiencias -y en mercados más competitivos que el chileno- los medios han encontrado en la fiscalización a los gobiernos de turno un gran aliado. La estrategia de fiscalización de Fox News en EE.UU. -asociado a posiciones polÃticas conservadoras- los tiene por sobre CNN en rating y credibilidad de sus audiencias. En Reino Unido lo mismo ha ocurrido con el Daily Telegraph, diario también identificado con los conservadores, que en Mayo pasado reveló el mal uso de recursos públicos por parte de algunos ministros. Además de lograr las renuncias de algunos involucrados, el Telegraph registró un aumento en ventas superando a los influyentes The Guardian y The Independent. Independiente de sus posiciones polÃticas, estos medios han logrado buenos resultados en términos de audiencia y credibilidad como fiscalizadores del gobierno de turno. Un ejemplo parecido ocurrió en Chile cuando el diario La Tercera - en su lucha por la influencia y la masividad frente a El Mercurio- fue duramente criticado por el entonces presidente Ricardo Lagos. A Lagos -a diferencia de la opinión pública- no le gustaba que los medios fiscalizaran ni los sobresueldos ni la contratación de sus parientes en puestos clave de gobierno.
Con Piñera en La Moneda, algunos medios corren con más ventajas para llevar a cabo la nueva forma de informar. La televisión, pese a que sus niveles de audiencia han bajado en comparación con años anteriores, todavÃa es un medio poderoso. Es el más utilizado por los chilenos para informarse y el que recibe el mayor porcentaje de inversión publicitaria. También el que puede intentar una fiscalización más eficiente al tener más poder de negociación frente a sus avisadores. Programas como "Esto no tiene nombre", "Contacto" o "Informe Especial" cumplen un rol clave. La fiscalización al sector público y privado que realizan estos programas opera como un incentivo para mejorar el funcionamiento de esos sectores, pero también aumenta la competitividad del mercado televisivo. El caso de la prensa escrita es distinto, ya que adolece de problemas de transparencia que se reflejan en su menor competitividad. La nueva forma de informar de la prensa también implica practicar la transparencia que predican. Hacer públicos sus respaldos polÃticos en épocas de elecciones y los conflictos de interés de sus propietarios serÃan avances en esa dirección. Desde la segunda vuelta, equivocadamente la prensa ha descansado su rol fiscalizador en sus columnistas. Aunque ha habido excepciones como las denuncias de El Mostrador frente a la nominación del gobernador del BÃo-BÃo.
Lo que puede ser un problema para esta industria con la llegada de Piñera a La Moneda, también es una oportunidad. En la medida que aumenten su rol fiscalizador, los medios podrán consolidar la fidelidad de sus audiencias y su rol social. Al mismo tiempo estarán en condiciones de practicar la transparencia que predican, estimulando la competitividad necesaria en el mercado de medios de comunicación. De esta forma, irán consolidando su independencia del gobierno, la fidelidad de sus audiencias y su aporte para la calidad de la democracia. Para hablar de una nueva forma de gobernar, tiene que existir una nueva forma de informar.
CiudadanÃa digital, democracia análoga Arturo Arriagada Revista Poder Febrero, 2009
Hasta ahora las campañas polÃticas son como un reality. Candidatos y aspirantes a famosos se muestran cercanos, honestos y consecuentes para obtener el voto de ciudadanos y audiencias. Pero los reality parecen ser más eficientes que las campañas en captar el interés de los jóvenes. Con la implementación del voto voluntario -y para convocar a quienes hasta ahora no votan- los polÃticos tendrán que poner más atención a los intereses de personas que se relacionan con el mundo a través de internet y la televisión.
En una sociedad donde los medios de comunicación configuran la vida cotidiana de las personas, la polÃtica como instancia de deliberación de los asuntos públicos se ha ido adaptando a la lógica de los medios. Las frases cortas en vez de grandes discursos, la delgada lÃnea entre la vida pública y privada de los polÃticos y el cambio de las ideologÃas por apuestas más cercanas a la publicidad de estilos de vida, son algunos ejemplos de esa adaptación. Si la polÃtica se ha simplificado para convertirse en un "evento mediático", ¿por qué los casi 3 millones de jóvenes no-inscritos no logran sintonizar con esta nueva "programación"?.
Las transformaciones sociales que ha vivido Chile en los últimos 20 años han redefinido el concepto de "ser-ciudadano". La participación en actividades polÃticas, en partidos y organizaciones sociales, el voto como un deber y la discusión de asuntos públicos gracias a la información de los medios, podrÃa asociarse a un tipo de ciudadano más propio de los 60 que del bicentenario. En cambio, para esos millones de no-inscritos en los registros electorales, ser ciudadano serÃa una instancia menos comprometida con las instituciones. El voto no es una obligación y la expresión polÃtica se lleva a la práctica a través de decisiones de consumo, voluntariado o activismo. Estas personas no siempre confÃan en los medios como fuente de información y potencian sus relaciones sociales a través de internet. Al primer grupo Lance Bennett, académico de la universidad de Washington, los llama los "ciudadanos obedientes" y al segundo los bautiza como los "ciudadanos actuales".
El "ciudadano actual" representa la desconexión con una cultura polÃtica que genera desconfianza. En Chile, un 43% de los jóvenes entre 18 y 29 años no está dispuesto a participar en las elecciones en el futuro, mientras un 41% considera que sus acciones no inciden en las decisiones de las autoridades, según la encuesta Feedback-UDP de 2009. Hasta ahora los polÃticos piden que los escuchen, pero estos datos dan cuenta que ellos no están poniendo atención a las motivaciones, demandas e iniciativas de los "ciudadanos actuales". Lo más preocupante es que a menor nivel socioeconómico, mayor la desconfianza y el desinterés en participar.
Poco a poco internet emerge como un espacio para el ejercicio de la polÃtica. En el Reino Unido en las elecciones de 2005, diversos estudios confirmaron que los jóvenes -a diferencia de los adultos- participaron del proceso polÃtico en internet, considerándolo un espacio confiable y efectivo. En Estados Unidos, durante la campaña de Obama ocurrió lo mismo: en el caso de los jóvenes, internet pasó a ser una herramienta de conexión y compromiso ciudadano con la polÃtica, reconocida y validada por el candidato.
En Chile, las dinámicas de organización, comunicación y participación que se dieron en las protestas en Facebook por la "estatua del Papa" dieron cuenta del mismo fenómeno. De la deliberación sobre este asunto público en foros se pasó a la acción en las calles y a la conversación cotidiana sobre el tema. Todo ello a través de la recomendación. A su vez, reflejó las temáticas que motivan a esos jóvenes a participar, mucho más asociados a la defensa de un estilo de vida con resultados en el corto plazo. AsÃ, combinan intereses colectivos -como el cuidado del medio ambiente o el uso de espacios públicos- con el individualismo propio del consumo y los estilos que defienden. Además, la mezcla de humor y entretención en este tipo de participación polÃtica no se asocia a la estructura y lenguaje del actual discurso polÃtico, más vertical que horizontal. Con esas prácticas los "ciudadanos actuales" atacan la falta de autenticidad que ven en el ejercicio de la polÃtica y que los aleja de participar (Estudio Lado Humano-UDP, 2009).
La falacia de la participación que promovieron los candidatos presidenciales en sus campañas online serÃa una tarea pendiente para los "ciudadanos actuales". Sus sitios web no siempre fomentaron la formación de comunidades que establecieran vÃnculos de acuerdo a los intereses particulares de los usuarios. Más bien operaron como canchas con reglas y temas predefinidos por los candidatos. Es distinto organizar una "pichanga" en la calle entre desconocidos que jugar obligado con los compañeros de oficina en la fiesta de fin de año. Asà se entiende que tan solo un 2,9% de los chilenos haya utilizado internet para obtener información en las elecciones pasadas (ICSO-UDP, 2009).
El desafÃo para los polÃticos es generar incentivos que estimulen la participación de los "ciudadanos actuales". El debate sobre la reforma de salud en Estados Unidos y la campaña online de Obama para llevar a la práctica el lobby ciudadano representa un estilo de gobierno que va más allá del voto. También intenta empoderar a los ciudadanos para que se hagan cargo del destino de su paÃs, lo que implica expandir la agenda de temas de discusión pública. Para evitar fomentar la desigualdad entre los ciudadanos obedientes y actuales, la masificación de internet en Chile va a tener que dejar de ser materia pendiente. Por lo mismo, el futuro gobierno debiera insistir en validar cada vez más la participación online.
Para lograr que los millones de "ciudadanos actuales" acudan a votar a las urnas en las próximas elecciones, los polÃticos no la tienen fácil. Si hasta ahora la participación polÃtica se reducÃa al voto, con el cambio en el sistema electoral la participación online toma relevancia para concretarse en las urnas. Ahora los futuros gobernantes tendrán incentivos potentes para prestarle atención a las dinámicas de conversación y participación online de esas personas. En internet los polÃticos podrán construir sus propios estadios, pero las reglas, los jugadores y el estilo del partido que se juega lo tienen que elegir los ciudadanos.
13/02/10 Reiniciar la democracia Arturo Arriagada Revista Que Pasa
A diferencia de los computadores, las democracias no tienen un botón que permita reiniciarlas. Si bien esta forma de organización social está pasando por un momento difÃcil, muchas voces consideran que internet la puede reanimar. Ya sea como un facilitador de la organización polÃtica o como un espacio para la deliberación de los asuntos públicos, internet puede robustecer la democracia fomentando la participación ciudadana. El desafÃo de polÃticos y ciudadanos está en darle credibilidad a la polÃtica online.
La revista Wired -en su versión británica - publicó hace unas semanas un artÃculo titulado Reboot Britain (Reiniciar al Reino Unido). Académicos, consultores y ciudadanos presentaron ideas para fomentar el debate público y mejorar la calidad de la democracia. La desconfianza hacia la clase polÃtica y los bajos niveles de participación ciudadana son sÃntomas de una enfermedad que afecta a diversas democracias en el mundo, la crisis de la representación.
James Murray -emprendedor y asesor tecnológico de laboristas y conservadores- considera que un gobierno competente tiene que promover la participación online ¿De qué forma? Dejando que los ciudadanos presenten proyectos de ley a través de internet. Allà la gente vota por ellos y, si se aprueban, el Parlamento se compromete a discutirlos. Murray también sugiere que los proyectos de ley que presenten los parlamentarios puedan ser bloqueados por los ciudadanos. En caso de recolectar 20 mil firmas online, el proyecto no se vota en el Parlamento. Si eso no ocurre, el proyecto se discute en las cámaras. Quizás esta iniciativa implique más trabajo para los parlamentarios, pero serÃa una señal de interés por escuchar la voz de quienes se interesan en participar más allá de las urnas.
¿Es posible llevar la experiencia de la web 2.0 a la aplicación de las leyes? Aza Raskin -director de user experience de Mozilla Labs- cree que sÃ. Si Facebook, Twitter y Google mejoran sus servicios a través del uso que le dan los usuarios, lo mismo debiera ocurrir con la implementación de nuevas leyes. Al igual que los sitios de internet, las leyes requieren de marcha blanca para operar y responder a la particularidad del comportamiento humano.
TodavÃa la idea de una democracia representativa fomentada desde internet suena lejana para la realidad chilena. ¿Algunas razones? La falta de acceso a la red y el cambio de paradigma que significa validar el espacio online como un lugar para el ejercicio de la polÃtica. Pero si la clase polÃtica no se atreve a innovar para intentar recuperar la confianza de la ciudadanÃa, transparentando sus acciones y escuchando a los ciudadanos, todos perdemos. El gobierno de Sebastián Piñera tiene que abrir las grandes alamedas de la era digital a los chilenos. Sólo asà se harán realidad los anhelos de más participación y democracia de quienes aspiran a construir una sociedad menos desigual.
Este es el último envÃo de 2009 de Antimedios. Acá podrán encontrar extractos de una serie de conversaciones que tuve en Septiembre pasado gracias a una invitación del gobierno de EE.UU. al International Visitor Leadership Program. Allà pude visitar centros de investigación, universidades y medios de comunicación de ese paÃs para conocer distintas experiencias relacionadas con los temas de interés de Antimedios (comunicación polÃtica, Internet, la participación 2.0, los medios y las sociedades, entre otros).
Aprovecho también de agradecer a Verónica Husch y Juan Pablo Varela de la Embajada de EE.UU. en Chile por la invitación, confianza y oportunidad para ser parte de este programa.
La discusión y el debate respecto del rol de los medios de comunicación es fundamental para el tipo de sociedad que queremos construir. El Chile de 2009 es muy distinto y mejor al de 2000 en parte por el trabajo de los medios. Si en este periodo los medios han sido protagonistas al fomentar la "cultura de la transparencia" en el sector público, en los próximos diez años su desafÃo estará en combinar la misma energÃa y rigurosidad por mayor transparencia y responsabilidad social en el sector privado. Para ello diarios y canales de televisión van a tener que fomentar la transparencia en su propia casa y dejar atrás los conflictos de interés que muchas veces los afectan. Asà podrán tener un rol protagónico ante casos como el de Celco o la colusión de las farmacias, que representan los nuevos desafÃos de las actuales sociedades. De igual forma, podrán aspirar a interpretar las demandas de información de sus audiencias en un contexto de incertidumbre y deconfianza polÃtica, económica, social y medioambiental.
Feliz Año 2010 a todos los lectores de Antimedios. Saludos, A.
1. Scott Keeter & Aaron Smith, investigadores del Pew Internet & American Life Project
Sobre el uso de Internet para fomentar la participación polÃtica y la campaña de Obama SK: "La clave de las campañas online es que permiten hacer conversar entre ellos a los simpatizantes de los candidatos. Esto mismo ocurre respecto a la recolección de dinero para financiar esas campañas. Si en la campaña anterior a la de Obama se descubrió el potencial de Internet como herramienta útil para recolectar dinero, en 2008 Obama logró usar Internet para poner en contacto a los ciudadanos, para hacerlos conversar entre ellos respecto de cómo apoyar al candidato, de sus propios temas de interés, etc.".
AS: "Si en 2004 la participación online se podÃa entender como enviar un email o comentar en un blog, en 2008 la definición cambió a apoyar causas en Facebook, subir un link a Twitter, etc. El concepto de participación está evolucionando en la medida que las personas adaptan la tecnologÃa a sus intereses ciudadanos".
SK: "Los académicos están escépticos si las definiciones de participación -especialmente en el caso de Internet- miden y captan la real participación de las personas en polÃtica. Nosotros hemos observado que hay diferencias entre la participación online y offline. Hay un nuevo compromiso cÃvico que Internet potencia en los ciudadanos. Nosotros lo llamamos tener una voz polÃtica, como ser parte de una protesta online. Sabemos que quienes tienen un participación polÃtica tradicional -como participar en una campaña y votar- también tiene una voz polÃtica en Internet".
SK: "Hoy en dÃa las personas están tratando de influir en las decisiones de gobierno a través de la expresión de sus posiciones polÃticas en Internet, y es este espacio el que le da voz polÃtica a millones de personas que antes quizás no la tenÃan. Por esto los gobiernos debieran construir una plataforma transparente y eficiente donde las personas puedan obtener información sobre las acciones y decisiones del gobierno. Asà crean incentivos para la participación acordes con los que se ven hoy en Internet para que las personas tengan una voz polÃtica".
2. Mike Hoyt, Executive Editor, Columbia Journalism Review (CJR)
Sobre el rol de los medios durante campañas polÃticas "Es necesario que el periodismo -especialmente durante las campañas polÃticas- actúe como fiscalizador de las ideas, promesas y programas de los candidatos. Al final la cobertura de los medios centrada sólo en el funcionamiento de las campañas y sus estrategias deriva en un periodismo soft que finalmente omite reportear y adentrarse en el impacto de las decisiones de los gobernantes en las sociedades".
Sobre el futuro del periodismo y la crisis en la industria de medios "Que hoy en dÃa cada uno pueda ser un periodista es maravilloso. Pero por otro lado lo que surgen son mas opiniones sobre los hechos cotidianos y públicos, es decir, opinologÃa. Esto es lo que hace necesario la existencia de periodistas que salgan a la calle a buscar las noticias y analizar los cambios sociales. El Boston Globe denunció a los curas y sus abusos sexuales, no los blogs. Para ello se necesitan profesionales. Para eso la objetividad es importante, aunque muchos no estén de acuerdo. La objetividad valida el trabajo de los medios y sus periodistas ante sus audiencias".
Sobre la tensión entre el negocio del periodismo y el rol polÃtico y social del periodismo "Hay una tensión con el modelo del Huffington Post. Creo que son más forma que fondo. Es interesante lo que hacen para estar al servicio de las audiencias -trackeando a los lectores y sus visitas al sitio- pero ellos se convierten en intermediarios de la información. Toman las historias de otros -quienes han gastado recursos para obtenerlas- las resumen y se las entregan a un inmenso volumen de audiencias quedándose con parte del valor de esa noticia sin pagar nada a quien la hizo. Yo sospecho un poco de ese modelo, aunque también son un espacio para que mucha gente difunda sus trabajos".
"Hoy dÃa se compite por tiempo. Personalmente creo que siempre habrá audiencia para análisis y reporteos serios, interesantes y de calidad. Por ello siempre habrá gente dispuesta a pagar".
"Es difÃcil negar los efectos del negocio sobre la información. pero la falta de competencia -antes de Internet- afectó la calidad del periodismo. Todos fueron flojos en términos de opinión y análisis. Ahora la competencia es mayor y eso ha generado cambios a favor de la información y su calidad".
Sobre la formación de periodistas en universidades "Los principales cursos en Columbia son reporteo y escritura. Ahora creamos un sitio para cubrir los barrios de Nueva York de una forma basada más en preguntas sobre el lugar y su gente que en fórmulas noticiosas. Al final promovemos que ser buen periodista es ser un buen escritor de historias, aunque los formatos sean diversos (blogs, videos, etc.). Pero también ser un buen contador de historias requiere de una capacidad analÃtica para comprender los cambios sociales, polÃticos, económicos y culturales que originan esas historias".
3. Peter Leyden, ex director del New Politics Institute, fundador de Wired Magazine, participó en la estrategia digital de Barack Obama y actualmente es director de Next Agenda.
Sobre Obama, las redes sociales y el futuro de la polÃtica "La gracia de las redes sociales es que son herramientas netamente polÃticas que se adaptan a lo que siempre se ha entendido como polÃtica: la capacidad de convocar gente para discutir respecto de los asuntos públicos de la manera más diversa posible".
"Obama combinó lo mejor de la polÃtica tradicional -como el trabajo en terreno junto a organizaciones sociales- con lo mejor de la tecnologÃa. Obama utilizó esa tecnologÃa con el mismo espÃritu de la polÃtica tradicional bien hecha, asà logró convocar a un proyecto de paÃs a través de Internet".
"El desafÃo hoy en dÃa para los gobiernos es integrar la inteligencia colectiva que hay dando vueltas en Internet en los procesos de toma de decisiones polÃticas. ¿Cómo integrar el modelo de Wikipedia al desarrollo de polÃticas públicas y la discusión sobre el calentamiento global?".
4. John Walker, investigador del Political Communication Lab de Stanford University
Sobre las encuestas online y la investigación empÃrica de la comunicación polÃtica "TodavÃa los journals académicos de comunicación y ciencia polÃtica ven con recelo la realización de encuestas online. Pero son esas encuestas las que nos permiten manipular imágenes y contenido para realizar experimentos en el campo de la comunicación polÃtica".
"Asà comparamos distintos tipos de cobertura en la prensa (televisión y diarios) para ver las reacciones de la gente. Por ejemplo, a un grupo de personas les mostramos un video de una noticia con un titular informativo sobre la campaña presidencial. A otro grupo le presentamos esa misma noticia pero con un titular negativo sobre la carrera presidencial. Las reacciones son distintas por parte de la gente hacia los candidatos y hacia la cobertura de los medios. Eso es lo que los experimentos nos permiten analizar".
5. Joel Brinkley, Profesor Facultad de Comunicaciones de Stanford University (fue periodista del New York Times, Pulitzer Prize)
Sobre la opinión y el análisis en el periodismo "Cuando la televisión pasó a ser una gran competencia para los diarios, se empezó a ver una gran cantidad de analistas en los diarios. Hoy dÃa el análisis de noticias es descriptivo o solo opinión. Creo que en EE.UU. la industria está ajena al análisis y se centra en la opinión. La opinión de los diarios debiera estar en sus páginas editoriales, allà se ve la opinión de los medios, no en sus artÃculos".
Sobre el periodismo de investigación "No creo que el periodismo de investigación salve a la industria de medios. Sus costos son altos, pero creo que es necesario que ese periodismo exista porque nadie más que los diarios pueden hacer ese trabajo. En estos momentos los diarios no están pensando en investigaciones, sino en como sobrevivir. Los diarios debieran cobrar por sus contenidos online. Ninguna industria sobrevive con el modelo de negocios actual de los diarios. Mi método favorito de cobro por contenido es el del Financial Times. Tu primero tienes un contenido gratis, después tienes que pagar si quieres más. Todo lo contrario a lo que hizo el New York Times cuando quiso cobrar por los artÃculos de sus columnistas".
"Nunca vas a encontrar un diario que piense que es un "agente de cambio", esos son términos académicos. Los editores piensan en la información que van a publicar y si tiene resultados positivos para la sociedad, buenÃsimo, pero no es su misión. La industria de medios en EE.UU. fue agresiva cuando surgieron los movimientos civiles pro libertad a raÃz de Vietnam, la igualdad de derechos, Watergate, etc. Allà la gente entendió que la forma de cambiar la sociedad es sabiendo qué ocurre en ella. Por eso los diarios tomaron un rol importante en esos procesos".
Sobre el cobro de información online "Las industrias maduras no pueden innovar y en EE.UU. no hay una industria más madura que la de los diarios. La única innovación de esta industria ha sido despedir gente y reducir costos, nada más. A mà me gustarÃa ver a los sitios Web cobrando por lo que ofrecen".
Hace un tiempo Antimedios está discutiendo el tema de la participación ciudadana a través de Internet. Algunas acciones se han visto en Chile con la "pÃldora de dÃa después", la "estatua del papa" y las "becas Chile". En menor medida algo ha pasado con las elecciones presidenciales con la campaña en Twitter "#paraunirseafrei", el "Frei no More" o la estrella de Piñera que circula en las fotos de miles de usuarios. Todas acciones que develan la desconexión existente entre la polÃtica, sus instituciones y los ciudadanos.
Acá otro ejemplo. En UK Jon Morter comenzó una campaña por Facebook para que los ingleses impidieran que llegara al número uno de los rankings musicales la canción del ganador de turno del reality "X Factor" (que alcanza peaks de audiencia de 15 millones). Morter propuso que "Killing in the Name" -una canción de protesta del grupo Rage Against the Machine- fuera comprada por el público y alcanzara el número 1 del ranking navideño británico. La canción -que habla en contra de la corrupción en EE.UU., el Ku Klux Klan y su relación con la policÃa de ese paÃs- ya habÃa sido número uno en UK en 1992. En Wikipedia la historia de Killing in the Name.
La campaña de Morter alcanzó más de 480.000 seguidores en Facebook. A ella se sumaron públicamente Paul McCartney y el grupo Rage Against the Machine -que donará las ganancias- y que hicieron llegar a "Killing in the Name" al número 1 de los rankings en UK. Lo paradójico de esto es que Simon Cowell -creador del reality X Factor y quien se lleva las ganancias por las canciones que salen del programa- también tenÃa relación con el sello Sony que grabó "Killing in the Name". Los riesgos de la concentración de propiedad y la falta de transparencia.
La campaña de Morter no es tan distinta a las ocurridas en Chile y apela a la misma escasez de participación que vemos en distintas dimensiones en las sociedades modernas. Ya sea en la industria de la música, en los medios de comunicación y su colusión de agendas, en la polÃtica y el mercado, Internet emerge como un espacio para la liberación de frustraciones en contra de esas imperfecciones (ej: www.reclamos.cl). La diversidad de agendas y demandas ciudadanas encuentran en Internet un espacio natural que no se condice con las instancias de participación que ofrecen, por ejemplo, actores polÃticos como los partidos o los medios.
En un estudio realizado con Sebastián Valenzuela, entre 2000 y 2005, el 80% de las noticias aparecidas en diarios y televisión hablaron de los mismos temas. Que los medios hablen de lo mismo contribuye a fomentar las asimetrÃas de información, disminuyendo las posibilidades de agendas temáticas distintas y representativas de la diversidad de intereses ciudadanos. Asà se estimula la desigualdad entre aquellos que son parte de una deliberación monótona sobre los asuntos públicos -como la de los polÃticos en los medios- y de los que encuentran otros espacios para ello -como los grupos en Facebook- porque tienen acceso a Internet.
De esta forma la competencia y transparencia en la industria de medios en Chile es clave para disminuir las asimetrÃas de información y fomentar la diversidad temática. Si bien los medios han sido activos en promover la cultura de la transparencia, también la falta de ella les impide extender su rol fiscalizador. La escasez de indicadores en esa industria (perfil de consumidor, propiedad, conflictos de interés, cobertura, etc.) se convierten en barreras de acceso a información para los chilenos.
Si www.reclamos.cl es un sitio que recoge las quejas de los ciudadanos en contra de servicios de empresas, el Colegio de Periodistas podrÃa generar un espacio similar para fomentar la calidad del trabajo periodÃstico. Lo que está haciendo www.ojodelmedio.blogspot.com va en esa dirección. Instancias similares podrÃan surgir en el Consejo Nacional de Televisión y la Asociación Nacional de la Prensa. Asà se podrÃa ampliar tanto el rol fiscalizador y de monitoreo que estos organismos promueven respecto del trabajo de los medios en Chile, pero lo más importante, estimularÃan la competencia y la transparencia para romper con las asimetrÃas de información que también fomentan la desigualdad.
El detalle de la campaña Morter y Rage Against the Machine se describe en este artÃculo de The Guardian
Saludos,
A.
15 de Diciembre Cambio participación por copihues, estrellas y arcoiris Arturo Arriagada El Mostrador
El voto de castigo a la Concertación representa las demandas ciudadanas por más instancias de participación, competencia y transparencia en los procesos polÃticos. Independiente de los sÃmbolos utilizados por los candidatos presidenciales para representarla y promoverla, la participación ciudadana la hará realidad quien esté dispuesto a interpretar los distintos tipos de ciudadanÃa que quieren practicar las personas y genere instancias para ello.
Los problemas de participación que adolece el sistema polÃtico chileno están principalmente en sus partidos. Estas organizaciones no tienen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus lÃderes y/o candidatos. Por lo mismo, son pocos los que participan. Las primarias de utilerÃa de la Concertación explican la irrupción de Marco EnrÃquez-Ominami. En la derecha la cosa no es muy distinta. Mientras la UDI habla de renovación y cambio, su directiva representa lo contrario. La libertad que promulga la derecha en lo económico no aplica a la hora de elegir a sus candidatos presidenciales. La candidatura de Piñera en 2005 fue el mejor ejemplo de ello.
La elite polÃtica entiende y reduce la participación ciudadana solamente al voto, dejando fuera de su concepción de ciudadanos a aquellos que no votan pero sà quieren participar a través de otras instancias. Asà partidos y actores polÃticos no tienen ningún incentivo para involucrar en sus dinámicas, por ejemplo, a comunidades que intentan transparentar la polÃtica recopilando información del desempeño de parlamentarios en el Congreso. Si no están inscritos no existen. Tampoco la elite polÃtica se interesa en develar las razones que llevan a los jóvenes -y no tan jóvenes- a no inscribirse. Para ello es fundamental crear mecanismos que incentiven a las personas a participar en estos procesos polÃticos. Especialmente para los millones de jóvenes que -en vez de ir a las urnas- estuvieron en Facebook este domingo.
Si bien la brecha digital fomenta las asimetrÃas de información en las personas, la educación desde los colegios y el fomento a la participación online en procesos polÃticos es clave. Asà se puede pensar en integrar a quienes desconfÃan de la actual forma de hacer polÃtica, pero apoyan causas en Facebook. Intentar con primarias donde los chilenos voten a través de Internet serÃa un gran paso pro-participación y transparencia. Algo menos ambicioso -no por ello menos eficiente- es crear foros en los sitios Web de los partidos que intenten generar discusión en torno a lo que se entiende por polÃtica y las razones del desencanto. Todo ello en las salas de clases de colegios del paÃs.
Las instituciones y la polÃtica como instancia de deliberación se tienen que adaptar a la lógica de comunicación y participación que opera en Internet. Si buscar información en Google es sencillo, no ocurre lo mismo en un sitio del gobierno. Mientras YouTube y Twitter obligan a decir lo importante de manera clara, empática y breve, el esquema de franjas presidenciales se agota en un público reducido, aquellos que son parte del padrón electoral.
Es cierto que Internet no moviliza por sà solo a las personas. Menos si los partidos polÃticos ponen enlaces a sitios de redes sociales cuando no existen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus candidatos presidenciales. Esas son las contradicciones que llevan a las personas a seguir inmersos en Facebook en causas que reflejan sus estilos de vida. Para incentivar la participación tienen que haber relatos que convoquen, construidos en instancias y espacios de deliberación -como Internet-, partidos polÃticos y lÃderes que inviten a participar, basados en la competencia y la transparencia. AsÃ, Internet será la herramienta que les permita diversificar el tipo de ciudadano al que quieren representar, y al mismo tiempo, el espacio donde las personas podrán elegir el o los tipos de ciudadanÃa que quieren ejercer.
15 de Noviembre, 2009 Rostros y votos Arturo Arriagada* Revista Capital
En cierta medida, la figuración de Karen Doggenweiler ha redefinido la influencia de las figuras televisivas que apoyan a los candidatos. Al combinar su rol de animadora con el de esposa de un candidato, fusiona los códigos de la polÃtica y la televisión a un nivel que no tiene precedentes. Al llevar su propio rating a la campaña, Doggenweiler neutraliza el que hasta ahora era un factor que favorecÃa a las campañas de la Concertación.
No es casualidad que los candidatos vayan detrás del apoyo de figuras televisivas para potenciar sus campañas. Asà intentan asociarse con los atributos y cercanÃa de quienes los respaldan y -de paso- convertir el rating en votos. El apoyo público de una celebridad a un candidato en tiempo de elecciones es lo que se conoce como "endorsement". En diciembre de 2007, la animadora de televisión estadounidense Oprah Winfrey -lo más parecido en popularidad a nuestro Don Francisco- apoyó públicamente a Barack Obama. Es tal el arrastre de Winfrey en ese paÃs -su programa The Oprah Show alcanza los 8 millones de televidentes en cada emisión- que una reciente investigación de la Universidad de Maryland estimó en 1.000.000 de votos el respaldo a Obama durante las primarias demócratas.
A diferencia de Oprah, en esta elección estamos en presencia de la animadora de uno de los programas con más rating de la televisión chilena que -al mismo tiempo- es una potencial primera dama. En su doble rol, Doggenweiler aumenta la presencia de la campaña de ME-O en los medios de comunicación. Si la audiencia cautiva de ella en TVN es de 25 puntos de rating, su performance en espacios tan variados como Tolerancia Cero o Buenos DÃas a Todos, la potencia y diversifica considerablemente. Sin quererlo, en esta elección la señora de ME-O es como una candidata más. Ya que duplica los esfuerzos de su marido -al participar en el CEP y al salir a terreno por su cuenta-, los otros candidatos están en desventaja en esta dimensión, porque no pueden replicar el factor "Karen". El resto de las potenciales "primera dama" está saliendo de sus casas cuando Karen ha estado diariamente en el living de los hogares de los chilenos. Además, al existir figuras televisivas en polÃtica en distintos cargos de elección popular, el efecto de los respaldos de este tipo a los candidatos se ve disminuido.
Pero más allá del potencial rating que Doggenweiler pueda convertir en votos, su participación en esta campaña cambia la forma tradicional de "endorsement" electoral en Chile. Si hasta 2005 los candidatos de la Concertación sacaban desde debajo de la manga el apoyo de las figuras del "mundo de la cultura" -que se materializaba en fotos y apariciones en la franja electoral- la presencia de Doggenweiler desafÃa la efectividad del endorsement tradicional como recurso polÃtico. Al hacerlo más explÃcito, activo y constante desde los medios a la esfera de la polÃtica, Doggenweiler le da una nueva dimensión al respaldo como herramienta de campaña y empieza a sacar del clóset a otras figuras televisivas. Si hace un tiempo Felipe Camiroaga se inclinaba tÃmidamente hacia la candidatura de Eduardo Frei, bajo el nuevo "endorsement"-aparte de sacarse la foto y estar en la franja- el animador del matinal de Chile tendrÃa que salir a terreno y explicitar pública y mediáticamente su apoyo al candidato de turno.
En ese contexto, el respaldo público a Frei del actor Pancho Reyes -figura insigne de las mil y una batallas concertacionistas- se vio opacado ante la presencia de Karen. La falta de novedad -tanto en el uso del recurso como en el personaje elegido- reducen mucho el impacto de esa acción polÃtico-comunicacional. Si bien el candidato de la Concertación llevó a Reyes al centro de Santiago para presentarlo a la prensa y sacarle una frase de apoyo, su impacto se ve disminuido ante la novedad de códigos y mensajes que representa Doggenweiler en su doble rol.
Cuando son varias las figuras del espectáculo que han entrado a competir en la cancha de la polÃtica electoral nacional -ya sea como candidatos o como un elemento central de una candidatura- el endorsement tradicional, tipo Pancho Reyes, ya no tiene el mismo efecto polÃtico. Con esa jugada, los asesores del candidato de la Concertación dan muestras de estar pegados en los 90 y ajenos a la realidad del Chile actual, esa del reality, del zapping y de las ganas de ser partÃcipes de un proyecto nuevo y cercano a la gente.
* Agradezco los comentarios y sugerencias de Luis Argandoña.Â
16 de Octubre, 2009 La multiplicación online de los panes Arturo Arriagada Revista Qué Pasa
¿Qué tienen en común Twitter, Facebook, Ebay, MySpace y Obama? La estrategia que utilizaron para masificar sus distintas propuestas en internet. En su último libro el profesor de NYU Adam Penenberg la bautiza como Viral loop.
En el año 2000 un par de amigos creó www.hotornot.com, un sitio que invita a subir tu foto para que cualquier persona te ponga una nota de 1 a 10. Para difundirlo, los creadores enviaron un mail a 42 amigos. El primer dÃa recibieron 37 mil visitas, al octavo tenÃan 1.8 millón de visitas diarias y en 2006 -con sus 13 billones de votos- vendieron el sitio en 20 millones de dólares.
El viral loop -o ciclo de expansión viral- serÃa como la versión online del milagro de la multiplicación de los panes. Al recomendar www.hotornot.com a sus amigos, las personas se convirtieron en una especie de Jesús 2.0 que activó la multiplicación exponencial de usuarios del sitio.
El poder del viral loop está en la recomendación de los pares. De esta manera, las personas terminan por satisfacer una demanda que no siempre fue prioritaria. Pensemos en Facebook, Twitter, YouTube o Skype. Todas aplicaciones gratuitas que no ofrecen contenido -sólo lo organizan- y operan como plataformas para que los usuarios generen y compartan su propia información. También son ellos quienes difunden esos servicios sólo por el interés de recomendarlos y -al mismo tiempo- mientras más gente los usa, mayores son los incentivos para quienes no los conocen.
El potencial de la economÃa en internet también funciona en otras dimensiones de la vida social, como la polÃtica. Al igual que www.hotornot.com, el viral loop le permitió a Barack Obama convocar nuevos adherentes y expandir sus propuestas. De esta forma el golazo de Obama fue llevar la participación online a las urnas. Para ello puso a disposición la plataforma www.mybo.com y logró hacer conversar las demandas ciudadanas en 27 mil grupos.
En Chile -con distintos niveles de efectividad- los candidatos presidenciales están aplicando el viral loop en sus campañas. Si bien en esta elección no veremos sus frutos, los postulantes ya saben que para fomentar la confianza ciudadana en el sistema polÃtico se requiere de modernización. No es posible que en el mundo online las posibilidades para la participación ciudadana sean inversamente proporcionales y con lógicas tan distintas a las del mundo offline. El desafÃo del próximo presidente de Chile será convertir en inscripciones en los registros electorales la participación ciudadana de Facebook o Twitter.
28 de Septiembre de 2009 Medios y polÃtica: como el padre Gatica Arturo Arriagada El Mostrador
Al ser actores clave para la sustentabilidad de la democracia, tanto el sistema polÃtico como de medios de comunicación tienen que establecer mecanismos que fomenten la competencia y transparencia. Entre otros beneficios, las campañas electorales tendrÃan mayor utilidad y relevancia para los electores a la hora de decidir su voto.
En reciente columna publicada en este medio, José Miguel Izquierdo -asesor de Sebastián Piñera- argumenta que la publicación del informe de Transparencia Internacional (TI) refleja una falta de profesionalismo de los medios de comunicación. A su juicio, estos no pueden excusarse en un informe para "difundir una determinada lÃnea editorial". Izquierdo considera esto como "una señal de que el sistema polÃtico y de comunicación social chileno carece de los filtros necesarios para soportar una campaña dura y cerrada".
En Chile el problema que afecta a los medios de comunicación -especialmente a la prensa escrita- no es de lÃnea editorial ni de filtros, sino de transparencia y competencia. Si Izquierdo argumenta que los medios se escudan en un informe -en este caso de una institución prestigiosa y respetada como TI- lo mismo podrÃa señalarse cuando esos medios difunden sin ningún filtro encuestas de opinión pública de dudosas metodologÃas.
Ya sea en la omisión de sus posiciones polÃticas al momento de cubrir una campaña, en los conflictos de interés entre sus dueños o en la escasez de indicadores y competencia propios de una industria desarrollada, los medios -al igual que el sistema polÃtico- terminan pareciéndose al padre Gatica, predican pero no practican la transparencia. Para una ciudadanÃa cada vez más escéptica de sus representantes, la revelación de escándalos se ha convertido en la única posibilidad de fiscalización del poder polÃtico y económico. En 20 años de democracia, la prensa en Chile ha evolucionado positivamente hacia la fiscalización del sector público, no asà del privado.
Si bien los chilenos evalúan positivamente la denuncia de escándalos por parte de los medios, no ocurre lo mismo con la fiscalización del poder polÃtico. De acuerdo a la encuesta ICSO-UDP de 2008, un 69% considera a los medios como canales de información sobre los asuntos que afectan al paÃs. Un 67% cree que aportan en la denuncia de escándalos. En tanto, sólo un 52% considera que los medios contribuyen a transparentar el trabajo de la clase polÃtica.
Ya que EE.UU. siempre se toma como referente en materia de campañas polÃticas y transparencia, gran parte de la valoración positiva de las audiencias a diarios exitosos como el Washington Post descansa en las limitaciones que tienen sus dueños para compartir la propiedad en otras empresas. Si en Chile ocurriera algo similar -condición que el candidato de la Coalición por el Cambio todavÃa no cumple como propietario de CHV- los medios podrÃan aspirar a una mayor fiscalización del sector público y privado.
EE.UU. también representa un ejemplo donde -muchas veces- los medios de comunicación hacen públicos sus apoyos a distintos candidatos durante las campañas electorales. Lo vimos en la campaña presidencial recién pasada en ese paÃs donde el New York Times apoyó públicamente a Obama, mientras su competidor el New York Post hizo lo mismo con McCain.
Dado el importante rol que cumplen como canales de información entre polÃticos y electores, el problema actual de los medios no está en sus filtros ni en sus lÃneas editoriales. Para disminuir las asimetrÃas de información en la ciudadanÃa -especialmente en periodos electorales- el sistema de medios chileno -al igual que el polÃtico- requiere de mayor competencia y transparencia. La misma que debiera ser fomentada por los actuales candidatos presidenciales y sus asesores. Con ello podrán estimular la participación y credibilidad de la ciudadanÃa en los procesos polÃticos e instituciones.
19 de Septiembre, 2009 To BBC or not to BBC Arturo Arriagada Revista Que Pasa
¿Es sostenible la existencia de un medio Público financiado por los ciudadanos? ésa es la pregunta que esconde una lucha de poder entre la BBC, sus competidores y la clase polÃtica en el Reino Unido.
En una reciente entrevista al diario The Guardian, Mark Thompson -director general de la BBC- lanzó una bomba al revelar la posible venta de una de sus filiales. Para muchos, esto huele a privatización de una empresa pública que se financia principalmente a través del TV Licence Fee, una cuenta anual de casi 135 mil pesos chilenos que pagan los ingleses para acceder a los contenidos de la BBC. Si esta discusión se diera en Chile serÃa como enfrentar la total privatización de TVN.
Pero las palabras de Thompson esconden un hábil discurso polÃtico: el que defiende la existencia de un medio de comunicación público -representativo de los intereses de los ciudadanos- y el que logró instalar en la agenda pública el debate sobre la viabilidad de privatizarlo.
Asà lanzó dos golpes a sus principales enemigos. El primero lo recibió James Murdoch -hijo de Rupert y director del grupo mediático News Corp-, quien criticó la competencia desleal que la BBC genera debido a su método de financiamiento. Es cierto que las economÃas de escala y las audiencias masivas que logra la BBC distorsionan el mercado de la información, pero también ocurre entre privados en otros mercados de medios en el mundo. Por otro lado, los Murdoch intentan volver a cobrar por la información en internet. Allà la BBC tiene un liderazgo global y no piensa en cargarles a los usuarios el costo de la información online.
El segundo golpe les llegó a los tories ingleses, especÃficamente al hábil ministro en las sombras Jeremy Hunt. El TV Licence Fee es un impuesto y los conservadores son partidarios de disminuirlo. Para ello se han encargado de centrar la discusión pública en los altos salarios de las figuras de la BBC -cosa que es cierta- en tiempos de crisis económica. En total, la BBC recauda, a través de ese impuesto, 3.7 billones de libras anuales para producir sus programas. Gracias a eso ha logrado construir un capital simbólico y una marca sólida ante sus audiencias. Por ejemplo, entre 2 mil encuestados en agosto pasado por The Guardian, el 69% dijo confiar en la BBC.
Más allá de la privatización o no de la BBC, es importante rescatar la discusión respecto de una televisión pública de calidad y representativa de los intereses de sus audiencias. La BBC es una institución propia de una cultura polÃtica basada en el escrutinio público y el accountability, la que aspiramos desarrollar en Chile. Ahora que se decidió la norma de televisión digital -y especialmente en tiempos de campaña electoral- es hora de saber qué esperan los candidatos de los medios en Chile, si to BBC or not to BBC.
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