Revista Capital

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19/11/2009 - Rostros y votos

15 de Noviembre, 2009
Rostros y votos
Arturo Arriagada*
Revista Capital

En cierta medida, la figuración de Karen Doggenweiler ha redefinido la influencia de las figuras televisivas que apoyan a los candidatos. Al combinar su rol de animadora con el de esposa de un candidato, fusiona los códigos de la política y la televisión a un nivel que no tiene precedentes. Al llevar su propio rating a la campaña, Doggenweiler neutraliza el que hasta ahora era un factor que favorecía a las campañas de la Concertación.

No es casualidad que los candidatos vayan detrás del apoyo de figuras televisivas para potenciar sus campañas. Así intentan asociarse con los atributos y cercanía de quienes los respaldan y -de paso- convertir el rating en votos. El apoyo público de una celebridad a un candidato en tiempo de elecciones es lo que se conoce como "endorsement". En diciembre de 2007, la animadora de televisión estadounidense Oprah Winfrey -lo más parecido en popularidad a nuestro Don Francisco- apoyó públicamente a Barack Obama. Es tal el arrastre de Winfrey en ese país -su programa The Oprah Show alcanza los 8 millones de televidentes en cada emisión- que una reciente investigación de la Universidad de Maryland estimó en 1.000.000 de votos el respaldo a Obama durante las primarias demócratas.

A diferencia de Oprah, en esta elección estamos en presencia de la animadora de uno de los programas con más rating de la televisión chilena que -al mismo tiempo- es una potencial primera dama. En su doble rol, Doggenweiler aumenta la presencia de la campaña de ME-O en los medios de comunicación. Si la audiencia cautiva de ella en TVN es de 25 puntos de rating, su performance en espacios tan variados como Tolerancia Cero o Buenos Días a Todos, la potencia y diversifica considerablemente. Sin quererlo, en esta elección la señora de ME-O es como una candidata más. Ya que duplica los esfuerzos de su marido -al participar en el CEP y al salir a terreno por su cuenta-, los otros candidatos están en desventaja en esta dimensión, porque no pueden replicar el factor "Karen". El resto de las potenciales "primera dama" está saliendo de sus casas cuando Karen ha estado diariamente en el living de los hogares de los chilenos. Además, al existir figuras televisivas en política en distintos cargos de elección popular, el efecto de los respaldos de este tipo a los candidatos se ve disminuido.

Pero más allá del potencial rating que Doggenweiler pueda convertir en votos, su participación en esta campaña cambia la forma tradicional de "endorsement" electoral en Chile. Si hasta 2005 los candidatos de la Concertación sacaban desde debajo de la manga el apoyo de las figuras del "mundo de la cultura" -que se materializaba en fotos y apariciones en la franja electoral- la presencia de Doggenweiler desafía la efectividad del endorsement tradicional como recurso político. Al hacerlo más explícito, activo y constante desde los medios a la esfera de la política, Doggenweiler le da una nueva dimensión al respaldo como herramienta de campaña y empieza a sacar del clóset a otras figuras televisivas. Si hace un tiempo Felipe Camiroaga se inclinaba tímidamente hacia la candidatura de Eduardo Frei, bajo el nuevo "endorsement"-aparte de sacarse la foto y estar en la franja- el animador del matinal de Chile tendría que salir a terreno y explicitar pública y mediáticamente su apoyo al candidato de turno.

En ese contexto, el respaldo público a Frei del actor Pancho Reyes -figura insigne de las mil y una batallas concertacionistas- se vio opacado ante la presencia de Karen. La falta de novedad -tanto en el uso del recurso como en el personaje elegido- reducen mucho el impacto de esa acción político-comunicacional. Si bien el candidato de la Concertación llevó a Reyes al centro de Santiago para presentarlo a la prensa y sacarle una frase de apoyo, su impacto se ve disminuido ante la novedad de códigos y mensajes que representa Doggenweiler en su doble rol.

Cuando son varias las figuras del espectáculo que han entrado a competir en la cancha de la política electoral nacional -ya sea como candidatos o como un elemento central de una candidatura- el endorsement tradicional, tipo Pancho Reyes, ya no tiene el mismo efecto político. Con esa jugada, los asesores del candidato de la Concertación dan muestras de estar pegados en los 90 y ajenos a la realidad del Chile actual, esa del reality, del zapping y de las ganas de ser partícipes de un proyecto nuevo y cercano a la gente.

* Agradezco los comentarios y sugerencias de Luis Argandoña. 

 

26/8/2008 - Las grandes alamedas en la era digital

Las grandes Alamedas en la era digital
Arturo Arriagada
Revista Capital No 235

Gracias a Obama, la fiebre digital está afectando el diseño de las campañas electorales. Si antes para los políticos el juguete de moda fue la televisión, ahora es la red social. Pero ya que los chilenos son más fieles a las cajitas rectangulares que a Internet, la política 2.0 es más utopía que realidad.

Tanto para ganar votos como para construir y potenciar sus alianzas con los partidos y coaliciones, las campañas políticas son imprescindibles para los candidatos. Cuando el tiempo y los recursos son escasos, los medios se convierten en una importante plataforma para que difundan sus propuestas. Pero las campañas dependen del tipo de elección que se enfrente. En las presidenciales, los votantes tienden a inclinarse más por personas que por partidos. En las municipales y parlamentarias, los electores optan preferentemente por los partidos que los candidatos representan.

Si bien los nuevos medios que han surgido en Internet constituyen un atractivo espacio de interacción entre candidatos y electores, la masividad de la televisión impide que en Chile las campañas políticas naveguen sin hundirse por la red. La última encuesta del Consejo Nacional de Televisión (agosto, 2008) refleja que un 76% de los chilenos ve todos los días televisión abierta y sólo un 26% utiliza Internet con la misma frecuencia. Para informarse, 8 de cada 10 chilenos consumen diariamente un noticiero en la televisión abierta que es bien evaluado con notas 6 y 7 por el 74,4%. Aunque el consumo televisivo ha disminuido en los últimos 3 años y el uso de Internet aumenta poco a poco, los chilenos todavía se sienten más cómodos con el zapping que con la Web 2.0.

Ya que la política no cuenta con la necesaria confianza ciudadana, los jóvenes no se inscriben en los registros electorales y los inscritos salen cada vez más desganados de sus casas para sufragar. De acuerdo a los datos del Observatorio Electoral UDP, en 2008 sólo el 60% de la población en edad de votar irá a las urnas. Si a esto le agregamos que en 2007 -según la Subtel- sólo un 26% de los hogares tenía acceso a Internet, cuesta imaginar en Chile un fervor electoral como el de Obama en EE.UU.

Es por esto que los nuevos medios no serán capaces de reencantar por sí mismos a una ciudadanía que desconfía cada vez más de su clase política. De acuerdo a la V Encuesta del INJUV en 2006, sólo un 7% de los jóvenes entre 15 y 29 años confía en los partidos políticos, mientras a un 31% le interesa participar en una comunidad virtual. Ya que en Chile la gente se informa más por la televisión que por Internet, los candidatos tienen incentivos concretos para acercarse a los votantes viejos en vez de hacer campañas online para los sub 29.

En tanto los jóvenes conviertan su incipiente participación online en votos, podremos celebrar la efectividad de la política 2.0. Con ello, la clase política tendrámás incentivos para entrar con una estrategia convincente al mundo de las campañas por Internet. Iniciativas ciudadanas como tueliges.cl, politicastereo.cl y partidospoliticos.cl son señales de que la cosa debiera ir para allá. Pero antes de eso -citando a Allende- es necesario que se abran las grandes alamedas de la era digital para que todos los chilenos puedan navegar en igualdad de condiciones y así construir una sociedad mejor.

30/6/2008 - Elite 2.0

27 de Junio, 2008
Elite 2.0
Arturo Arriagada I.
Revista Capital No 231

Si en Chile las elites se reproducen en colegios, universidades y lugares de veraneo familiar, en Facebook -el sitio de redes sociales de moda- la misma elite en su versión 2.0. llevará las salas de clases y playas a un mundo virtual, gracias a la conexión a Internet que tienen en sus casas.

En mayo de este año, un estudio de la consultora O´Reilly (http://oreilly.com) señaló que en el mundo existen 70 millones de usuarios de Facebook, y un 50% tiene entre 18 y 25 años. Ahora bien, el 61% del total se encuentra en EE.UU. (35% y primer lugar del ranking), Inglaterra (14% y segundo lugar) y Canadá (12% y tercer lugar). Los países latinoamericanos con más usuarios son Colombia (4% y sexto lugar) y Chile, que fi gura en el décimo lugar del ranking, con el 2%. Pero al tomar como referencia la población total de estos países, se observan diferencias. En el caso de EE.UU., un 8% de los ciudadanos tendría una cuenta en Facebook, mientras que en Inglaterra sería el 16%, en Canadá el 28% y en Colombia, el 7%. En Chile, 1 de cada 10 personas posee una cuenta en el sitio de redes sociales.

Pero Chile presenta desigualdades en el acceso a Internet que hacen difícil pensar que todos los ciudadanos podrán tener su propia red social virtual. En 2007 -según datos de la Subtel- un 26% de los hogares en el país tenía conexión a Internet. Y a mayor nivel socioeconómico, mayor es la cantidad de hogares conectados. Si en el segmento ABC1 el 70% de los hogares tiene Internet, en el D es el 13% y en el E, sólo un 5%. De esta forma -gracias al acceso a Internet- la elite chilena se está reproduciendo en el mundo virtual.

Teniendo en cuenta que a nivel mundial un 50% de los usuarios de Facebook es menor de 25 años, esta plataforma puede convertirse en un espacio de participación ciudadana. Pero para que exista participación en el mundo virtual es necesario que las personas tengan similares condiciones de acceso a Internet. Y si bien son pocos los casos en que la participación se ha organizado a través de nuevos medios como blogs o redes sociales, éstos son un llamado de atención para una clase política, que sigue hablando en versión 1.0.

En una encuesta realizada este año por la UDP a jóvenes de la Región Metropolitana de entre 13 y 24 años, un 79% considera que los sitios de redes sociales les permiten hablar de los temas que les interesan, y un 45% cree que estos sitios potencian las conversaciones sobre los hechos que afectan al país. En el caso de la "píldora", el grupo a favor de su entrega que más miembros tiene en Facebook supera los 20 mil. Si esto lo llevamos a las campañas políticas, el candidato demócrata Barack Obama es el hombre del millón de amigos en Facebook, y gracias a esta plataforma ha podido organizar su "movimiento" por todo EE.UU.

Sabemos que en Chile existen bajos niveles de inscripción electoral por parte de los jóvenes. Si a ello agregamos las diferencias en el acceso a Internet por grupo socioeconómico, el gobierno y la clase política tienen una oportunidad para nivelar la cancha y fomentar la participación a través de nuevos medios de comunicación. De esta forma, aquellos que se sienten excluidos por no estar inscritos podrán buscar otras formas de inclusión y participación en los medios online. Así será posible sumar fuerzas para romper el círculo vicioso de la elite chilena, que hasta ahora no tiene competencia en el mundo real y virtual.

17/12/2007 - "La prensa no puede prostituirse por el público"

Revista Capital No 219, Diciembre de 2007.
David McCraw
Abogado vicepresidente del New York Times

“La prensa no puede prostituirse por el público”

Puede que el New York Times ocupe el tercer lugar entre los diarios más leídos de Estados Unidos, pero su influencia en la clase política es indiscutible. Conscientes de este prestigio, el Times se la juega constantemente por acceder a toda la información, incluso aquella que importuna a los gobiernos de turno. Detrás de esa lucha hay un hombre: David McCraw, quien conversó en Lima, Perú, con Arturo Arriagada I.

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