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27 de Diciembre de 2011 Medios en Chile: pecar por omisión Arturo Arriagada El Mostrador
La transición a la que hoy en día se ven enfrentados los medios chilenos es pasar del "pecar por omisión" al "transparentar sin transar". Para contradecir a quienes critican su desempeño por promover los intereses de sus dueños, los medios tienen que transparentar sus conflictos de interés y hacerse cargo de su papel en la sociedad. Un proceso que implica reflexionar respecto a la centralidad de los medios en la vida cotidiana y la necesidad de diversificar los discursos y voces que a través de ellos circulan en la esfera pública.
7.9.11 Todos los medios del Presidente Sebastián Valenzuela Facultad de Comunicaciones UC Arturo Arriagada Facultad de Comunicación y Letras UDP La Tercera
Tal como lo hicieron Lagos y Bachelet en sus épocas de menor popularidad, la semana pasada el Presidente Piñera disparó contra los noticieros de televisión: "No todo lo que pasa en nuestro país es malo, como pretenden presentarlo los canales de televisión. Chile es mucho mejor que lo que vemos todas las noches en los noticiarios".
Si bien está en todo su derecho, Piñera equivoca el rumbo si cree que la prensa maneja a discreción la agenda noticiosa. Son él y su equipo los que por diseño institucional e historia tienen mayor capacidad de influencia en fijar la agenda. Nadie tiene acceso más garantizado a los micrófonos de los periodistas que el Presidente de la República. Si la agenda pública no es de su agrado, es porque su gobierno tiene graves falencias comunicacionales. La escasa capacidad de conexión con las audiencias en el plano afectivo no se puede cambiar, pero sí puede compensarse con una sólida política comunicacional, un GPS que lo oriente en los espacios y tiempos políticos para dar a conocer los objetivos de su gobierno y los mecanismos para alcanzarlos.
El problema es que el Ejecutivo no cuenta con una política comunicacional que supla las debilidades de la figura presidencial, le dé un encuadre a su gestión, y minimice el negativismo y fiscalización propios de la cobertura periodística. A falta de un GPS comunicacional, en el actual gobierno prima la reacción por sobre la acción. Una política comunicacional consistente logra no sólo establecer la agenda temática preferida por el gobierno, también se anticipa a la agenda preferida por los medios y, sobre todo, se conecta con las preferencias de la opinión pública. No es requisito para una política comunicacional exitosa gozar de alta credibilidad personal ante la opinión pública. Ello sólo la hace más urgente y necesaria.
Ante la ausencia de una política comunicacional clara, lo único que le sirve de guía al gobierno son los instintos comunicacionales del propio Presidente. A veces funcionan, como cuando bromea con el ministro Golborne sobre su condición de presidenciable. Pero muchas otras no, como lo refleja la referencia a las "Piñericosas". Ello también sugiere un desconocimiento del papel de los medios, que actúan como filtros de la realidad social.
También yerran el Ejecutivo y el oficialismo si creen que la buena gestión económica redimirá todas las falencias comunicacionales. La opinión pública no premia a los gobiernos por cifras de crecimiento; los premia por la percepción de una buena gestión ante el contexto social y económico imperante. En vez de pedir mayor cobertura al crecimiento económico, Piñera debería anticipar que el alto crecimiento será interpretado desde la óptica de la desigualdad y ver la forma de conectar los dos temas por la vía de una mejor política social. Todo ello pensando más en la austeridad que en el marketing a la hora de enfrentar a la ciudadanía.
Saber qué se quiere decir y cómo hacerlo es tarea del gobierno y sus asesores. Ante esta ausencia, los noticiarios de televisión poco y nada tienen de culpa.
9 de Agosto, 2011 Medios sin letra chica Arturo Arriagada El Mostrador
Cuando los medios de comunicación sean capaces de revelar sus preferencias políticas, podremos celebrar un avance en la calidad de nuestra democracia. En la medida que los medios disfracen sus posiciones políticas con el slogan de la objetividad, seguirán fomentando las asimetrías de información y los niveles de desigualdad entre los chilenos.
La llegada al panel de Tolerancia Cero del director de La Tercera, Cristián Bofill, desafía la inteligencia de las audiencias de ambos medios o quizás sea un acto de honestidad. Independiente de la reconocida capacidad del periodista, conocido por su habilidad para marcar la agenda política del país, muchos podrían sugerir que Bofill es un reemplazo en términos políticos de Juan Carlos Eichholz. Aunque esto es sólo ficción, pero alimentada principalmente por los mismos medios. Hasta ahora, La Tercera y ningún medio de comunicación han revelado explícitamente sus preferencias políticas. Si bien en Chile las audiencias identifican las posiciones políticas de los medios de comunicación a través de los cuales se informan, éstos todavía no han sido capaces de salir del clóset y revelar sus preferencias políticas.
De acuerdo a los datos de la encuesta ICSO-UDP de 2010 -independiente de si los consumen o no- los chilenos asocian a la prensa escrita y los canales de televisión con posiciones más cercanas a la centro-derecha. Aunque en la mayoría de los casos, aquellos que se identifican con la Concertación son más críticos a la hora de evaluar la posición política de los medios que los que se identifican con la Alianza. Independiente de la posición política de los encuestados -en una escala de 1 a 10, donde 1 es "izquierda" y 10 "derecha"- el diario más cercano a posiciones políticas de derecha es El Mercurio (7,8). Le siguen La Tercera (6,6), La Segunda (6,3), La Nación (6,0), LUN (5,6) y La Cuarta (5,1). En el caso de los canales de televisión, Chilevisión (6,9) es el canal más ubicado a la derecha, seguido por Canal 13 (6,8), Mega (6,6), en tanto TVN y La Red son evaluados de manera similar (5,9). Hay que destacar que el trabajo de campo de esta encuesta se llevó a cabo pocas semanas después de que el actual presidente Sebastián Piñera concretara la venta de Chilevisión.
En este contexto, ¿por qué los medios no hacen públicas sus preferencias políticas? Por vergüenza, pero también porque confunden la objetividad con paternalismo. Es paradójico que en un sistema de medios como el chileno las audiencias puedan elegir dentro de una variada oferta de productos informativos sólo desde la intuición de su propia antena política. Lo de variada oferta es relativo, ya que uno de los problemas de los medios en Chile están asociados a la falta de pluralismo de los contenidos y voces que allí se exponen. Aunque esto también ocurre porque la cultura política chilena asocia la objetividad con la independencia a la hora de analizar la realidad. ¿Acaso no se es independiente cuando se explicita la posición política desde la cual se está hablando? En una encuesta nacional hecha en 2010 por Periodismo UDP y Feedback, un 55% de los encuestados señaló estar a favor de que los medios hagan públicos sus respaldos políticos en tiempos de elecciones.
En democracias y en sistemas de medios más desarrollados y competitivos que el nuestro, es una práctica común que los medios revelen sus preferencias políticas en tiempos de elecciones. Diarios como The Guardian, The Independent, New York Times y el semanario The Economist, han explicitado públicamente sus apoyos políticos. Es paradójico que cuando los medios siguen con atención la manera de operar y las agendas temáticas de los medios extranjeros, no sean capaces de incorporar estas prácticas de transparencia. En Chile ya están dadas las condiciones para que eso ocurra, en tanto, los medios seguirán sacrificando su principal capital: la credibilidad de sus audiencias. Mientras los analistas y medios no hagan transparentes sus conflictos de interés o sus preferencias políticas en tiempos de elecciones, las mejoras a la calidad de la democracia y nuestras instituciones seguirán siendo tareas pendientes.
Si se habló de una nueva forma de gobernar, ya es hora de empezar a hablar de una nueva forma de informar, pero sin letra chica. Al confundir objetividad con paternalismo, los medios en Chile no se atreven a salir del clóset y hacer públicas sus preferencias políticas. Si bien los medios se enfrentan al problema de satisfacer tanto los intereses de sus dueños como los de sus audiencias, para fomentar la competencia en el mercado de la información, es necesario reemplazar la objetividad por la transparencia y la fiscalización. Este el cambio de paradigma que estamos enfrentando, impulsado principalmente por la masificación y el acceso a Internet. La llegada de Bofill a Chilevisión plantea estas preguntas. Aunque también surgen otras en relación a TVN, canal que por ley tiene que satisfacer los intereses de "todos los chilenos". Por lo mismo, quizás también llegó la hora de definir si el país realmente quiere tener un canal público de verdad, sin letra chica. Eso sí, antes hay otras prioridades.
1.
Viajando por Concepción, al llegar a Dichato, aparecen las primeras señales de una tragedia que aún no termina. Restos de casas con los nombres de sus habitantes pintados en destruidas murallas. Claramente esos nombres murieron el 27-F. En el camino, un grupo de pobladores protesta en la calle, piden dinero para una olla común. De fondo, un cartel pintado con grandes letras rojas, señala que llevan dos inviernos sin una casa definitiva. Reclaman que el gobierno todavía no les da una solución habitacional.
2.
La portada del diario El Sur de Concepción tiene una foto de dos carabineros tomando con fuerza a un poblador en Dichato. El artículo en el interior relata las demandas de los pobladores y una extensa entrevista a una autoridad que señala lo bien que va el trabajo de reconstrucción en la zona. De paso, el diario informa sobre la visita de Piñera a la región. Eso sí, señala que en vez de asistir a Dichato, el Presidente visitará Arauco.
Una señora se queja por el estado de la ciudad después del 27-F. Comenta que la gente está enojada porque la reconstrucción ha sido muy lenta en la región. El enojo va más allá de la lentitud, dice que también es un asunto de prioridades. El gobierno ha decidido vender los derechos de aguas y financiar con esos recursos la extensión del metro en Santiago.

The Guardian presenta un muy buen artículo a raíz del último libro de Ben Shapiro "Primetime Propaganda (The True Hollywood Story of How the Left Took Over Your TV)". Shapiro, un conocido comentarista conservador de televisión en EE.UU., plantea una provocadora y discutible tesis: en los últimos 60 años, los programas televisivos en ese país -dejando de lado los noticieros-, han promovido una agenda más liberal que conservadora, más de izquierda que de derecha. Para ello, el autor entrevistó a más de 100 productores, guionistas y presidentes de los canales de televisión más importantes de EE.UU.
Reflexionar respecto del contenido televisivo -incluyendo el de los noticieros- es también reflexionar sobre nuestra vida social (que incluye prácticas, representaciones y significados). Al mismo tiempo, es posible dar cuenta de las maneras en que el contenido de las "cajitas rectangulares" es un parlante y espejo de esa vida social, sobre todo cuando desde un buen tiempo la mediatización de la vida íntima es noticia y entretención. Por último, como ya lo han hecho algunos, hablaría muy bien de un medio -y una industria- analizar su quehacer más allá de la teleserie, el actor de turno, o los cambios en el negocio. Como decía el slogan de un canal, "la televisión es cultura", si por cultura entendemos todo el quehacer humano, simbólico y material.
Ojalá algún medio se anime a explorar si detrás de personajes como Espinita, Don Pío, la Elvira, el Rumpy, o programas como Morandé con Compañía, Protagonistas de la Fama o los mismos noticieros, se desplegaron o despliegan agendas liberales o conservadoras, de izquierda o derecha. Es un buen momento para pensarlo y hacerlo ¿o no?

26 de Mayo, 2011
Analistas transparentes
Arturo Arriagada
El Mostrador
Cuando los analistas transparentan sus intereses contribuyen tanto a la calidad del debate público como a la credibilidad de los medios de comunicación que les dan tribuna. Si los medios chilenos adolecen de falta de pluralismo, los analistas poco transparentes fomentan las asimetrías de información y como consecuencia atentan contra la calidad de la democracia.
Es común enfrentarse a la opinión de diversos analistas en los medios de comunicación que omiten dar cuenta de sus labores profesionales a la hora de interpretar fenómenos sociales. Abundan nombres, apellidos y profesiones genéricas, pero escasean la especificidad de sus labores y la posición desde la que hablan. Muchas veces justifican sus dichos con el emblema de la fragmentación de roles -que se traduce en que hoy hablo desde la posición X representando los intereses de X y mañana lo hago desde la posición Y representando los intereses de Y-. Es esa fragmentación la que termina por distorsionar el intercambio público de ideas. Cuando estalló el caso de colusión de las farmacias aparecieron analistas que a su vez asesoraban a las empresas investigadas sin dar cuenta alguna de sus relaciones comerciales. Lo mismo ocurre en periodos electorales cuando analistas, que a su vez asesoran a candidatos y omiten sus vínculos, terminan por alimentar dudas y sospechas sobre sus acciones e intereses.
¿Cerca de la revolución? Cambio y continuidad en la era del "Me gusta" y el "Retuit" (1) Presentación Seminario "Medios del Siglo XXI" (2) 3 de Mayo, 2011 Arturo Arriagada (3) Universidad Diego Portales
En esta presentación quisiera desarrollar tres ideas muy simples que dan cuenta de los cambios y continuidades que plantean los nuevos medios en la distribución del poder en las sociedades: 1) A través de sus prácticas de consumo, producción e intercambio de información, los jóvenes chilenos interesados en los asuntos públicos están redefiniendo el concepto de ciudadanía y las formas de ejercerla. 2) Internet desestabiliza los centros de poder y diversifica los flujos de información, pero también promueve lo que podríamos llamar "chorreo informativo". 3) Que la gente no esté dispuesta a pagar por la información de los medios online plantea un desafío al periodismo como disciplina, lo que obliga a deconstruir y reconstruir el concepto y formato de "noticia" y lo que se entiende por "información".
Abril, 2010 La nueva forma de informar Revista Poder Arturo Arriagada
En un momento donde los reacomodos en el escenario político post Concertación y 27-F están a la orden del día, el gobierno de Sebastián Piñera plantea problemas y oportunidades para los medios de comunicación. Problemas, porque hasta ahora la derecha siempre ha estado más cerca de los medios y así lo identifican los chilenos. Era más fácil criticar a los gobiernos de la Concertación que al primer gobierno de derecha en llegar al poder después de 50 años. Oportunidades, porque los medios son un negocio cuyo principal capital es la credibilidad de sus audiencias. Para ser creíbles y rentables hay que ser independientes del gobierno de turno. La nueva forma de informar de los medios en Chile tiene en la fiscalización su mejor aliado. Con ello contribuirán a la calidad de la democracia, demostrando independencia y siendo fieles a las demandas de sus audiencias.
En las democracias modernas, los medios de comunicación se enfrentan a un problema de identidad
En las democracias modernas, los medios de comunicación se enfrentan a un problema de identidad: intentar equilibrar sus intereses -políticos, económicos y editoriales- con los de sus financistas y las expectativas de sus audiencias. Chile no es la excepción, pero con algunas diferencias. Si en dictadura -algunos medios mas que otros- intentaron ampliar los reducidos espacios de libertad de expresión, en democracia la piedra de tope es la falta de pluralismo. La tendencia a la concentración en la industria de medios -tanto a nivel de propiedad como de las voces que allí se expresan- es un ejemplo. En un estudio realizado junto a Sebastián Valenzuela, concluimos que entre 2000 y 2005 tanto la televisión como la prensa escrita presentaron agendas temáticas muy similares, ignorando las preocupaciones de los ciudadanos. Esto se condice con el 54% de los chilenos que consideró como bajo el aporte de los medios en reflejar los problemas de personas comunes y corrientes (ICSO-UDP, 2008). Si pensamos en los medios como un espacio para la deliberación de los asuntos públicos, estamos frente a una tarea pendiente. Para muchos ese rol lo estaría cumpliendo Internet, aunque la deliberación online todavía no logra legitimarse y masificarse. Ahora bien, no hay que ignorar que para mantener vivo el negocio, los medios han intentado representar la diversidad de intereses de los chilenos. Los problemas de identidad de Canal 13 -el medio de la iglesia católica- son el mejor ejemplo.
La fiscalización del poder político y económico es parte del ethos de los medios de comunicación y el ejercicio del periodismo. En la acción fiscalizadora, los medios contribuyen al desarrollo de la democracia y la deliberación de los asuntos públicos. Pero lo más importante, son actores clave para la construcción de un proyecto colectivo de sociedad, esto último, la esencia de la política. Con la llegada de Sebastián Piñera a La Moneda los medios de comunicación están frente a un gobierno con un pasado poderoso en el ámbito privado. Ahora se ven forzados a fiscalizar un sector que muchas veces ignoran por sus problemas de identidad, como ocurrió con la colusión de las farmacias. Más aun, cuando miembros del nuevo gobierno podrían actuar como fiscalizadores de empresas en las que hasta hace poco compartían propiedad. En su faceta Berlusconiana, Piñera sigue como propietario de Chilevisión, un canal fiscalizado por el Consejo Nacional de Televisión y cuyo presidente -al igual que el de TVN- son designados por el mandatario. Mientras Piñera no venda, la independencia y credibilidad de Chilevisión está en juego a costa de sus periodistas emblemáticos, algunos de los cuales han preferido omitir su opinión al respecto.
En la lucha por cautivar el interés de las audiencias -y en mercados más competitivos que el chileno- los medios han encontrado en la fiscalización a los gobiernos de turno un gran aliado. La estrategia de fiscalización de Fox News en EE.UU. -asociado a posiciones políticas conservadoras- los tiene por sobre CNN en rating y credibilidad de sus audiencias. En Reino Unido lo mismo ha ocurrido con el Daily Telegraph, diario también identificado con los conservadores, que en Mayo pasado reveló el mal uso de recursos públicos por parte de algunos ministros. Además de lograr las renuncias de algunos involucrados, el Telegraph registró un aumento en ventas superando a los influyentes The Guardian y The Independent. Independiente de sus posiciones políticas, estos medios han logrado buenos resultados en términos de audiencia y credibilidad como fiscalizadores del gobierno de turno. Un ejemplo parecido ocurrió en Chile cuando el diario La Tercera - en su lucha por la influencia y la masividad frente a El Mercurio- fue duramente criticado por el entonces presidente Ricardo Lagos. A Lagos -a diferencia de la opinión pública- no le gustaba que los medios fiscalizaran ni los sobresueldos ni la contratación de sus parientes en puestos clave de gobierno.
Con Piñera en La Moneda, algunos medios corren con más ventajas para llevar a cabo la nueva forma de informar. La televisión, pese a que sus niveles de audiencia han bajado en comparación con años anteriores, todavía es un medio poderoso. Es el más utilizado por los chilenos para informarse y el que recibe el mayor porcentaje de inversión publicitaria. También el que puede intentar una fiscalización más eficiente al tener más poder de negociación frente a sus avisadores. Programas como "Esto no tiene nombre", "Contacto" o "Informe Especial" cumplen un rol clave. La fiscalización al sector público y privado que realizan estos programas opera como un incentivo para mejorar el funcionamiento de esos sectores, pero también aumenta la competitividad del mercado televisivo. El caso de la prensa escrita es distinto, ya que adolece de problemas de transparencia que se reflejan en su menor competitividad. La nueva forma de informar de la prensa también implica practicar la transparencia que predican. Hacer públicos sus respaldos políticos en épocas de elecciones y los conflictos de interés de sus propietarios serían avances en esa dirección. Desde la segunda vuelta, equivocadamente la prensa ha descansado su rol fiscalizador en sus columnistas. Aunque ha habido excepciones como las denuncias de El Mostrador frente a la nominación del gobernador del Bío-Bío.
Lo que puede ser un problema para esta industria con la llegada de Piñera a La Moneda, también es una oportunidad. En la medida que aumenten su rol fiscalizador, los medios podrán consolidar la fidelidad de sus audiencias y su rol social. Al mismo tiempo estarán en condiciones de practicar la transparencia que predican, estimulando la competitividad necesaria en el mercado de medios de comunicación. De esta forma, irán consolidando su independencia del gobierno, la fidelidad de sus audiencias y su aporte para la calidad de la democracia. Para hablar de una nueva forma de gobernar, tiene que existir una nueva forma de informar.
21 de Enero, 2010 Los desafíos de Chilevisión Arturo Arriagada El Mostrador
Al ofrecer entrevistas con condiciones, Sebastián Piñera da una señal de seguir más preocupado de sus negocios en vez de su futuro gobierno. Para despejar dudas sobre sus conflictos de interés y entregarle independencia informativa, Piñera tiene que dejar la propiedad de Chilevisión (CHV). En caso contrario, pone en peligro la confianza de los chilenos hacia ese canal en particular y los medios de comunicación en general.
Con la llegada de Piñera a la propiedad de CHV, el canal ha sido exitoso en términos de rentabilidad y audiencias. Junto con Mega -en el primer semestre de 2009 - CHV fue el canal de televisión más rentable dentro de una industria pequeña pero competitiva. De acuerdo a los datos de la encuesta ICSO-UDP en 2009 -después de TVN (45%) - CHV fue el segundo canal más visto por los chilenos para informarse (22%).
Entre 2005 y 2009 -después de El Mercurio- los chilenos perciben a CHV como el medio de comunicación más inclinado hacia la derecha (ICSO-UDP). Si bien las personas se informan por medios que no necesariamente representan sus posiciones políticas -desde que Piñera se instaló como propietario- las audiencias perciben una derechización de CHV. Aunque esas percepciones pueden estar influidas más por la asociación "Piñera-propietario-derecha" que a los temas tratados por el canal de televisión. La similitud en la agenda temática de diarios y televisión en Chile -en temas como deportes y delincuencia- impide asignarle a CHV una dirección muy distinta a la del resto de sus competidores.
La información de los medios de comunicación es central para la sustentabilidad de la democracia. Con ella las personas pueden tomar decisiones políticas informadas y establecer criterios de evaluación del desempeño de los gobiernos. En Chile los medios -especialmente la televisión- son la principal fuente de información de los chilenos. En los últimos años tanto la prensa escrita como la televisión han aumentado su rol fiscalizador del poder público, fomentando una cultura de la transparencia. Escándalos políticos como el caso Spiniak, MOP-Gate y el del ex senador Lavandero no se habrían develado si no es por el activo rol de los medios. Además de sus posiciones políticas y evaluaciones personales de los gobiernos de la Concertación, la victoria de Piñera probablemente esté asociada a la información que encontró ese 51,5% de chilenos en los medios. En este contexto, la existencia de medios fiscalizadores genera incentivos para que los gobiernos actúen con mayor transparencia.
Al ser más competitiva que la prensa escrita, la industria televisiva ha dado mayores señales de transparencia respecto de sus propietarios y potenciales conflictos de interés. Los problemas de Piñera y CHV son ampliamente conocidos a diferencia de conflictos de interés que se presentan entre propietarios de prensa escrita y otras empresas u organismos públicos. En TVN, Consuelo Saavedra fue relegada a un rol más secundario como rostro informativo mientras Andrés Velasco se desempeña como ministro de Hacienda.
Por esto mientras más se demore Piñera en decidir la venta de CHV, más incomoda a sus periodistas y equipo de prensa. El rechazo de Iván Núñez a realizar una entrevista condicionada por el ahora presidente electo daña a CHV. Pero de paso afecta al resto de los canales que aceptaron hacer la entrevista sin preguntar por el futuro de LAN. La independencia y el valor de esos profesionales no se puede ver afectada por las decisiones del dueño del canal. Por ello los rostros emblemáticos de CHV -que gozan de altos niveles de credibilidad e independencia- debieran exigirle públicamente a Piñera que se desprenda del canal. Lo de Núñez fue la primera señal.
En 2009 la gran mayoría de los chilenos consideró que los medios de comunicación ejercen su rol informativo con libertad (68%, ICSO-UDP, 2009). Pero en comparación con años anteriores, los chilenos desconfiaron más en la televisión y los diarios (42% y 46%, respectivamente). Por lo mismo -y ya que son actores centrales en la democracia- Piñera no puede fomentar la desconfianza de los chilenos en los medios. En este escenario, por el bien de la independencia de CHV como una fuente importante de información y evaluación del desempeño del gobierno de turno, el ahora presidente electo tiene que dejar la propiedad de ese medio de comunicación. De lo contrario, Piñera comenzará a parecerse cada vez más a Berlusconi, arriesgando el prestigio y la institucionalidad de la presidencia. Algo que ni el propio Piñera ni el país espera.
Este es el último envío de 2009 de Antimedios. Acá podrán encontrar extractos de una serie de conversaciones que tuve en Septiembre pasado gracias a una invitación del gobierno de EE.UU. al International Visitor Leadership Program. Allí pude visitar centros de investigación, universidades y medios de comunicación de ese país para conocer distintas experiencias relacionadas con los temas de interés de Antimedios (comunicación política, Internet, la participación 2.0, los medios y las sociedades, entre otros).
Aprovecho también de agradecer a Verónica Husch y Juan Pablo Varela de la Embajada de EE.UU. en Chile por la invitación, confianza y oportunidad para ser parte de este programa.
La discusión y el debate respecto del rol de los medios de comunicación es fundamental para el tipo de sociedad que queremos construir. El Chile de 2009 es muy distinto y mejor al de 2000 en parte por el trabajo de los medios. Si en este periodo los medios han sido protagonistas al fomentar la "cultura de la transparencia" en el sector público, en los próximos diez años su desafío estará en combinar la misma energía y rigurosidad por mayor transparencia y responsabilidad social en el sector privado. Para ello diarios y canales de televisión van a tener que fomentar la transparencia en su propia casa y dejar atrás los conflictos de interés que muchas veces los afectan. Así podrán tener un rol protagónico ante casos como el de Celco o la colusión de las farmacias, que representan los nuevos desafíos de las actuales sociedades. De igual forma, podrán aspirar a interpretar las demandas de información de sus audiencias en un contexto de incertidumbre y deconfianza política, económica, social y medioambiental.
Feliz Año 2010 a todos los lectores de Antimedios. Saludos, A.
1. Scott Keeter & Aaron Smith, investigadores del Pew Internet & American Life Project
Sobre el uso de Internet para fomentar la participación política y la campaña de Obama SK: "La clave de las campañas online es que permiten hacer conversar entre ellos a los simpatizantes de los candidatos. Esto mismo ocurre respecto a la recolección de dinero para financiar esas campañas. Si en la campaña anterior a la de Obama se descubrió el potencial de Internet como herramienta útil para recolectar dinero, en 2008 Obama logró usar Internet para poner en contacto a los ciudadanos, para hacerlos conversar entre ellos respecto de cómo apoyar al candidato, de sus propios temas de interés, etc.".
AS: "Si en 2004 la participación online se podía entender como enviar un email o comentar en un blog, en 2008 la definición cambió a apoyar causas en Facebook, subir un link a Twitter, etc. El concepto de participación está evolucionando en la medida que las personas adaptan la tecnología a sus intereses ciudadanos".
SK: "Los académicos están escépticos si las definiciones de participación -especialmente en el caso de Internet- miden y captan la real participación de las personas en política. Nosotros hemos observado que hay diferencias entre la participación online y offline. Hay un nuevo compromiso cívico que Internet potencia en los ciudadanos. Nosotros lo llamamos tener una voz política, como ser parte de una protesta online. Sabemos que quienes tienen un participación política tradicional -como participar en una campaña y votar- también tiene una voz política en Internet".
SK: "Hoy en día las personas están tratando de influir en las decisiones de gobierno a través de la expresión de sus posiciones políticas en Internet, y es este espacio el que le da voz política a millones de personas que antes quizás no la tenían. Por esto los gobiernos debieran construir una plataforma transparente y eficiente donde las personas puedan obtener información sobre las acciones y decisiones del gobierno. Así crean incentivos para la participación acordes con los que se ven hoy en Internet para que las personas tengan una voz política".
2. Mike Hoyt, Executive Editor, Columbia Journalism Review (CJR)
Sobre el rol de los medios durante campañas políticas "Es necesario que el periodismo -especialmente durante las campañas políticas- actúe como fiscalizador de las ideas, promesas y programas de los candidatos. Al final la cobertura de los medios centrada sólo en el funcionamiento de las campañas y sus estrategias deriva en un periodismo soft que finalmente omite reportear y adentrarse en el impacto de las decisiones de los gobernantes en las sociedades".
Sobre el futuro del periodismo y la crisis en la industria de medios "Que hoy en día cada uno pueda ser un periodista es maravilloso. Pero por otro lado lo que surgen son mas opiniones sobre los hechos cotidianos y públicos, es decir, opinología. Esto es lo que hace necesario la existencia de periodistas que salgan a la calle a buscar las noticias y analizar los cambios sociales. El Boston Globe denunció a los curas y sus abusos sexuales, no los blogs. Para ello se necesitan profesionales. Para eso la objetividad es importante, aunque muchos no estén de acuerdo. La objetividad valida el trabajo de los medios y sus periodistas ante sus audiencias".
Sobre la tensión entre el negocio del periodismo y el rol político y social del periodismo "Hay una tensión con el modelo del Huffington Post. Creo que son más forma que fondo. Es interesante lo que hacen para estar al servicio de las audiencias -trackeando a los lectores y sus visitas al sitio- pero ellos se convierten en intermediarios de la información. Toman las historias de otros -quienes han gastado recursos para obtenerlas- las resumen y se las entregan a un inmenso volumen de audiencias quedándose con parte del valor de esa noticia sin pagar nada a quien la hizo. Yo sospecho un poco de ese modelo, aunque también son un espacio para que mucha gente difunda sus trabajos".
"Hoy día se compite por tiempo. Personalmente creo que siempre habrá audiencia para análisis y reporteos serios, interesantes y de calidad. Por ello siempre habrá gente dispuesta a pagar".
"Es difícil negar los efectos del negocio sobre la información. pero la falta de competencia -antes de Internet- afectó la calidad del periodismo. Todos fueron flojos en términos de opinión y análisis. Ahora la competencia es mayor y eso ha generado cambios a favor de la información y su calidad".
Sobre la formación de periodistas en universidades "Los principales cursos en Columbia son reporteo y escritura. Ahora creamos un sitio para cubrir los barrios de Nueva York de una forma basada más en preguntas sobre el lugar y su gente que en fórmulas noticiosas. Al final promovemos que ser buen periodista es ser un buen escritor de historias, aunque los formatos sean diversos (blogs, videos, etc.). Pero también ser un buen contador de historias requiere de una capacidad analítica para comprender los cambios sociales, políticos, económicos y culturales que originan esas historias".
3. Peter Leyden, ex director del New Politics Institute, fundador de Wired Magazine, participó en la estrategia digital de Barack Obama y actualmente es director de Next Agenda.
Sobre Obama, las redes sociales y el futuro de la política "La gracia de las redes sociales es que son herramientas netamente políticas que se adaptan a lo que siempre se ha entendido como política: la capacidad de convocar gente para discutir respecto de los asuntos públicos de la manera más diversa posible".
"Obama combinó lo mejor de la política tradicional -como el trabajo en terreno junto a organizaciones sociales- con lo mejor de la tecnología. Obama utilizó esa tecnología con el mismo espíritu de la política tradicional bien hecha, así logró convocar a un proyecto de país a través de Internet".
"El desafío hoy en día para los gobiernos es integrar la inteligencia colectiva que hay dando vueltas en Internet en los procesos de toma de decisiones políticas. ¿Cómo integrar el modelo de Wikipedia al desarrollo de políticas públicas y la discusión sobre el calentamiento global?".
4. John Walker, investigador del Political Communication Lab de Stanford University
Sobre las encuestas online y la investigación empírica de la comunicación política "Todavía los journals académicos de comunicación y ciencia política ven con recelo la realización de encuestas online. Pero son esas encuestas las que nos permiten manipular imágenes y contenido para realizar experimentos en el campo de la comunicación política".
"Así comparamos distintos tipos de cobertura en la prensa (televisión y diarios) para ver las reacciones de la gente. Por ejemplo, a un grupo de personas les mostramos un video de una noticia con un titular informativo sobre la campaña presidencial. A otro grupo le presentamos esa misma noticia pero con un titular negativo sobre la carrera presidencial. Las reacciones son distintas por parte de la gente hacia los candidatos y hacia la cobertura de los medios. Eso es lo que los experimentos nos permiten analizar".
5. Joel Brinkley, Profesor Facultad de Comunicaciones de Stanford University (fue periodista del New York Times, Pulitzer Prize)
Sobre la opinión y el análisis en el periodismo "Cuando la televisión pasó a ser una gran competencia para los diarios, se empezó a ver una gran cantidad de analistas en los diarios. Hoy día el análisis de noticias es descriptivo o solo opinión. Creo que en EE.UU. la industria está ajena al análisis y se centra en la opinión. La opinión de los diarios debiera estar en sus páginas editoriales, allí se ve la opinión de los medios, no en sus artículos".
Sobre el periodismo de investigación "No creo que el periodismo de investigación salve a la industria de medios. Sus costos son altos, pero creo que es necesario que ese periodismo exista porque nadie más que los diarios pueden hacer ese trabajo. En estos momentos los diarios no están pensando en investigaciones, sino en como sobrevivir. Los diarios debieran cobrar por sus contenidos online. Ninguna industria sobrevive con el modelo de negocios actual de los diarios. Mi método favorito de cobro por contenido es el del Financial Times. Tu primero tienes un contenido gratis, después tienes que pagar si quieres más. Todo lo contrario a lo que hizo el New York Times cuando quiso cobrar por los artículos de sus columnistas".
"Nunca vas a encontrar un diario que piense que es un "agente de cambio", esos son términos académicos. Los editores piensan en la información que van a publicar y si tiene resultados positivos para la sociedad, buenísimo, pero no es su misión. La industria de medios en EE.UU. fue agresiva cuando surgieron los movimientos civiles pro libertad a raíz de Vietnam, la igualdad de derechos, Watergate, etc. Allí la gente entendió que la forma de cambiar la sociedad es sabiendo qué ocurre en ella. Por eso los diarios tomaron un rol importante en esos procesos".
Sobre el cobro de información online "Las industrias maduras no pueden innovar y en EE.UU. no hay una industria más madura que la de los diarios. La única innovación de esta industria ha sido despedir gente y reducir costos, nada más. A mí me gustaría ver a los sitios Web cobrando por lo que ofrecen".
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