Anoche se realizó en Carolina del Sur el debate entre los candidatos demócratas a la presidencia de EE.UU. Más allá de los temas país que cada uno de ellos trató, es interesante la forma como se enfocó la discusión. Los más importante: los candidatos permanentemente se sacan sus trapitos al sol. Obama le decía a Clinton que mientras él trabajaba en el servicio público en Chicago, ella lo hacía para la cadena de supermercados Wal-Mart. Ella no quedó atrás y le enrostró su trabajo como abogado para un empresario acusado de fraude al fisco. Pero Obama se había adelantado y el sábado pasado devolvió las donaciones de campaña otorgadas por el personaje cuestionado. Toda esta discusión en un acalorado debate se transmitió por televisión.
En Chile, mientras la Contraloría analiza casos de mal uso de los fondos públicos en las asesorías prestadas por miembros de la gran familia concertacionista, nadie hace ni dice nada. Sólo sabemos que hasta el momento ninguno de los personajes involucrados en altos cargos de gobierno ha presentado su renuncia. Si bien algunos medios dan a conocer el detalle de los informes de Contraloría, no revisan muy seguido sus archivos para contar el currículum, expertise, aciertos y errores de las personas que hoy son cuestionadas. Por mientras, la Alianza por Chile no llega a un acuerdo para enfocar sus denuncias. Piñera se anota un punto cuando dice que es necesario proponer para alojar, en vez de denunciar para desalojar. El problema es que Piñera puede ser cuestionado de la misma forma como Obama criticó anoche a Clinton.
¿Dónde está la prensa? ¿Quién fiscaliza a personas cuyas caras y "obras" vemos repetidamente hace 20 años? ¿A quién le rinden cuentas? Eso ocurre tanto en la Alianza como en la Concertación. Si bien la calidad de nuestros debates electorales transmitidos por televisión ha mejorado, es de esperar que la prensa tome un rol activo en las próximas elecciones municipales. Con ello, los ciudadanos podrán tomar decisiones informadas y elegir a los mejores para que hagan la pega. Y no a aquellos que realizan ese sacrificio en honor a la patria, y que fácilmente definen como "servicio público".
Por ello, una nota publicada hoy en el New York Times sobre el debate demócrata de ayer en EE.UU.
Arturo Arriagada I.
