Facebook

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20/9/2011 - La generación movilizada (III Encuesta Jóvenes & Participación)

15.09.2011
La generación movilizada
Revista Qué Pasa

Por tercera vez, la Escuela de Periodismo de la UDP y Feedback realizaron su encuesta sobre jóvenes y participación. En este año, marcado por las movilizaciones estudiantiles, los datos cobran mayor relevancia. El grupo compuesto por personas entre 18 y 29 años le teme menos al conflicto, no sólo utiliza las redes sociales para contactar amigos y conversar, sino que también para expresar opiniones sobre temas públicos y, aunque son más participativos, aún miran con desconfianza los procesos electorales.

Por Andrés Scherman y Arturo Arriagada. Escuela de Periodismo UDP.
Alejandro Barrera y Juan Pardo. Investigadores de Feedback.

Opinantes y más participativos

11/7/2011 - Especial sobre medios en The Economist

 La última edición de The Economist viene con un interesante especial sobre los cambios en la industria de medios de comunicación. Disponible acá.  

Adjunto dos artículos que me parece interesante comentar. El primero plantea que la cobertura de los medios tiene que priorizar la transparencia y la fiscalización por sobre la objetividad. Cuando lo privado se hace público, en la era de Internet, cuesta entender que los medios sigan apelando a la objetividad como su principal capital. Hoy los medios más consumidos -y por ende los más rentables- fiscalizan al gobierno de turno y revelan sus preferencias políticas. En Chile esa es tarea pendiente, pero no por ello lejana. Por ejemplo, un 55% de los encuestados señaló en 2010 que los diarios debieran hacer públicas sus preferencias políticas en tiempos de elecciones (Conicyt, UDP & Feedback, 2010). Lo mismo tiene que ocurrir con analistas de medios que no revelan sus conflictos de interés ni sus afiliaciones al momento de analizar fenómenos sociales. Cuando los analistas transparentan sus intereses contribuyen tanto a la calidad del debate público como a la credibilidad de los medios de comunicación que les dan tribuna.

The internet is making news more participatory, social, diverse and partisan, reviving the discursive ethos of the era before mass media. That will have profound effects on society and politics 

El segundo artículo, acerca de los cambios en la industria de medios de comunicación en la era de Internet, propone que las audiencias -ahora productores y consumidores de información- acceden hoy en día a una diversa gama de flujos informativos. Y es ese acceso y diversidad lo que nos hará volver a la era de la deliberación en espacios públicos. "The internet is making news more participatory, social, diverse and partisan, reviving the discursive ethos of the era before mass media. That will have profound effects on society and politics", plantea el artículo. Ahora bien, este tipo de afirmaciones hay que leerlas con cautela. Por ejemplo, una cosa es que en la era de Internet la transparencia sea un valor preciado por ciudadanos y consumidores, y otra es que sean los medios, las tecnologías y sus transformaciones las que determinen el surgimiento de demandas sociales. En Chile hay una relación positiva entre aquellos jóvenes que participan políticamente y utilizan redes sociales, aunque quienes lo hacen son aquellos de nivel socioeconómico más alto. El baile de los que sobran se traspasa al mundo online y todavía ese tipo de predicciones de The Economist hay que leerlas sin olvidar el contexto desde donde se plantean. 

Este tipo de discursos asociados a la democratización y la participación como consecuencia del uso de tecnologías, olvida las formas que tienen las personas de entender esos conceptos y cómo los construyen en la práctica a través de los usos que le dan a Facebook o Twitter. Con esto no desconozco el papel que las redes sociales pueden tener en movimientos sociales, pero de ahí a atribuirle esos movimientos al uso de Facebook y Twitter, como lo han hecho algunos medios nacionales, es otra cosa. El fetichismo tecnológico no puede nublar procesos sociales como el del movimiento estudiantil, ni tampoco esconder las motivaciones de quienes participan en ellos o el papel que tienen tecnologías como las redes sociales en su articulación y desempeño. 

28/6/2011 - Derribando mitos de Facebook

Derribando mitos de Facebook
Arturo Arriagada
Revista Qué Pasa

23.6.11

Daniel Miller, antropólogo inglés, acaba de publicar "Tales from Facebook". Plantea que la red social no existe desconectada de las relaciones offline ni tampoco de las diferencias culturales.

Para el antropólogo inglés Daniel Miller, Facebook no es nada más ni nada menos que lo que las personas quieren que sea. En su último libro Tales from Facebook (Polity, 2011), analiza la relación que establecen doce usuarios con esta red social en la isla de Trinidad. Todo ello para dar cuenta de que las generalizaciones muchas veces nublan lo que Facebook significa para los individuos, pero sobre todo cómo esos significados constituyen en cualquier lugar del mundo un Facebook particular.

Miller da cuenta de la forma en que esta red social media tanto valores como la construcción de significados que se producen fuera del mundo online. Así aparece el caso de Marvin, un tipo de 30 años, quien culpa a Facebook de ser el causante de su divorcio. Para Miller este ejemplo no tiene que ver con una generalización sicológica respecto a qué tiende a hacer la gente en Facebook, pero sí con una particular expectativa de Marvin acerca de lo que su pareja no deja de hacer: espiar el perfil de cada mujer que tiene contacto con él en Facebook.

16/5/2011 - ¿Cerca de la revolución? Cambio y continuidad en la era del “Me gusta” y el “Retuit”

¿Cerca de la revolución?
Cambio y continuidad en la era del "Me gusta" y el "Retuit"
(1)
Presentación Seminario "Medios del Siglo XXI" (2)
3 de Mayo, 2011
Arturo Arriagada (3)
Universidad Diego Portales

En esta presentación quisiera desarrollar tres ideas muy simples que dan cuenta de los cambios y continuidades que plantean los nuevos medios en la distribución del poder en las sociedades: 1) A través de sus prácticas de consumo, producción e intercambio de información, los jóvenes chilenos interesados en los asuntos públicos están redefiniendo el concepto de ciudadanía y las formas de ejercerla. 2) Internet desestabiliza los centros de poder y diversifica los flujos de información, pero también promueve lo que podríamos llamar "chorreo informativo". 3) Que la gente no esté dispuesta a pagar por la información de los medios online plantea un desafío al periodismo como disciplina, lo que obliga a deconstruir y reconstruir el concepto y formato de "noticia" y lo que se entiende por "información".

15/2/2010 - Reiniciar la democracia

13/02/10
Reiniciar la democracia
Arturo Arriagada
Revista Que Pasa

A diferencia de los computadores, las democracias no tienen un botón que permita reiniciarlas. Si bien esta forma de organización social está pasando por un momento difícil, muchas voces consideran que internet la puede reanimar. Ya sea como un facilitador de la organización política o como un espacio para la deliberación de los asuntos públicos, internet puede robustecer la democracia fomentando la participación ciudadana. El desafío de políticos y ciudadanos está en darle credibilidad a la política online.

La revista Wired -en su versión británica - publicó hace unas semanas un artículo titulado Reboot Britain (Reiniciar al Reino Unido). Académicos, consultores y ciudadanos presentaron ideas para fomentar el debate público y mejorar la calidad de la democracia. La desconfianza hacia la clase política y los bajos niveles de participación ciudadana son síntomas de una enfermedad que afecta a diversas democracias en el mundo, la crisis de la representación.

James Murray -emprendedor y asesor tecnológico de laboristas y conservadores- considera que un gobierno competente tiene que promover la participación online ¿De qué forma? Dejando que los ciudadanos presenten proyectos de ley a través de internet. Allí la gente vota por ellos y, si se aprueban, el Parlamento se compromete a discutirlos. Murray también sugiere que los proyectos de ley que presenten los parlamentarios puedan ser bloqueados por los ciudadanos. En caso de recolectar 20 mil firmas online, el proyecto no se vota en el Parlamento. Si eso no ocurre, el proyecto se discute en las cámaras. Quizás esta iniciativa implique más trabajo para los parlamentarios, pero sería una señal de interés por escuchar la voz de quienes se interesan en participar más allá de las urnas.

¿Es posible llevar la experiencia de la web 2.0 a la aplicación de las leyes? Aza Raskin -director de user experience de Mozilla Labs- cree que sí. Si Facebook, Twitter y Google mejoran sus servicios a través del uso que le dan los usuarios, lo mismo debiera ocurrir con la implementación de nuevas leyes. Al igual que los sitios de internet, las leyes requieren de marcha blanca para operar y responder a la particularidad del comportamiento humano.

Todavía la idea de una democracia representativa fomentada desde internet suena lejana para la realidad chilena. ¿Algunas razones? La falta de acceso a la red y el cambio de paradigma que significa validar el espacio online como un lugar para el ejercicio de la política. Pero si la clase política no se atreve a innovar para intentar recuperar la confianza de la ciudadanía, transparentando sus acciones y escuchando a los ciudadanos, todos perdemos. El gobierno de Sebastián Piñera tiene que abrir las grandes alamedas de la era digital a los chilenos. Sólo así se harán realidad los anhelos de más participación y democracia de quienes aspiran a construir una sociedad menos desigual.

16/12/2009 - Cambio participación por copihues, estrellas y arcoiris

15 de Diciembre
Cambio participación por copihues, estrellas y arcoiris
Arturo Arriagada
El Mostrador

El voto de castigo a la Concertación representa las demandas ciudadanas por más instancias de participación, competencia y transparencia en los procesos políticos. Independiente de los símbolos utilizados por los candidatos presidenciales para representarla y promoverla, la participación ciudadana la hará realidad quien esté dispuesto a interpretar los distintos tipos de ciudadanía que quieren practicar las personas y genere instancias para ello.

Los problemas de participación que adolece el sistema político chileno están principalmente en sus partidos. Estas organizaciones no tienen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus líderes y/o candidatos. Por lo mismo, son pocos los que participan. Las primarias de utilería de la Concertación explican la irrupción de Marco Enríquez-Ominami. En la derecha la cosa no es muy distinta. Mientras la UDI habla de renovación y cambio, su directiva representa lo contrario. La libertad que promulga la derecha en lo económico no aplica a la hora de elegir a sus candidatos presidenciales. La candidatura de Piñera en 2005 fue el mejor ejemplo de ello.

La elite política entiende y reduce la participación ciudadana solamente al voto, dejando fuera de su concepción de ciudadanos a aquellos que no votan pero sí quieren participar a través de otras instancias. Así partidos y actores políticos no tienen ningún incentivo para involucrar en sus dinámicas, por ejemplo, a comunidades que intentan transparentar la política recopilando información del desempeño de parlamentarios en el Congreso. Si no están inscritos no existen. Tampoco la elite política se interesa en develar las razones que llevan a los jóvenes -y no tan jóvenes- a no inscribirse. Para ello es fundamental crear mecanismos que incentiven a las personas a participar en estos procesos políticos. Especialmente para los millones de jóvenes que -en vez de ir a las urnas- estuvieron en Facebook este domingo.

Si bien la brecha digital fomenta las asimetrías de información en las personas, la educación desde los colegios y el fomento a la participación online en procesos políticos es clave. Así se puede pensar en integrar a quienes desconfían de la actual forma de hacer política, pero apoyan causas en Facebook. Intentar con primarias donde los chilenos voten a través de Internet sería un gran paso pro-participación y transparencia. Algo menos ambicioso -no por ello menos eficiente- es crear foros en los sitios Web de los partidos que intenten generar discusión en torno a lo que se entiende por política y las razones del desencanto. Todo ello en las salas de clases de colegios del país.

Las instituciones y la política como instancia de deliberación se tienen que adaptar a la lógica de comunicación y participación que opera en Internet. Si buscar información en Google es sencillo, no ocurre lo mismo en un sitio del gobierno. Mientras YouTube y Twitter obligan a decir lo importante de manera clara, empática y breve, el esquema de franjas presidenciales se agota en un público reducido, aquellos que son parte del padrón electoral.

Es cierto que Internet no moviliza por sí solo a las personas. Menos si los partidos políticos ponen enlaces a sitios de redes sociales cuando no existen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus candidatos presidenciales. Esas son las contradicciones que llevan a las personas a seguir inmersos en Facebook en causas que reflejan sus estilos de vida. Para incentivar la participación tienen que haber relatos que convoquen, construidos en instancias y espacios de deliberación -como Internet-, partidos políticos y líderes que inviten a participar, basados en la competencia y la transparencia. Así, Internet será la herramienta que les permita diversificar el tipo de ciudadano al que quieren representar, y al mismo tiempo, el espacio donde las personas podrán elegir el o los tipos de ciudadanía que quieren ejercer.

15/12/2009 - #Para unirse a Frei

15 de Diciembre, 2009
#Para unirse a Frei
Arturo Arriagada
www.antimedios.cl 

Si el INJUV hubiera tomado en cuenta las formas de participación ciudadana que se dan en Internet, quizás los resultados de esta elección serían distintos y con más jóvenes votando. La campaña "para unirse a Frei" que está dando vuelta en Twitter refleja tanto las características de la participación 2.0 como las del nuevo ciudadano online.

Con el mensaje "yo tengo poder, yo voto" el gobierno - a través del INJUV- intentaba convencer a 2,6 millones de jóvenes para que se inscribieran en los registros electorales. Pero como ese poder lo pueden ejercer más en Internet que en la papeleta de votación, un día después de la elección Twitter refleja los errores de esa iniciativa y las debilidades de la clase política para captar la atención de los hijos de la Concertación.

Allí apareció una iniciativa llamada #para unirse a Frei. En ella los usuarios del sitio arman chistes de 140 caracteres que terminan con esa frase. Por ejemplo,"Jacocorp" dice que La Nana renuncia al Oscar para unirse Frei. Valderamasergio escribe que El feo renunció a The Clinic y Pauly Araneda que Mauricio Israel vuelve a Chile para unirse a Frei. En tanto, Valemonsh escribió que el cantante Sandro se para y abandona la clínica para unirse a Frei. Esta instancia de participación política colectiva refleja la desconexión entre la clase política y los jóvenes. Además, da pistas para mejorar las campanas online en esta elección. Acá cuatro razones que lo explican:

1. Los jóvenes no necesariamente ven el voto como una obligación o un deber. Por ello, mezclan libremente el humor y la entretención con la participación. Esa es la participación auténtica que no tiene relación con la estructura y lenguaje del discurso político. No es ni más formal, ni menos formal, sino más auténtico. Los discursos post-elección de los candidatos dan cuenta de esa desconexión.

2. Los jóvenes no tienen problemas en evaluar desde la afectividad el actuar de los políticos ("me gusta porque le creo"). Es común escuchar de ellos que no confían en la política y los partidos. Allí todo se transforma en lucha de poder e intereses (Estudio UDP-Lado Humano, 2009). Ello se combina con un mayor individualismo que los jóvenes practican a través del consumo y los estilos de vida (cuicos, flaites, pokemones, ecológicos, etc.). La incorporación de Sebastián Bowen al comando de Frei finalmente no inyectó novedad en las dinámicas de campaña, en los procesos de toma de decisión de ese grupo, etc. Bowen tuvo que adaptarse a la política tradicional en vez de ser un puente que la renovara y su discurso no llegó a la juventud.

3. A través del uso de Internet los jóvenes mantienen distintos tipos de relaciones con otras personas y grupos. De esta forma conversan e intercambian información en una lógica distinta a la de diarios, revistas y televisión. Si los medios pueden reforzar su percepción negativa de la política, en Internet los jóvenes construyen sus propias discusiones y percepciones respecto de los temas públicos. Se basan más en la recomendación de una noticia o tema que en la obligación de leer un titular.

4. Internet es un espacio para el ejercicio de la política. Allí se puede debatir, intercambiar ideas, fomentar la acción y llevarla a la práctica. Pero los temas tienen que motivar, como fue la campaña en contra de la estatua del Papa que hizo lo suyo en Facebook. Para lograrlo, es necesario desarrollar instancias que permitan a los jóvenes migrar hacia ellas. En Facebook algunos candidatos han sido más exitosos que otros en lograrlo. El caso de ME-O es destacable, ya que logró establecer lazos con sus electores a costa de un considerable esfuerzo al actualizar personalmente la información de su sitio. Así generó incentivos hacia los usuarios para que leyeran sus mensajes, impulsando el debate.

La clase política tiene que integrar estas nuevas formas de participación en los procesos de toma de decisión. Ya es hora que la discusión en torno al sistema electoral tome fuerza y se adapte a estas nuevas formas de ser ciudadano. Así -más en serio que en broma- los jóvenes estarán interesados en seguir desde sus computadores la campaña electoral "para unirse a Frei" o al que mejor los represente.

16/11/2009 - La falacia de la participacion

Viernes 13 de Noviembre, 2009
La falacia de la participación
Arturo Arriagada
El Mostrador

La reciente decisión de no autorizar la instalación de la "estatua del Papa" en Bellavista puede ser considerada como un triunfo para los ciudadanos que protestaron en las calles y en Facebook. Al mismo tiempo refleja la necesidad de integrar al sistema político estas nuevas formas de participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones públicas.

Hasta ahora son 10.901 los chilenos en Facebook que están en contra de la instalación del monumento frente a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. De ellos un número considerable salió a las calles a protestar. Lo mismo ocurrió hace unos años cuando el Tribunal Constitucional negó la entrega de la Píldora del Día Después. Aunque no lograron revertir la medida -y con menos tribuna en los medios masivos- 20 mil personas salieron a las calles y otras miles protestaron por Facebook. Cuando se detectaron las fallas en las Beca Chile, Facebook y Twitter unidos no fueron vencidos.

Mientras más hablan los políticos de la apatía ciudadana y el descrédito de su actividad, más demuestran su poca sintonía con los ciudadanos. Si bien el uso de Internet todavía no es masivo en el país -para obtener información, proponer nuevos temas de discusión, debatir con los pares y asociarse en actividades conjuntas- funciona como el escenario natural de una emergente forma de participación ciudadana basada en la colaboración y el intercambio de información. Más que ignorarla, la clase política debiera pensar en fomentar esta participación online, especialmente en aquellos que no tienen acceso a Internet y la información que allí circula. Reducir la participación política al voto es ignorar los cambios que está generando el uso de Internet en la forma de ser ciudadanos.

El revuelo por la estatua del Papa se debió -entre otras cosas- al rol fiscalizador de algunos medios de comunicación que promovieron el debate, a ciudadanos interesados en manifestar su opinión y a un sistema político que permite a las autoridades tomar decisiones a puerta cerrada. Esta combinación fue un incentivo para que miles de ciudadanos expresaran su descontento. Si a esto le sumamos las aparentes instancias de participación ciudadana que han intentado dar los dirigentes políticos, se termina de armar el puzzle. Es cosa de recordar los procesos que determinaron la actual carrera presidencial.

Para la clase política la participación ciudadana es como esas ex pololas con las que se pasan las penas. Se acuerdan de ella cuando la necesitan, pero no se interesan en mejorar lo malo para salvar la relación y hacer que perdure en el tiempo. Peor aún, algunos la siguen maltratando a través de sus slogans y temas de campaña. Del "más Estado" al "gobernar con los mejores", los candidatos presidenciales no se atreven a dar un salto en sus campañas para hacer efectivas las demandas de participación de los chilenos.

Mientras más se desgastan intentando copiar la forma de la campaña de Obama, los candidatos presidenciales se olvidan que el fondo de su mensaje es la participación activa de los ciudadanos a través del uso de Internet y de incentivos bien dirigidos para concretarla. El debate sobre la reforma de salud en EE.UU. y la campaña online de Obama para incentivar el lobby ciudadano son un estilo de gobierno que entiende la participación más allá del voto, empoderando a las personas para que se hagan cargo del destino de su país.

Hasta ahora -y con todas sus limitaciones- Marco Enríquez-Ominami ha logrado representar el descontento de las personas hacia la falacia de la participación. También lleva este discurso a su campaña online donde invita a los ciudadanos a ser parte de su proyecto, a que hagan campaña por él y así ganar la elección. Pero ME-O necesita de los votos de los inscritos para llegar a La Moneda y no de aquellos que sólo participan en causas en Facebook.

5/11/2009 - Linkeando, creando, poder popular

Este artículo es un análisis de los sitios Web de los actuales candidatos presidenciales. Fue publicado en el último número de revista Poder. La versión que adjunto es la aparecida en la revista. Para ver una versión más detallada y extendida -con más cuadros, metodología y referencias- lo pueden hacer acá.

Saludos,

A.

¡Linkeando, creando, poder popular!
Revista Poder
Noviembre, 2009
Arturo Arriagada

Los chilenos estamos frente a una de las elecciones presidenciales más importantes de la historia. No sólo por lo incierto de sus resultados, sino también porque las demandas ciudadanas de mayor participación en los procesos políticos comienzan a encontrar en internet su espacio natural. Si la campaña por el No reflejó el poder de la televisión para estimular la deliberación y participación política, la elección presidencial de 2009 será recordada -entre otras cosas- por ser la primera que integra el uso de internet en distintas dimensiones de la campaña.

Las consecuencias de esta evolución tiene a candidatos y ciudadanos en un proceso de adaptación. La idea del "linkeando, creando, poder popular" que representa una campaña online puede generar expectativas y decepciones en los ya desmotivados electores. Mientras que el monitoreo y el vendaval de links e información acorrala a los candidatos quienes tienen que adaptar sus discursos y prácticas a este nuevo escenario.

El desafío para los candidatos es convertir la participación online de los ciudadanos en votos. Aunque les duela, el poder popular a través de internet se está instalando en aquellos que tienen entre 18 y 29 años. Va a llegar un momento en que el sistema político tendrá que integrar las nuevas formas de los chilenos de ejercer su ciudadanía. Hasta ahora aquellas personas que no votan -pero que sí comentan en Facebook- están desarrollando una ciudadanía bipolar, participan sin participar del todo. En tanto el sistema político logre darle cabida a esas expresiones y demandas, el país estaría ante una forma más inclusiva de hacer política, de ser ciudadano y de democracia.

Ahora bien, ¿de qué manera los actuales candidatos a La Moneda están usando internet como herramienta para estimular la participación de los electores y como plataforma para difundir sus mensajes? En 2008, el Pew Institute realizó un estudio para evaluar de qué manera Barack Obama y John McCain usaron internet en la elección presidencial de Estados Unidos. En el mismo año, pero en una versión local, la Universidad Diego Portales y la empresa Storm hicieron lo mismo con los candidatos municipales. Usando las dimensiones de análisis de ambos estudios -participación y compromiso; uso de redes sociales; e información y transparencia- este artículo evalúa de qué forma los actuales candidatos están enfrentando la campaña online.

Participación y compromiso
El gran potencial de internet como herramienta de campaña es la posibilidad de fomentar la participación, generar interacción entre los usuarios y comprometerlos con la causa. Quien más partido le saca en esta dimensión es Marco Enríquez-Ominami. Desde la recolección de dinero hasta el uso de Wiki -donde invita a las personas a construir entre todos su programa de gobierno- el díscolo saca una pequeña ventaja sobre el resto de los candidatos. Para organizar a sus seguidores, ME-O creó el sitio
www.chilecambio.cl donde los usuarios pueden crear sus propias páginas personales, organizar encuentros y proponer temas de discusión. Sebastian Piñera -a través del sitio www.chilecontodos.cl- y Eduardo Frei -en www.oceanosazules.cl- también estimulan la participación y el compromiso en sus seguidores.

A través de estas plataformas ME-O y Piñera invitan a los usuarios a hacer campaña con y por ellos. Los sitios de ME-O y Piñera -en términos de la participación y el compromiso que fomentan- aventajan la propuesta online de Eduardo Frei que está mas enfocada en potenciar la discusión de temas país que en estimular la adhesión a la campaña. Esto último, Frei lo hace en www.efrei.cl donde invita a los usuarios a participar, pero sólo a través de un formulario solicitando datos. Así mismo, y en otro esfuerzo por ampliar sus plataformas digitales, el candidato de la Concertación estrenó hace algunos días el sitio www.nuestrofrei.cl pero se queda solo en el nombre porque hasta ahora ese sitio no incluye herramientas de participación y organización. Jorge Arrate -quien tiene un sitio mantenido por seguidores- utiliza www.arratepresidente.cl sólo como un espacio de difusión.

En general todos los candidatos presentan información y utilizan herramientas para su transmisión, sólo con pequeñas diferencias. Piñera usa todas las herramientas analizadas para difundir su información, desde los Podcasts hasta los mensajes de texto por celular. Arrate es el único que en su sitio Web no presenta un buscador de información ni utiliza una plataforma para enviar mensajes de texto a sus seguidores.

Redes sociales
De las cuatro redes sociales analizadas -Facebook, Flickr, YouTube y Twitter- Piñera es quien tiene mayor presencia en tres. Es el más seguido en Facebook (66.704 personas), Twitter (22.015) y quien más videos ha subido a YouTube (162). Aunque ME-O es el más visto en YouTube, el que más escribe en Twitter y el que más fotos ha subido a Fickr. Por lejos aparecen Frei y Arrate, quienes no han logrado encantar mayormente a los ciudadanos con su presencia online.

Piñera y ME-O tienen en Facebook un sólido movimiento de participantes y han concentrado sus energías en internet con equipos especializados. Ambos candidatos cuentan con grupos y aplicaciones creadas para estimular la participación en campaña. El primero, por ejemplo, creó un grupo invitando a sus seguidores a usar chapitas con la frase "Cambiar Chile no cuesta tanto". El segundo, en tanto, desarrolló una aplicación especial para Facebook donde los usuarios pueden contarle a Piñera el "Chile que quieren".

Si bien todos los candidatos tienen canales propios en YouTube donde suben sus videos, ME-O gana en el rating online. Su video dirigido a los sordo-mudos del país -donde habla con señales- es el más visto en su canal con 23.549 reproducciones. Aunque es Piñera quien ha logrado recolectar el mayor número de comentarios entre sus seguidores en YouTube. En tanto los videos de Frei y Arrate no logran superan las 2.000 reproducciones.

Información y transparencia
Si los sitios de los candidatos son el espacio donde se encuentran con los ciudadanos sin el filtro de los medios de comunicación, ¿qué tipo de información es la que le ofrecen a sus potenciales votantes? De los cuatro candidatos, sólo tres ponen su biografía y currículum. Frei es el único candidato que pone su biografía en Flickr y en Facebook pone un link hacia su página personal en el Senado.

Cualquier chileno que ingrese al sitio Web de los candidatos presidenciales se encontrará con un montón de noticias, discursos y presentaciones generadas por los candidatos y algunas de los medios de comunicación. En su campaña, Obama delegó en sus adherentes la tarea de discutir y contrarrestar el efecto de artículos negativos que aparecían en la prensa respecto de su candidatura. El cuestionamiento a la información de los medios no se observa en los sitios de los candidatos.
Si bien todos los candidatos ponen a disposición de los ciudadanos material de difusión de sus campañas, a la hora de transparentar sus gastos sólo Piñera y ME-O publican sus números. Independiente de lo detallados y reales que sean los datos, sólo dos de los cuatro candidatos presidenciales revelan lo que han gastado.

19/10/2009 - La multiplicación online de los panes

16 de Octubre, 2009
La multiplicación online de los panes
Arturo Arriagada
Revista Qué Pasa

¿Qué tienen en común Twitter, Facebook, Ebay, MySpace y Obama? La estrategia que utilizaron para masificar sus distintas propuestas en internet. En su último libro el profesor de NYU Adam Penenberg la bautiza como Viral loop.

En el año 2000 un par de amigos creó www.hotornot.com, un sitio que invita a subir tu foto para que cualquier persona te ponga una nota de 1 a 10. Para difundirlo, los creadores enviaron un mail a 42 amigos. El primer día recibieron 37 mil visitas, al octavo tenían 1.8 millón de visitas diarias y en 2006 -con sus 13 billones de votos- vendieron el sitio en 20 millones de dólares.

El viral loop -o ciclo de expansión viral- sería como la versión online del milagro de la multiplicación de los panes. Al recomendar www.hotornot.com a sus amigos, las personas se convirtieron en una especie de Jesús 2.0 que activó la multiplicación exponencial de usuarios del sitio.

El poder del viral loop está en la recomendación de los pares. De esta manera, las personas terminan por satisfacer una demanda que no siempre fue prioritaria. Pensemos en Facebook, Twitter, YouTube o Skype. Todas aplicaciones gratuitas que no ofrecen contenido -sólo lo organizan- y operan como plataformas para que los usuarios generen y compartan su propia información. También son ellos quienes difunden esos servicios sólo por el interés de recomendarlos y -al mismo tiempo- mientras más gente los usa, mayores son los incentivos para quienes no los conocen.

El potencial de la economía en internet también funciona en otras dimensiones de la vida social, como la política. Al igual que www.hotornot.com, el viral loop le permitió a Barack Obama convocar nuevos adherentes y expandir sus propuestas. De esta forma el golazo de Obama fue llevar la participación online a las urnas. Para ello puso a disposición la plataforma www.mybo.com y logró hacer conversar las demandas ciudadanas en 27 mil grupos.

En Chile -con distintos niveles de efectividad- los candidatos presidenciales están aplicando el viral loop en sus campañas. Si bien en esta elección no veremos sus frutos, los postulantes ya saben que para fomentar la confianza ciudadana en el sistema político se requiere de modernización. No es posible que en el mundo online las posibilidades para la participación ciudadana sean inversamente proporcionales y con lógicas tan distintas a las del mundo offline. El desafío del próximo presidente de Chile será convertir en inscripciones en los registros electorales la participación ciudadana de Facebook o Twitter.

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