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13/02/10 Reiniciar la democracia Arturo Arriagada Revista Que Pasa
A diferencia de los computadores, las democracias no tienen un botón que permita reiniciarlas. Si bien esta forma de organización social está pasando por un momento difÃcil, muchas voces consideran que internet la puede reanimar. Ya sea como un facilitador de la organización polÃtica o como un espacio para la deliberación de los asuntos públicos, internet puede robustecer la democracia fomentando la participación ciudadana. El desafÃo de polÃticos y ciudadanos está en darle credibilidad a la polÃtica online.
La revista Wired -en su versión británica - publicó hace unas semanas un artÃculo titulado Reboot Britain (Reiniciar al Reino Unido). Académicos, consultores y ciudadanos presentaron ideas para fomentar el debate público y mejorar la calidad de la democracia. La desconfianza hacia la clase polÃtica y los bajos niveles de participación ciudadana son sÃntomas de una enfermedad que afecta a diversas democracias en el mundo, la crisis de la representación.
James Murray -emprendedor y asesor tecnológico de laboristas y conservadores- considera que un gobierno competente tiene que promover la participación online ¿De qué forma? Dejando que los ciudadanos presenten proyectos de ley a través de internet. Allà la gente vota por ellos y, si se aprueban, el Parlamento se compromete a discutirlos. Murray también sugiere que los proyectos de ley que presenten los parlamentarios puedan ser bloqueados por los ciudadanos. En caso de recolectar 20 mil firmas online, el proyecto no se vota en el Parlamento. Si eso no ocurre, el proyecto se discute en las cámaras. Quizás esta iniciativa implique más trabajo para los parlamentarios, pero serÃa una señal de interés por escuchar la voz de quienes se interesan en participar más allá de las urnas.
¿Es posible llevar la experiencia de la web 2.0 a la aplicación de las leyes? Aza Raskin -director de user experience de Mozilla Labs- cree que sÃ. Si Facebook, Twitter y Google mejoran sus servicios a través del uso que le dan los usuarios, lo mismo debiera ocurrir con la implementación de nuevas leyes. Al igual que los sitios de internet, las leyes requieren de marcha blanca para operar y responder a la particularidad del comportamiento humano.
TodavÃa la idea de una democracia representativa fomentada desde internet suena lejana para la realidad chilena. ¿Algunas razones? La falta de acceso a la red y el cambio de paradigma que significa validar el espacio online como un lugar para el ejercicio de la polÃtica. Pero si la clase polÃtica no se atreve a innovar para intentar recuperar la confianza de la ciudadanÃa, transparentando sus acciones y escuchando a los ciudadanos, todos perdemos. El gobierno de Sebastián Piñera tiene que abrir las grandes alamedas de la era digital a los chilenos. Sólo asà se harán realidad los anhelos de más participación y democracia de quienes aspiran a construir una sociedad menos desigual.
15 de Diciembre Cambio participación por copihues, estrellas y arcoiris Arturo Arriagada El Mostrador
El voto de castigo a la Concertación representa las demandas ciudadanas por más instancias de participación, competencia y transparencia en los procesos polÃticos. Independiente de los sÃmbolos utilizados por los candidatos presidenciales para representarla y promoverla, la participación ciudadana la hará realidad quien esté dispuesto a interpretar los distintos tipos de ciudadanÃa que quieren practicar las personas y genere instancias para ello.
Los problemas de participación que adolece el sistema polÃtico chileno están principalmente en sus partidos. Estas organizaciones no tienen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus lÃderes y/o candidatos. Por lo mismo, son pocos los que participan. Las primarias de utilerÃa de la Concertación explican la irrupción de Marco EnrÃquez-Ominami. En la derecha la cosa no es muy distinta. Mientras la UDI habla de renovación y cambio, su directiva representa lo contrario. La libertad que promulga la derecha en lo económico no aplica a la hora de elegir a sus candidatos presidenciales. La candidatura de Piñera en 2005 fue el mejor ejemplo de ello.
La elite polÃtica entiende y reduce la participación ciudadana solamente al voto, dejando fuera de su concepción de ciudadanos a aquellos que no votan pero sà quieren participar a través de otras instancias. Asà partidos y actores polÃticos no tienen ningún incentivo para involucrar en sus dinámicas, por ejemplo, a comunidades que intentan transparentar la polÃtica recopilando información del desempeño de parlamentarios en el Congreso. Si no están inscritos no existen. Tampoco la elite polÃtica se interesa en develar las razones que llevan a los jóvenes -y no tan jóvenes- a no inscribirse. Para ello es fundamental crear mecanismos que incentiven a las personas a participar en estos procesos polÃticos. Especialmente para los millones de jóvenes que -en vez de ir a las urnas- estuvieron en Facebook este domingo.
Si bien la brecha digital fomenta las asimetrÃas de información en las personas, la educación desde los colegios y el fomento a la participación online en procesos polÃticos es clave. Asà se puede pensar en integrar a quienes desconfÃan de la actual forma de hacer polÃtica, pero apoyan causas en Facebook. Intentar con primarias donde los chilenos voten a través de Internet serÃa un gran paso pro-participación y transparencia. Algo menos ambicioso -no por ello menos eficiente- es crear foros en los sitios Web de los partidos que intenten generar discusión en torno a lo que se entiende por polÃtica y las razones del desencanto. Todo ello en las salas de clases de colegios del paÃs.
Las instituciones y la polÃtica como instancia de deliberación se tienen que adaptar a la lógica de comunicación y participación que opera en Internet. Si buscar información en Google es sencillo, no ocurre lo mismo en un sitio del gobierno. Mientras YouTube y Twitter obligan a decir lo importante de manera clara, empática y breve, el esquema de franjas presidenciales se agota en un público reducido, aquellos que son parte del padrón electoral.
Es cierto que Internet no moviliza por sà solo a las personas. Menos si los partidos polÃticos ponen enlaces a sitios de redes sociales cuando no existen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus candidatos presidenciales. Esas son las contradicciones que llevan a las personas a seguir inmersos en Facebook en causas que reflejan sus estilos de vida. Para incentivar la participación tienen que haber relatos que convoquen, construidos en instancias y espacios de deliberación -como Internet-, partidos polÃticos y lÃderes que inviten a participar, basados en la competencia y la transparencia. AsÃ, Internet será la herramienta que les permita diversificar el tipo de ciudadano al que quieren representar, y al mismo tiempo, el espacio donde las personas podrán elegir el o los tipos de ciudadanÃa que quieren ejercer.
15 de Diciembre, 2009 #Para unirse a Frei Arturo Arriagada www.antimedios.clÂ
Si el INJUV hubiera tomado en cuenta las formas de participación ciudadana que se dan en Internet, quizás los resultados de esta elección serÃan distintos y con más jóvenes votando. La campaña "para unirse a Frei" que está dando vuelta en Twitter refleja tanto las caracterÃsticas de la participación 2.0 como las del nuevo ciudadano online.
Con el mensaje "yo tengo poder, yo voto" el gobierno - a través del INJUV- intentaba convencer a 2,6 millones de jóvenes para que se inscribieran en los registros electorales. Pero como ese poder lo pueden ejercer más en Internet que en la papeleta de votación, un dÃa después de la elección Twitter refleja los errores de esa iniciativa y las debilidades de la clase polÃtica para captar la atención de los hijos de la Concertación.
Allà apareció una iniciativa llamada #para unirse a Frei. En ella los usuarios del sitio arman chistes de 140 caracteres que terminan con esa frase. Por ejemplo,"Jacocorp" dice que La Nana renuncia al Oscar para unirse Frei. Valderamasergio escribe que El feo renunció a The Clinic y Pauly Araneda que Mauricio Israel vuelve a Chile para unirse a Frei. En tanto, Valemonsh escribió que el cantante Sandro se para y abandona la clÃnica para unirse a Frei. Esta instancia de participación polÃtica colectiva refleja la desconexión entre la clase polÃtica y los jóvenes. Además, da pistas para mejorar las campanas online en esta elección. Acá cuatro razones que lo explican:
1. Los jóvenes no necesariamente ven el voto como una obligación o un deber. Por ello, mezclan libremente el humor y la entretención con la participación. Esa es la participación auténtica que no tiene relación con la estructura y lenguaje del discurso polÃtico. No es ni más formal, ni menos formal, sino más auténtico. Los discursos post-elección de los candidatos dan cuenta de esa desconexión.
2. Los jóvenes no tienen problemas en evaluar desde la afectividad el actuar de los polÃticos ("me gusta porque le creo"). Es común escuchar de ellos que no confÃan en la polÃtica y los partidos. Allà todo se transforma en lucha de poder e intereses (Estudio UDP-Lado Humano, 2009). Ello se combina con un mayor individualismo que los jóvenes practican a través del consumo y los estilos de vida (cuicos, flaites, pokemones, ecológicos, etc.). La incorporación de Sebastián Bowen al comando de Frei finalmente no inyectó novedad en las dinámicas de campaña, en los procesos de toma de decisión de ese grupo, etc. Bowen tuvo que adaptarse a la polÃtica tradicional en vez de ser un puente que la renovara y su discurso no llegó a la juventud.
3. A través del uso de Internet los jóvenes mantienen distintos tipos de relaciones con otras personas y grupos. De esta forma conversan e intercambian información en una lógica distinta a la de diarios, revistas y televisión. Si los medios pueden reforzar su percepción negativa de la polÃtica, en Internet los jóvenes construyen sus propias discusiones y percepciones respecto de los temas públicos. Se basan más en la recomendación de una noticia o tema que en la obligación de leer un titular.
4. Internet es un espacio para el ejercicio de la polÃtica. Allà se puede debatir, intercambiar ideas, fomentar la acción y llevarla a la práctica. Pero los temas tienen que motivar, como fue la campaña en contra de la estatua del Papa que hizo lo suyo en Facebook. Para lograrlo, es necesario desarrollar instancias que permitan a los jóvenes migrar hacia ellas. En Facebook algunos candidatos han sido más exitosos que otros en lograrlo. El caso de ME-O es destacable, ya que logró establecer lazos con sus electores a costa de un considerable esfuerzo al actualizar personalmente la información de su sitio. Asà generó incentivos hacia los usuarios para que leyeran sus mensajes, impulsando el debate.
La clase polÃtica tiene que integrar estas nuevas formas de participación en los procesos de toma de decisión. Ya es hora que la discusión en torno al sistema electoral tome fuerza y se adapte a estas nuevas formas de ser ciudadano. Asà -más en serio que en broma- los jóvenes estarán interesados en seguir desde sus computadores la campaña electoral "para unirse a Frei" o al que mejor los represente.
Viernes 13 de Noviembre, 2009 La falacia de la participación Arturo Arriagada El Mostrador
La reciente decisión de no autorizar la instalación de la "estatua del Papa" en Bellavista puede ser considerada como un triunfo para los ciudadanos que protestaron en las calles y en Facebook. Al mismo tiempo refleja la necesidad de integrar al sistema polÃtico estas nuevas formas de participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones públicas.
Hasta ahora son 10.901 los chilenos en Facebook que están en contra de la instalación del monumento frente a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. De ellos un número considerable salió a las calles a protestar. Lo mismo ocurrió hace unos años cuando el Tribunal Constitucional negó la entrega de la PÃldora del DÃa Después. Aunque no lograron revertir la medida -y con menos tribuna en los medios masivos- 20 mil personas salieron a las calles y otras miles protestaron por Facebook. Cuando se detectaron las fallas en las Beca Chile, Facebook y Twitter unidos no fueron vencidos.
Mientras más hablan los polÃticos de la apatÃa ciudadana y el descrédito de su actividad, más demuestran su poca sintonÃa con los ciudadanos. Si bien el uso de Internet todavÃa no es masivo en el paÃs -para obtener información, proponer nuevos temas de discusión, debatir con los pares y asociarse en actividades conjuntas- funciona como el escenario natural de una emergente forma de participación ciudadana basada en la colaboración y el intercambio de información. Más que ignorarla, la clase polÃtica debiera pensar en fomentar esta participación online, especialmente en aquellos que no tienen acceso a Internet y la información que allà circula. Reducir la participación polÃtica al voto es ignorar los cambios que está generando el uso de Internet en la forma de ser ciudadanos.
El revuelo por la estatua del Papa se debió -entre otras cosas- al rol fiscalizador de algunos medios de comunicación que promovieron el debate, a ciudadanos interesados en manifestar su opinión y a un sistema polÃtico que permite a las autoridades tomar decisiones a puerta cerrada. Esta combinación fue un incentivo para que miles de ciudadanos expresaran su descontento. Si a esto le sumamos las aparentes instancias de participación ciudadana que han intentado dar los dirigentes polÃticos, se termina de armar el puzzle. Es cosa de recordar los procesos que determinaron la actual carrera presidencial.
Para la clase polÃtica la participación ciudadana es como esas ex pololas con las que se pasan las penas. Se acuerdan de ella cuando la necesitan, pero no se interesan en mejorar lo malo para salvar la relación y hacer que perdure en el tiempo. Peor aún, algunos la siguen maltratando a través de sus slogans y temas de campaña. Del "más Estado" al "gobernar con los mejores", los candidatos presidenciales no se atreven a dar un salto en sus campañas para hacer efectivas las demandas de participación de los chilenos.
Mientras más se desgastan intentando copiar la forma de la campaña de Obama, los candidatos presidenciales se olvidan que el fondo de su mensaje es la participación activa de los ciudadanos a través del uso de Internet y de incentivos bien dirigidos para concretarla. El debate sobre la reforma de salud en EE.UU. y la campaña online de Obama para incentivar el lobby ciudadano son un estilo de gobierno que entiende la participación más allá del voto, empoderando a las personas para que se hagan cargo del destino de su paÃs.
Hasta ahora -y con todas sus limitaciones- Marco EnrÃquez-Ominami ha logrado representar el descontento de las personas hacia la falacia de la participación. También lleva este discurso a su campaña online donde invita a los ciudadanos a ser parte de su proyecto, a que hagan campaña por él y asà ganar la elección. Pero ME-O necesita de los votos de los inscritos para llegar a La Moneda y no de aquellos que sólo participan en causas en Facebook.
Este artÃculo es un análisis de los sitios Web de los actuales candidatos presidenciales. Fue publicado en el último número de revista Poder. La versión que adjunto es la aparecida en la revista. Para ver una versión más detallada y extendida -con más cuadros, metodologÃa y referencias- lo pueden hacer acá.
Saludos,
A.
¡Linkeando, creando, poder popular! Revista Poder Noviembre, 2009 Arturo Arriagada
Los chilenos estamos frente a una de las elecciones presidenciales más importantes de la historia. No sólo por lo incierto de sus resultados, sino también porque las demandas ciudadanas de mayor participación en los procesos polÃticos comienzan a encontrar en internet su espacio natural. Si la campaña por el No reflejó el poder de la televisión para estimular la deliberación y participación polÃtica, la elección presidencial de 2009 será recordada -entre otras cosas- por ser la primera que integra el uso de internet en distintas dimensiones de la campaña.
Las consecuencias de esta evolución tiene a candidatos y ciudadanos en un proceso de adaptación. La idea del "linkeando, creando, poder popular" que representa una campaña online puede generar expectativas y decepciones en los ya desmotivados electores. Mientras que el monitoreo y el vendaval de links e información acorrala a los candidatos quienes tienen que adaptar sus discursos y prácticas a este nuevo escenario.
El desafÃo para los candidatos es convertir la participación online de los ciudadanos en votos. Aunque les duela, el poder popular a través de internet se está instalando en aquellos que tienen entre 18 y 29 años. Va a llegar un momento en que el sistema polÃtico tendrá que integrar las nuevas formas de los chilenos de ejercer su ciudadanÃa. Hasta ahora aquellas personas que no votan -pero que sà comentan en Facebook- están desarrollando una ciudadanÃa bipolar, participan sin participar del todo. En tanto el sistema polÃtico logre darle cabida a esas expresiones y demandas, el paÃs estarÃa ante una forma más inclusiva de hacer polÃtica, de ser ciudadano y de democracia.
Ahora bien, ¿de qué manera los actuales candidatos a La Moneda están usando internet como herramienta para estimular la participación de los electores y como plataforma para difundir sus mensajes? En 2008, el Pew Institute realizó un estudio para evaluar de qué manera Barack Obama y John McCain usaron internet en la elección presidencial de Estados Unidos. En el mismo año, pero en una versión local, la Universidad Diego Portales y la empresa Storm hicieron lo mismo con los candidatos municipales. Usando las dimensiones de análisis de ambos estudios -participación y compromiso; uso de redes sociales; e información y transparencia- este artÃculo evalúa de qué forma los actuales candidatos están enfrentando la campaña online.
Participación y compromiso El gran potencial de internet como herramienta de campaña es la posibilidad de fomentar la participación, generar interacción entre los usuarios y comprometerlos con la causa. Quien más partido le saca en esta dimensión es Marco EnrÃquez-Ominami. Desde la recolección de dinero hasta el uso de Wiki -donde invita a las personas a construir entre todos su programa de gobierno- el dÃscolo saca una pequeña ventaja sobre el resto de los candidatos. Para organizar a sus seguidores, ME-O creó el sitio www.chilecambio.cl donde los usuarios pueden crear sus propias páginas personales, organizar encuentros y proponer temas de discusión. Sebastian Piñera -a través del sitio www.chilecontodos.cl- y Eduardo Frei -en www.oceanosazules.cl- también estimulan la participación y el compromiso en sus seguidores.
A través de estas plataformas ME-O y Piñera invitan a los usuarios a hacer campaña con y por ellos. Los sitios de ME-O y Piñera -en términos de la participación y el compromiso que fomentan- aventajan la propuesta online de Eduardo Frei que está mas enfocada en potenciar la discusión de temas paÃs que en estimular la adhesión a la campaña. Esto último, Frei lo hace en www.efrei.cl donde invita a los usuarios a participar, pero sólo a través de un formulario solicitando datos. Asà mismo, y en otro esfuerzo por ampliar sus plataformas digitales, el candidato de la Concertación estrenó hace algunos dÃas el sitio www.nuestrofrei.cl pero se queda solo en el nombre porque hasta ahora ese sitio no incluye herramientas de participación y organización. Jorge Arrate -quien tiene un sitio mantenido por seguidores- utiliza www.arratepresidente.cl sólo como un espacio de difusión.
En general todos los candidatos presentan información y utilizan herramientas para su transmisión, sólo con pequeñas diferencias. Piñera usa todas las herramientas analizadas para difundir su información, desde los Podcasts hasta los mensajes de texto por celular. Arrate es el único que en su sitio Web no presenta un buscador de información ni utiliza una plataforma para enviar mensajes de texto a sus seguidores.
Redes sociales De las cuatro redes sociales analizadas -Facebook, Flickr, YouTube y Twitter- Piñera es quien tiene mayor presencia en tres. Es el más seguido en Facebook (66.704 personas), Twitter (22.015) y quien más videos ha subido a YouTube (162). Aunque ME-O es el más visto en YouTube, el que más escribe en Twitter y el que más fotos ha subido a Fickr. Por lejos aparecen Frei y Arrate, quienes no han logrado encantar mayormente a los ciudadanos con su presencia online.
Piñera y ME-O tienen en Facebook un sólido movimiento de participantes y han concentrado sus energÃas en internet con equipos especializados. Ambos candidatos cuentan con grupos y aplicaciones creadas para estimular la participación en campaña. El primero, por ejemplo, creó un grupo invitando a sus seguidores a usar chapitas con la frase "Cambiar Chile no cuesta tanto". El segundo, en tanto, desarrolló una aplicación especial para Facebook donde los usuarios pueden contarle a Piñera el "Chile que quieren".
Si bien todos los candidatos tienen canales propios en YouTube donde suben sus videos, ME-O gana en el rating online. Su video dirigido a los sordo-mudos del paÃs -donde habla con señales- es el más visto en su canal con 23.549 reproducciones. Aunque es Piñera quien ha logrado recolectar el mayor número de comentarios entre sus seguidores en YouTube. En tanto los videos de Frei y Arrate no logran superan las 2.000 reproducciones.
Información y transparencia Si los sitios de los candidatos son el espacio donde se encuentran con los ciudadanos sin el filtro de los medios de comunicación, ¿qué tipo de información es la que le ofrecen a sus potenciales votantes? De los cuatro candidatos, sólo tres ponen su biografÃa y currÃculum. Frei es el único candidato que pone su biografÃa en Flickr y en Facebook pone un link hacia su página personal en el Senado.
Cualquier chileno que ingrese al sitio Web de los candidatos presidenciales se encontrará con un montón de noticias, discursos y presentaciones generadas por los candidatos y algunas de los medios de comunicación. En su campaña, Obama delegó en sus adherentes la tarea de discutir y contrarrestar el efecto de artÃculos negativos que aparecÃan en la prensa respecto de su candidatura. El cuestionamiento a la información de los medios no se observa en los sitios de los candidatos. Si bien todos los candidatos ponen a disposición de los ciudadanos material de difusión de sus campañas, a la hora de transparentar sus gastos sólo Piñera y ME-O publican sus números. Independiente de lo detallados y reales que sean los datos, sólo dos de los cuatro candidatos presidenciales revelan lo que han gastado.
16 de Octubre, 2009 La multiplicación online de los panes Arturo Arriagada Revista Qué Pasa
¿Qué tienen en común Twitter, Facebook, Ebay, MySpace y Obama? La estrategia que utilizaron para masificar sus distintas propuestas en internet. En su último libro el profesor de NYU Adam Penenberg la bautiza como Viral loop.
En el año 2000 un par de amigos creó www.hotornot.com, un sitio que invita a subir tu foto para que cualquier persona te ponga una nota de 1 a 10. Para difundirlo, los creadores enviaron un mail a 42 amigos. El primer dÃa recibieron 37 mil visitas, al octavo tenÃan 1.8 millón de visitas diarias y en 2006 -con sus 13 billones de votos- vendieron el sitio en 20 millones de dólares.
El viral loop -o ciclo de expansión viral- serÃa como la versión online del milagro de la multiplicación de los panes. Al recomendar www.hotornot.com a sus amigos, las personas se convirtieron en una especie de Jesús 2.0 que activó la multiplicación exponencial de usuarios del sitio.
El poder del viral loop está en la recomendación de los pares. De esta manera, las personas terminan por satisfacer una demanda que no siempre fue prioritaria. Pensemos en Facebook, Twitter, YouTube o Skype. Todas aplicaciones gratuitas que no ofrecen contenido -sólo lo organizan- y operan como plataformas para que los usuarios generen y compartan su propia información. También son ellos quienes difunden esos servicios sólo por el interés de recomendarlos y -al mismo tiempo- mientras más gente los usa, mayores son los incentivos para quienes no los conocen.
El potencial de la economÃa en internet también funciona en otras dimensiones de la vida social, como la polÃtica. Al igual que www.hotornot.com, el viral loop le permitió a Barack Obama convocar nuevos adherentes y expandir sus propuestas. De esta forma el golazo de Obama fue llevar la participación online a las urnas. Para ello puso a disposición la plataforma www.mybo.com y logró hacer conversar las demandas ciudadanas en 27 mil grupos.
En Chile -con distintos niveles de efectividad- los candidatos presidenciales están aplicando el viral loop en sus campañas. Si bien en esta elección no veremos sus frutos, los postulantes ya saben que para fomentar la confianza ciudadana en el sistema polÃtico se requiere de modernización. No es posible que en el mundo online las posibilidades para la participación ciudadana sean inversamente proporcionales y con lógicas tan distintas a las del mundo offline. El desafÃo del próximo presidente de Chile será convertir en inscripciones en los registros electorales la participación ciudadana de Facebook o Twitter.
En el primer envio de 2009, una columna del director de la Escuela de Periodismo de la UDP, Andres Azocar. En EE.UU. hoy asume Barack Obama, el representante de un cambio que el mundo espera y que se inicio en parte a traves del uso de tecnologia para convocar a distintos ciudadanos con ganas de cambiar el destino de su pais. Azocar analiza las dificultades que tiene la clase politica nacional para poder promover el cambio en Chile, asi como tambien las posibilidades de hacerlo con tecnologia que permita juntar a esos ciudadanos desencantados y difundir sus ideas.
Arturo Arriagada
Obama: un dificil modelo de replicar en Chile Andres Azocar
La locura que ha desatado la asunción de Obama a la presidencia de EE.UU. tiene mucho que ver con las lecciones que dejó su campaña, la orientación de su mensaje aglutinador y especialmente el uso de herramientas de internet que, al menos en apariencia, fueron claves para atraer a más de 11 millones de jóvenes a las urnas por primera vez. Eso es lo que observan de cerca los comandos de Piñera y Frei, que han comenzado a diseñar su propia, y ambiciosa, estrategia "2.0". Sin embargo, no parece ser tan fácil imitar el trabajo del equipo de Obama. No en el corto plazo.
La campaña de Obama, liderada entre otros por David Axelrod, Joe Rospars y Chris Hughes (cofundador de Facebook) está basada en la generación de comunidades (el mensaje siempre estuvo segmentado por nicho) y a la partipación activa y sin restricciones. Un 62% de los partidarios de Obama estuvo dispuesto a pedir a otros que votaran por su candidato, según un estudio del Pew Institute; un millón de personas aceptó que sus celulares estuvieran abarrotados por SMS del candidato y 2 millones de perfiles en lÃnea se acumulan en Mybarakobama.com. Estas cifras no fueron sólo una estrategia digital basada en el hoy famoso Custumer Relationship Management (CRM). Obama prometió participación permanente, un gobierno en lÃnea y un cambio que no se quedó en un discurso hueco e insÃpido. Hablar de cambio no es complejo, llevarlo a cabo hoy requiere escuchar, responder, volver a escuchar (es decir, conversar) y arriesgarse. Fue la coherencia de su discurso lo que generó que un 59% de sus votantes tuvieran alguna participación en la campaña online del candidato.
Obama sabe que el nivel de expectativa es alto. No basta reproducir el programa de gobierno en un website y recibir comentarios, como claramente es insuficiente tener herramientas diseñadas para un periodo electoral y que desaparecerán apenas se alcance el poder. Obama ya puso a disposición de la ciudadanÃa Change.gov, para mantener informados (y activos) a sus electores en el periodo de transición. Y ha sido un éxito. El Pew Institute mostró que un 27% de los votantes de Obama ya han visitado el sitio. Además, el presidente número 44 de Estados Unidos ya insinuó que la poderosa base de datos que acumuló como candidato (13 millones de personas) será clave para la nueva democracia. ¿Qué harán los lobbistas, todas las fuentes de presión en Washington y los poderosos congresistas frente a un audiencia gigante que en pocos segundos puede estar al tanto que el programa de gobierno está bloqueado sin razón lógica aparente? Con el fin del dominio de los medios tradicionales y el alto nivel de organización (información) en la red, serán pocos los que se arrieguen a medir las probabilidades de la impunidad. Esta parece otra lección muy compleja de replicar en Chile. A pesar que tenemos uno de los mejores promedios per cápita en Facebook, aún son redes sin músculos, incapaces de hacer otra cosa que admitir amigos. Sumar tampoco parece un verbo atractivo para los parlamentarios chilenos ni para el gobierno. La exclusión y el cuoteo no van de la mano del manual diseñado por Obama. Las comunidades activas, fiscalizarán de la misma forma. Un escenario, sin duda, poco atractivo para nuestros dirigentes.
Hay otros datos que también juegan en contra de replicar la experiencia estadounidense. En un paÃs que tiene un nivel de penetración de internet por sobre el 80% (Chile un 44%), la gente usa los diversos canales de internet para organizarse desde hace muchos años. Por lo mismo, al amparo del mensaje de Obama crecieron iniciativas colectivas, que obviamente el equipo de Obama capturó rápidamente. Los ejemplos más lúcidos fueron Moveon, una red social de jóvenes que sumó 4,2 millones de personas; Youobama , para que la gente subiera video sobre el porqué votarÃan por el candidato demócrata y My.Bo, una comunidad online de un millón de personas. Si los candidatos en Chile no son capaces de abrir la campaña, este tipo de experiencia sólo nacerá a través de un contrato a honorarios, lo que tiene un futuro que podemos adivinar por anticipado.
Una clase polÃtica que cierra puertas, una elite enclaustrada y candidatos sin capacidad de diálogo amplio y coherente -no basta escuchar, hay que actuar-, tienen pocas posibilidades de sumar y generar altos niveles de participación. Obama ganó en las redes sociales, en los celulares, en los videojuegos y en la participación (golpeando puertas), porque asumió que ese mundo (este mundo) exigÃa un candidato con otro estilo de polÃtica para otro tipo de democracia. Quizás este sea el paso más complejo de dar para nuestra anticuada clase dirigente.
27 de Junio, 2008 Elite 2.0 Arturo Arriagada I. Revista Capital No 231
Si en Chile las elites se reproducen en colegios, universidades y lugares de veraneo familiar, en Facebook -el sitio de redes sociales de moda- la misma elite en su versión 2.0. llevará las salas de clases y playas a un mundo virtual, gracias a la conexión a Internet que tienen en sus casas.
En mayo de este año, un estudio de la consultora O´Reilly (http://oreilly.com) señaló que en el mundo existen 70 millones de usuarios de Facebook, y un 50% tiene entre 18 y 25 años. Ahora bien, el 61% del total se encuentra en EE.UU. (35% y primer lugar del ranking), Inglaterra (14% y segundo lugar) y Canadá (12% y tercer lugar). Los paÃses latinoamericanos con más usuarios son Colombia (4% y sexto lugar) y Chile, que fi gura en el décimo lugar del ranking, con el 2%. Pero al tomar como referencia la población total de estos paÃses, se observan diferencias. En el caso de EE.UU., un 8% de los ciudadanos tendrÃa una cuenta en Facebook, mientras que en Inglaterra serÃa el 16%, en Canadá el 28% y en Colombia, el 7%. En Chile, 1 de cada 10 personas posee una cuenta en el sitio de redes sociales.
Pero Chile presenta desigualdades en el acceso a Internet que hacen difÃcil pensar que todos los ciudadanos podrán tener su propia red social virtual. En 2007 -según datos de la Subtel- un 26% de los hogares en el paÃs tenÃa conexión a Internet. Y a mayor nivel socioeconómico, mayor es la cantidad de hogares conectados. Si en el segmento ABC1 el 70% de los hogares tiene Internet, en el D es el 13% y en el E, sólo un 5%. De esta forma -gracias al acceso a Internet- la elite chilena se está reproduciendo en el mundo virtual.
Teniendo en cuenta que a nivel mundial un 50% de los usuarios de Facebook es menor de 25 años, esta plataforma puede convertirse en un espacio de participación ciudadana. Pero para que exista participación en el mundo virtual es necesario que las personas tengan similares condiciones de acceso a Internet. Y si bien son pocos los casos en que la participación se ha organizado a través de nuevos medios como blogs o redes sociales, éstos son un llamado de atención para una clase polÃtica, que sigue hablando en versión 1.0.
En una encuesta realizada este año por la UDP a jóvenes de la Región Metropolitana de entre 13 y 24 años, un 79% considera que los sitios de redes sociales les permiten hablar de los temas que les interesan, y un 45% cree que estos sitios potencian las conversaciones sobre los hechos que afectan al paÃs. En el caso de la "pÃldora", el grupo a favor de su entrega que más miembros tiene en Facebook supera los 20 mil. Si esto lo llevamos a las campañas polÃticas, el candidato demócrata Barack Obama es el hombre del millón de amigos en Facebook, y gracias a esta plataforma ha podido organizar su "movimiento" por todo EE.UU.
Sabemos que en Chile existen bajos niveles de inscripción electoral por parte de los jóvenes. Si a ello agregamos las diferencias en el acceso a Internet por grupo socioeconómico, el gobierno y la clase polÃtica tienen una oportunidad para nivelar la cancha y fomentar la participación a través de nuevos medios de comunicación. De esta forma, aquellos que se sienten excluidos por no estar inscritos podrán buscar otras formas de inclusión y participación en los medios online. Asà será posible sumar fuerzas para romper el cÃrculo vicioso de la elite chilena, que hasta ahora no tiene competencia en el mundo real y virtual.
Barack Obama, a diferencia de Hillary Clinton, dio un gran salto al comprender que la clave de una campaña polÃtica en el siglo XXI está en la conexión de las personas a través de las redes sociales. Quizás por su diferencia de edad o por su capacidad para innovar en la forma de encarar su campaña, Obama se atrevió a difundir su mensaje a través de la Red y terminó superando a Clinton.
Esta columna de Roger Cohen, publicada en el New York Times el 26 de Mayo pasado, hace referencia a la importancia de Obama en este cambio polÃtico y estratégico en una campaña presidencial: el de cautivar a los electores a través de las redes sociales e Internet.
Arturo Arriagada I.
Hoy puede ser un gran dÃa. Con esta frase media upelienta es posible describir las consecuencias de un fallo que prohÃbe la entrega de la pÃldora del dÃa después. A través de los nuevos medios (YouTube, Facebook y Blogs) miles de ciudadanos están manifestando su opinión al respecto. Si bien este tipo de experiencias se asocian más al consumo (por ejemplo, ver www.reclamos.cl), lo de hoy debiera llamar la atención del gobierno, la clase polÃtica y los medios tradicionales (televisión y prensa escrita).
Aunque los nuevos medios no necesariamente promueven la participación ciudadana, si la marcha de hoy tiene éxito y logra convocar a miles de ciudadanos, serÃa un ejemplo interesante de analizar. Por esto hay que ponerle atención a lo de hoy. Si el gobierno quiere tomar el control de la agenda polÃtica y mediática, debiera tener en cuenta las necesidades, intereses y sueños de los ciudadanos. Ya que el gobierno de Bachelet no pudo cumplir con el denominado "estilo ciudadano", el fallo del TC es un muy buen incentivo para aspirar a representar los intereses de la mayorÃa de los chilenos.
Si la marcha de hoy es exitosa en cuanto a convocatoria, serÃa un reflejo de un nuevo estilo de comunicación que se da a través de tecnologÃas que -ni el gobierno, ni los medios tradicionales- están utilizando correctamente. Pero lo más importante, demuestra que a la hora de comunicar -ni el gobierno, ni los medios tradicionales- están interpretando las visiones de mundo de los chilenos.
Adjunto algunos links que promueven la marcha de hoy:
http://www.youtube.com/watch?v=QDKUpVckZsk
http://movimientoanticoncepcion.blogspot.com/
Arturo Arriagada I.
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