Los importantes acuerdos políticos e iniciativas legales impulsados por los últimos gobiernos de la Concertación para transparentar el actuar de los organismos públicos, se ven opacados cuando se implementan a medias. Aunque el eslogan de Lagos y Bachelet en materia de transparencia ha sido el “caiga quien caiga”, cuesta entender la lentitud del aparato estatal para implementar mejoras en un ámbito tan sensible para la calidad de la democracia.
Arturo Arriagada I.
