Participacion Ciudadana

15/12/2009 - #Para unirse a Frei

15 de Diciembre, 2009
#Para unirse a Frei
Arturo Arriagada
www.antimedios.cl 

Si el INJUV hubiera tomado en cuenta las formas de participación ciudadana que se dan en Internet, quizás los resultados de esta elección serían distintos y con más jóvenes votando. La campaña "para unirse a Frei" que está dando vuelta en Twitter refleja tanto las características de la participación 2.0 como las del nuevo ciudadano online.

Con el mensaje "yo tengo poder, yo voto" el gobierno - a través del INJUV- intentaba convencer a 2,6 millones de jóvenes para que se inscribieran en los registros electorales. Pero como ese poder lo pueden ejercer más en Internet que en la papeleta de votación, un día después de la elección Twitter refleja los errores de esa iniciativa y las debilidades de la clase política para captar la atención de los hijos de la Concertación.

Allí apareció una iniciativa llamada #para unirse a Frei. En ella los usuarios del sitio arman chistes de 140 caracteres que terminan con esa frase. Por ejemplo,"Jacocorp" dice que La Nana renuncia al Oscar para unirse Frei. Valderamasergio escribe que El feo renunció a The Clinic y Pauly Araneda que Mauricio Israel vuelve a Chile para unirse a Frei. En tanto, Valemonsh escribió que el cantante Sandro se para y abandona la clínica para unirse a Frei. Esta instancia de participación política colectiva refleja la desconexión entre la clase política y los jóvenes. Además, da pistas para mejorar las campanas online en esta elección. Acá cuatro razones que lo explican:

1. Los jóvenes no necesariamente ven el voto como una obligación o un deber. Por ello, mezclan libremente el humor y la entretención con la participación. Esa es la participación auténtica que no tiene relación con la estructura y lenguaje del discurso político. No es ni más formal, ni menos formal, sino más auténtico. Los discursos post-elección de los candidatos dan cuenta de esa desconexión.

2. Los jóvenes no tienen problemas en evaluar desde la afectividad el actuar de los políticos ("me gusta porque le creo"). Es común escuchar de ellos que no confían en la política y los partidos. Allí todo se transforma en lucha de poder e intereses (Estudio UDP-Lado Humano, 2009). Ello se combina con un mayor individualismo que los jóvenes practican a través del consumo y los estilos de vida (cuicos, flaites, pokemones, ecológicos, etc.). La incorporación de Sebastián Bowen al comando de Frei finalmente no inyectó novedad en las dinámicas de campaña, en los procesos de toma de decisión de ese grupo, etc. Bowen tuvo que adaptarse a la política tradicional en vez de ser un puente que la renovara y su discurso no llegó a la juventud.

3. A través del uso de Internet los jóvenes mantienen distintos tipos de relaciones con otras personas y grupos. De esta forma conversan e intercambian información en una lógica distinta a la de diarios, revistas y televisión. Si los medios pueden reforzar su percepción negativa de la política, en Internet los jóvenes construyen sus propias discusiones y percepciones respecto de los temas públicos. Se basan más en la recomendación de una noticia o tema que en la obligación de leer un titular.

4. Internet es un espacio para el ejercicio de la política. Allí se puede debatir, intercambiar ideas, fomentar la acción y llevarla a la práctica. Pero los temas tienen que motivar, como fue la campaña en contra de la estatua del Papa que hizo lo suyo en Facebook. Para lograrlo, es necesario desarrollar instancias que permitan a los jóvenes migrar hacia ellas. En Facebook algunos candidatos han sido más exitosos que otros en lograrlo. El caso de ME-O es destacable, ya que logró establecer lazos con sus electores a costa de un considerable esfuerzo al actualizar personalmente la información de su sitio. Así generó incentivos hacia los usuarios para que leyeran sus mensajes, impulsando el debate.

La clase política tiene que integrar estas nuevas formas de participación en los procesos de toma de decisión. Ya es hora que la discusión en torno al sistema electoral tome fuerza y se adapte a estas nuevas formas de ser ciudadano. Así -más en serio que en broma- los jóvenes estarán interesados en seguir desde sus computadores la campaña electoral "para unirse a Frei" o al que mejor los represente.

26/8/2008 - Las grandes alamedas en la era digital

Las grandes Alamedas en la era digital
Arturo Arriagada
Revista Capital No 235

Gracias a Obama, la fiebre digital está afectando el diseño de las campañas electorales. Si antes para los políticos el juguete de moda fue la televisión, ahora es la red social. Pero ya que los chilenos son más fieles a las cajitas rectangulares que a Internet, la política 2.0 es más utopía que realidad.

Tanto para ganar votos como para construir y potenciar sus alianzas con los partidos y coaliciones, las campañas políticas son imprescindibles para los candidatos. Cuando el tiempo y los recursos son escasos, los medios se convierten en una importante plataforma para que difundan sus propuestas. Pero las campañas dependen del tipo de elección que se enfrente. En las presidenciales, los votantes tienden a inclinarse más por personas que por partidos. En las municipales y parlamentarias, los electores optan preferentemente por los partidos que los candidatos representan.

Si bien los nuevos medios que han surgido en Internet constituyen un atractivo espacio de interacción entre candidatos y electores, la masividad de la televisión impide que en Chile las campañas políticas naveguen sin hundirse por la red. La última encuesta del Consejo Nacional de Televisión (agosto, 2008) refleja que un 76% de los chilenos ve todos los días televisión abierta y sólo un 26% utiliza Internet con la misma frecuencia. Para informarse, 8 de cada 10 chilenos consumen diariamente un noticiero en la televisión abierta que es bien evaluado con notas 6 y 7 por el 74,4%. Aunque el consumo televisivo ha disminuido en los últimos 3 años y el uso de Internet aumenta poco a poco, los chilenos todavía se sienten más cómodos con el zapping que con la Web 2.0.

Ya que la política no cuenta con la necesaria confianza ciudadana, los jóvenes no se inscriben en los registros electorales y los inscritos salen cada vez más desganados de sus casas para sufragar. De acuerdo a los datos del Observatorio Electoral UDP, en 2008 sólo el 60% de la población en edad de votar irá a las urnas. Si a esto le agregamos que en 2007 -según la Subtel- sólo un 26% de los hogares tenía acceso a Internet, cuesta imaginar en Chile un fervor electoral como el de Obama en EE.UU.

Es por esto que los nuevos medios no serán capaces de reencantar por sí mismos a una ciudadanía que desconfía cada vez más de su clase política. De acuerdo a la V Encuesta del INJUV en 2006, sólo un 7% de los jóvenes entre 15 y 29 años confía en los partidos políticos, mientras a un 31% le interesa participar en una comunidad virtual. Ya que en Chile la gente se informa más por la televisión que por Internet, los candidatos tienen incentivos concretos para acercarse a los votantes viejos en vez de hacer campañas online para los sub 29.

En tanto los jóvenes conviertan su incipiente participación online en votos, podremos celebrar la efectividad de la política 2.0. Con ello, la clase política tendrámás incentivos para entrar con una estrategia convincente al mundo de las campañas por Internet. Iniciativas ciudadanas como tueliges.cl, politicastereo.cl y partidospoliticos.cl son señales de que la cosa debiera ir para allá. Pero antes de eso -citando a Allende- es necesario que se abran las grandes alamedas de la era digital para que todos los chilenos puedan navegar en igualdad de condiciones y así construir una sociedad mejor.

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