Campanas Presidenciales

16/11/2009 - La falacia de la participacion

Viernes 13 de Noviembre, 2009
La falacia de la participaci贸n
Arturo Arriagada
El Mostrador

La reciente decisi贸n de no autorizar la instalaci贸n de la "estatua del Papa" en Bellavista puede ser considerada como un triunfo para los ciudadanos que protestaron en las calles y en Facebook. Al mismo tiempo refleja la necesidad de integrar al sistema pol铆tico estas nuevas formas de participaci贸n ciudadana en los procesos de toma de decisiones p煤blicas.

Hasta ahora son 10.901 los chilenos en Facebook que est谩n en contra de la instalaci贸n del monumento frente a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. De ellos un n煤mero considerable sali贸 a las calles a protestar. Lo mismo ocurri贸 hace unos a帽os cuando el Tribunal Constitucional neg贸 la entrega de la P铆ldora del D铆a Despu茅s. Aunque no lograron revertir la medida -y con menos tribuna en los medios masivos- 20 mil personas salieron a las calles y otras miles protestaron por Facebook. Cuando se detectaron las fallas en las Beca Chile, Facebook y Twitter unidos no fueron vencidos.

Mientras m谩s hablan los pol铆ticos de la apat铆a ciudadana y el descr茅dito de su actividad, m谩s demuestran su poca sinton铆a con los ciudadanos. Si bien el uso de Internet todav铆a no es masivo en el pa铆s -para obtener informaci贸n, proponer nuevos temas de discusi贸n, debatir con los pares y asociarse en actividades conjuntas- funciona como el escenario natural de una emergente forma de participaci贸n ciudadana basada en la colaboraci贸n y el intercambio de informaci贸n. M谩s que ignorarla, la clase pol铆tica debiera pensar en fomentar esta participaci贸n online, especialmente en aquellos que no tienen acceso a Internet y la informaci贸n que all铆 circula. Reducir la participaci贸n pol铆tica al voto es ignorar los cambios que est谩 generando el uso de Internet en la forma de ser ciudadanos.

El revuelo por la estatua del Papa se debi贸 -entre otras cosas- al rol fiscalizador de algunos medios de comunicaci贸n que promovieron el debate, a ciudadanos interesados en manifestar su opini贸n y a un sistema pol铆tico que permite a las autoridades tomar decisiones a puerta cerrada. Esta combinaci贸n fue un incentivo para que miles de ciudadanos expresaran su descontento. Si a esto le sumamos las aparentes instancias de participaci贸n ciudadana que han intentado dar los dirigentes pol铆ticos, se termina de armar el puzzle. Es cosa de recordar los procesos que determinaron la actual carrera presidencial.

Para la clase pol铆tica la participaci贸n ciudadana es como esas ex pololas con las que se pasan las penas. Se acuerdan de ella cuando la necesitan, pero no se interesan en mejorar lo malo para salvar la relaci贸n y hacer que perdure en el tiempo. Peor a煤n, algunos la siguen maltratando a trav茅s de sus slogans y temas de campa帽a. Del "m谩s Estado" al "gobernar con los mejores", los candidatos presidenciales no se atreven a dar un salto en sus campa帽as para hacer efectivas las demandas de participaci贸n de los chilenos.

Mientras m谩s se desgastan intentando copiar la forma de la campa帽a de Obama, los candidatos presidenciales se olvidan que el fondo de su mensaje es la participaci贸n activa de los ciudadanos a trav茅s del uso de Internet y de incentivos bien dirigidos para concretarla. El debate sobre la reforma de salud en EE.UU. y la campa帽a online de Obama para incentivar el lobby ciudadano son un estilo de gobierno que entiende la participaci贸n m谩s all谩 del voto, empoderando a las personas para que se hagan cargo del destino de su pa铆s.

Hasta ahora -y con todas sus limitaciones- Marco Enr铆quez-Ominami ha logrado representar el descontento de las personas hacia la falacia de la participaci贸n. Tambi茅n lleva este discurso a su campa帽a online donde invita a los ciudadanos a ser parte de su proyecto, a que hagan campa帽a por 茅l y as铆 ganar la elecci贸n. Pero ME-O necesita de los votos de los inscritos para llegar a La Moneda y no de aquellos que s贸lo participan en causas en Facebook.

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