Marcela Sabat

21/12/2009 - Killing in the Name of (participación & democracia)

Hace un tiempo Antimedios está discutiendo el tema de la participación ciudadana a través de Internet. Algunas acciones se han visto en Chile con la "píldora de día después", la "estatua del papa" y las "becas Chile". En menor medida algo ha pasado con las elecciones presidenciales con la campaña en Twitter "#paraunirseafrei", el "Frei no More" o la estrella de Piñera que circula en las fotos de miles de usuarios. Todas acciones que develan la desconexión existente entre la política, sus instituciones y los ciudadanos.

Acá otro ejemplo. En UK Jon Morter comenzó una campaña por Facebook para que los ingleses impidieran que llegara al número uno de los rankings musicales la canción del ganador de turno del reality "X Factor" (que alcanza peaks de audiencia de 15 millones). Morter propuso que "Killing in the Name" -una canción de protesta del grupo Rage Against the Machine- fuera comprada por el público y alcanzara el número 1 del ranking navideño británico. La canción -que habla en contra de la corrupción en EE.UU., el Ku Klux Klan y su relación con la policía de ese país- ya había sido número uno en UK en 1992. En Wikipedia la historia de Killing in the Name.

La campaña de Morter alcanzó más de 480.000 seguidores en Facebook. A ella se sumaron públicamente Paul McCartney y el grupo Rage Against the Machine -que donará las ganancias- y que hicieron llegar a "Killing in the Name" al número 1 de los rankings en UK. Lo paradójico de esto es que Simon Cowell -creador del reality X Factor y quien se lleva las ganancias por las canciones que salen del programa- también tenía relación con el sello Sony que grabó "Killing in the Name". Los riesgos de la concentración de propiedad y la falta de transparencia.

La campaña de Morter no es tan distinta a las ocurridas en Chile y apela a la misma escasez de participación que vemos en distintas dimensiones en las sociedades modernas. Ya sea en la industria de la música, en los medios de comunicación y su colusión de agendas, en la política y el mercado, Internet emerge como un espacio para la liberación de frustraciones en contra de esas imperfecciones (ej: www.reclamos.cl). La diversidad de agendas y demandas ciudadanas encuentran en Internet un espacio natural que no se condice con las instancias de participación que ofrecen, por ejemplo, actores políticos como los partidos o los medios.

En un estudio realizado con Sebastián Valenzuela, entre 2000 y 2005, el 80% de las noticias aparecidas en diarios y televisión hablaron de los mismos temas. Que los medios hablen de lo mismo contribuye a fomentar las asimetrías de información, disminuyendo las posibilidades de agendas temáticas distintas y representativas de la diversidad de intereses ciudadanos. Así se estimula la desigualdad entre aquellos que son parte de una deliberación monótona sobre los asuntos públicos -como la de los políticos en los medios- y de los que encuentran otros espacios para ello -como los grupos en Facebook- porque tienen acceso a Internet.

De esta forma la competencia y transparencia en la industria de medios en Chile es clave para disminuir las asimetrías de información y fomentar la diversidad temática. Si bien los medios han sido activos en promover la cultura de la transparencia, también la falta de ella les impide extender su rol fiscalizador. La escasez de indicadores en esa industria (perfil de consumidor, propiedad, conflictos de interés, cobertura, etc.) se convierten en barreras de acceso a información para los chilenos.

Si www.reclamos.cl es un sitio que recoge las quejas de los ciudadanos en contra de servicios de empresas, el Colegio de Periodistas podría generar un espacio similar para fomentar la calidad del trabajo periodístico. Lo que está haciendo www.ojodelmedio.blogspot.com va en esa dirección. Instancias similares podrían surgir en el Consejo Nacional de Televisión y la Asociación Nacional de la Prensa. Así se podría ampliar tanto el rol fiscalizador y de monitoreo que estos organismos promueven respecto del trabajo de los medios en Chile, pero lo más importante, estimularían la competencia y la transparencia para romper con las asimetrías de información que también fomentan la desigualdad.

El detalle de la campaña Morter y Rage Against the Machine se describe en este artículo de The Guardian

Saludos,

A.

16/12/2009 - Cambio participación por copihues, estrellas y arcoiris

15 de Diciembre
Cambio participación por copihues, estrellas y arcoiris
Arturo Arriagada
El Mostrador

El voto de castigo a la Concertación representa las demandas ciudadanas por más instancias de participación, competencia y transparencia en los procesos políticos. Independiente de los símbolos utilizados por los candidatos presidenciales para representarla y promoverla, la participación ciudadana la hará realidad quien esté dispuesto a interpretar los distintos tipos de ciudadanía que quieren practicar las personas y genere instancias para ello.

Los problemas de participación que adolece el sistema político chileno están principalmente en sus partidos. Estas organizaciones no tienen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus líderes y/o candidatos. Por lo mismo, son pocos los que participan. Las primarias de utilería de la Concertación explican la irrupción de Marco Enríquez-Ominami. En la derecha la cosa no es muy distinta. Mientras la UDI habla de renovación y cambio, su directiva representa lo contrario. La libertad que promulga la derecha en lo económico no aplica a la hora de elegir a sus candidatos presidenciales. La candidatura de Piñera en 2005 fue el mejor ejemplo de ello.

La elite política entiende y reduce la participación ciudadana solamente al voto, dejando fuera de su concepción de ciudadanos a aquellos que no votan pero sí quieren participar a través de otras instancias. Así partidos y actores políticos no tienen ningún incentivo para involucrar en sus dinámicas, por ejemplo, a comunidades que intentan transparentar la política recopilando información del desempeño de parlamentarios en el Congreso. Si no están inscritos no existen. Tampoco la elite política se interesa en develar las razones que llevan a los jóvenes -y no tan jóvenes- a no inscribirse. Para ello es fundamental crear mecanismos que incentiven a las personas a participar en estos procesos políticos. Especialmente para los millones de jóvenes que -en vez de ir a las urnas- estuvieron en Facebook este domingo.

Si bien la brecha digital fomenta las asimetrías de información en las personas, la educación desde los colegios y el fomento a la participación online en procesos políticos es clave. Así se puede pensar en integrar a quienes desconfían de la actual forma de hacer política, pero apoyan causas en Facebook. Intentar con primarias donde los chilenos voten a través de Internet sería un gran paso pro-participación y transparencia. Algo menos ambicioso -no por ello menos eficiente- es crear foros en los sitios Web de los partidos que intenten generar discusión en torno a lo que se entiende por política y las razones del desencanto. Todo ello en las salas de clases de colegios del país.

Las instituciones y la política como instancia de deliberación se tienen que adaptar a la lógica de comunicación y participación que opera en Internet. Si buscar información en Google es sencillo, no ocurre lo mismo en un sitio del gobierno. Mientras YouTube y Twitter obligan a decir lo importante de manera clara, empática y breve, el esquema de franjas presidenciales se agota en un público reducido, aquellos que son parte del padrón electoral.

Es cierto que Internet no moviliza por sí solo a las personas. Menos si los partidos políticos ponen enlaces a sitios de redes sociales cuando no existen mecanismos transparentes y competitivos para elegir a sus candidatos presidenciales. Esas son las contradicciones que llevan a las personas a seguir inmersos en Facebook en causas que reflejan sus estilos de vida. Para incentivar la participación tienen que haber relatos que convoquen, construidos en instancias y espacios de deliberación -como Internet-, partidos políticos y líderes que inviten a participar, basados en la competencia y la transparencia. Así, Internet será la herramienta que les permita diversificar el tipo de ciudadano al que quieren representar, y al mismo tiempo, el espacio donde las personas podrán elegir el o los tipos de ciudadanía que quieren ejercer.

15/12/2009 - #Para unirse a Frei

15 de Diciembre, 2009
#Para unirse a Frei
Arturo Arriagada
www.antimedios.cl 

Si el INJUV hubiera tomado en cuenta las formas de participación ciudadana que se dan en Internet, quizás los resultados de esta elección serían distintos y con más jóvenes votando. La campaña "para unirse a Frei" que está dando vuelta en Twitter refleja tanto las características de la participación 2.0 como las del nuevo ciudadano online.

Con el mensaje "yo tengo poder, yo voto" el gobierno - a través del INJUV- intentaba convencer a 2,6 millones de jóvenes para que se inscribieran en los registros electorales. Pero como ese poder lo pueden ejercer más en Internet que en la papeleta de votación, un día después de la elección Twitter refleja los errores de esa iniciativa y las debilidades de la clase política para captar la atención de los hijos de la Concertación.

Allí apareció una iniciativa llamada #para unirse a Frei. En ella los usuarios del sitio arman chistes de 140 caracteres que terminan con esa frase. Por ejemplo,"Jacocorp" dice que La Nana renuncia al Oscar para unirse Frei. Valderamasergio escribe que El feo renunció a The Clinic y Pauly Araneda que Mauricio Israel vuelve a Chile para unirse a Frei. En tanto, Valemonsh escribió que el cantante Sandro se para y abandona la clínica para unirse a Frei. Esta instancia de participación política colectiva refleja la desconexión entre la clase política y los jóvenes. Además, da pistas para mejorar las campanas online en esta elección. Acá cuatro razones que lo explican:

1. Los jóvenes no necesariamente ven el voto como una obligación o un deber. Por ello, mezclan libremente el humor y la entretención con la participación. Esa es la participación auténtica que no tiene relación con la estructura y lenguaje del discurso político. No es ni más formal, ni menos formal, sino más auténtico. Los discursos post-elección de los candidatos dan cuenta de esa desconexión.

2. Los jóvenes no tienen problemas en evaluar desde la afectividad el actuar de los políticos ("me gusta porque le creo"). Es común escuchar de ellos que no confían en la política y los partidos. Allí todo se transforma en lucha de poder e intereses (Estudio UDP-Lado Humano, 2009). Ello se combina con un mayor individualismo que los jóvenes practican a través del consumo y los estilos de vida (cuicos, flaites, pokemones, ecológicos, etc.). La incorporación de Sebastián Bowen al comando de Frei finalmente no inyectó novedad en las dinámicas de campaña, en los procesos de toma de decisión de ese grupo, etc. Bowen tuvo que adaptarse a la política tradicional en vez de ser un puente que la renovara y su discurso no llegó a la juventud.

3. A través del uso de Internet los jóvenes mantienen distintos tipos de relaciones con otras personas y grupos. De esta forma conversan e intercambian información en una lógica distinta a la de diarios, revistas y televisión. Si los medios pueden reforzar su percepción negativa de la política, en Internet los jóvenes construyen sus propias discusiones y percepciones respecto de los temas públicos. Se basan más en la recomendación de una noticia o tema que en la obligación de leer un titular.

4. Internet es un espacio para el ejercicio de la política. Allí se puede debatir, intercambiar ideas, fomentar la acción y llevarla a la práctica. Pero los temas tienen que motivar, como fue la campaña en contra de la estatua del Papa que hizo lo suyo en Facebook. Para lograrlo, es necesario desarrollar instancias que permitan a los jóvenes migrar hacia ellas. En Facebook algunos candidatos han sido más exitosos que otros en lograrlo. El caso de ME-O es destacable, ya que logró establecer lazos con sus electores a costa de un considerable esfuerzo al actualizar personalmente la información de su sitio. Así generó incentivos hacia los usuarios para que leyeran sus mensajes, impulsando el debate.

La clase política tiene que integrar estas nuevas formas de participación en los procesos de toma de decisión. Ya es hora que la discusión en torno al sistema electoral tome fuerza y se adapte a estas nuevas formas de ser ciudadano. Así -más en serio que en broma- los jóvenes estarán interesados en seguir desde sus computadores la campaña electoral "para unirse a Frei" o al que mejor los represente.

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