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8/9/2011 - Todos los medios del Presidente

7.9.11
Todos los medios del Presidente
Sebastián Valenzuela Facultad de Comunicaciones UC
Arturo Arriagada Facultad de Comunicación y Letras UDP
La Tercera

Tal como lo hicieron Lagos y Bachelet en sus épocas de menor popularidad, la semana pasada el Presidente Piñera disparó contra los noticieros de televisión: "No todo lo que pasa en nuestro país es malo, como pretenden presentarlo los canales de televisión. Chile es mucho mejor que lo que vemos todas las noches en los noticiarios".

Si bien está en todo su derecho, Piñera equivoca el rumbo si cree que la prensa maneja a discreción la agenda noticiosa. Son él y su equipo los que por diseño institucional e historia tienen mayor capacidad de influencia en fijar la agenda. Nadie tiene acceso más garantizado a los micrófonos de los periodistas que el Presidente de la República. Si la agenda pública no es de su agrado, es porque su gobierno tiene graves falencias comunicacionales. La escasa capacidad de conexión con las audiencias en el plano afectivo no se puede cambiar, pero sí puede compensarse con una sólida política comunicacional, un GPS que lo oriente en los espacios y tiempos políticos para dar a conocer los objetivos de su gobierno y los mecanismos para alcanzarlos.

El problema es que el Ejecutivo no cuenta con una política comunicacional que supla las debilidades de la figura presidencial, le dé un encuadre a su gestión, y minimice el negativismo y fiscalización propios de la cobertura periodística. A falta de un GPS comunicacional, en el actual gobierno prima la reacción por sobre la acción. Una política comunicacional consistente logra no sólo establecer la agenda temática preferida por el gobierno, también se anticipa a la agenda preferida por los medios y, sobre todo, se conecta con las preferencias de la opinión pública. No es requisito para una política comunicacional exitosa gozar de alta credibilidad personal ante la opinión pública. Ello sólo la hace más urgente y necesaria.

Ante la ausencia de una política comunicacional clara, lo único que le sirve de guía al gobierno son los instintos comunicacionales del propio Presidente. A veces funcionan, como cuando bromea con el ministro Golborne sobre su condición de presidenciable. Pero muchas otras no, como lo refleja la referencia a las "Piñericosas". Ello también sugiere un desconocimiento del papel de los medios, que actúan como filtros de la realidad social.

También yerran el Ejecutivo y el oficialismo si creen que la buena gestión económica redimirá todas las falencias comunicacionales. La opinión pública no premia a los gobiernos por cifras de crecimiento; los premia por la percepción de una buena gestión ante el contexto social y económico imperante. En vez de pedir mayor cobertura al crecimiento económico, Piñera debería anticipar que el alto crecimiento será interpretado desde la óptica de la desigualdad y ver la forma de conectar los dos temas por la vía de una mejor política social. Todo ello pensando más en la austeridad que en el marketing a la hora de enfrentar a la ciudadanía.

Saber qué se quiere decir y cómo hacerlo es tarea del gobierno y sus asesores. Ante esta ausencia, los noticiarios de televisión poco y nada tienen de culpa.

18/8/2011 - Nuevos Ciudadanos

11.8.11
Nuevos ciudadanos

Chile es desigual en el acceso y uso de tecnologías digitales. Pero en tanto los jóvenes sigan integrando el uso de plataformas digitales a su repertorio de acción política, tal como el movimiento estudiantil actual, lograrán redefinir qué significa ser ciudadano y validarán nuevas formas de participación pública.

Por Arturo Arriagada* y Sebastián Valenzuela**

Revista Qué Pasa

Chile es desigual en el acceso y uso de tecnologías digitales, así como en las alternativas de participación política. Pero en tanto los jóvenes sigan integrando el uso de plataformas digitales a su repertorio de acción política, tal como ocurre actualmente con el movimiento estudiantil, lograrán redefinir qué significa ser ciudadano y, mejor aún, cambiarán el paradigma de lo que se entiende actualmente por formas válidas de participación en los asuntos públicos. Ahí está el "lucro" de las nuevas tecnologías; la ganancia que los ciudadanos obtienen al combinar la expresión política online con la offline, al pasar de las redes sociales a la calle, convirtiéndose en ciudadanos multidimensionales.

Por cierto que esta visión se aleja de concepciones tradicionales respecto de los mecanismos válidos para hacer efectiva la acción política, así como la brecha digital que distingue entre ciudadanos digitales y análogos. Para quienes parten desde el paradigma de la desigualdad, el escenario actual es más bien pesimista: los jóvenes no votan, se abstienen de participar en las campañas, y tienen poca fe en el sistema político. Además, quienes usan internet para fines políticos serían una minoría que poco y nada tiene de representativa de la opinión pública.

Ahora bien, hay varias razones para ser optimista. Tomemos el caso de las redes sociales online. Si hay algo que el movimiento estudiantil ha demostrado es que el intercambio de información, la expresión política y la coordinación de protestas que se han producido en Facebook y Twitter complementan-pero no sustituyen-acciones políticas consideradas como válidas por nuestro sistema. Son los jóvenes quienes a través de la combinación de protestas y el uso de tecnologías están generando ganancias que incrementan su capital político y el ejercicio de su ciudadanía. Es discutible la representatividad de quienes participan online, pero es innegable que quienes lo hacen han contribuido a un movimiento exitoso en el posicionamiento de sus demandas. La combinación de valores, símbolos, experiencias e imaginarios que le dan sentido a la acción política -lo que tradicionalmente se entiende por ciudadanía- se complementa y expande a través del uso y apropiación de tecnologías.

Estas nuevas tecnologías también han fomentado estrategias novedosas y efectivas de participación en un contexto de desigualdad, como lo fueron la difusión de las demandas estudiantiles a través de videos en YouTube, incorporando elementos de la cultura popular como la coreografía de Thriller, de Michael Jackson, ejecutada frente al Palacio de La Moneda, o el video basado en el musical Grease. La creación del sitio "cacerolazo virtual", que replicaba con un click el sonido de las ollas es otro ejemplo de prácticas de resignificación de la participación y ciudadanía que toman una forma distinta a la protesta en las calles o al voto. Con estas acciones los estudiantes se tomaron la agenda de los medios y amplificaron la expresión de sus legítimas demandas. Con el uso que les dan a las plataformas digitales y las formas de protesta que han desplegado, los estudiantes redefinen sus experiencias e imaginarios de ciudadanía. Todas prácticas que los sitúan más allá de etiquetas asociadas al consumo y la falta de interés en política.

Independiente de su inscripción en los registros electorales, el mundo online puede convertirse en un territorio donde se configuran experiencias colectivas de participación política y ciudadanía que fluyen hacia el mundo offline. Esto no quiere decir que el uso de las redes sociales o de internet en general sean por sí mismos factores que disminuyen las brechas de participación política que caracterizan a Chile. Para ello se requieren otro tipo de políticas, especialmente en el ámbito educacional. Incorporar en colegios la educación cívica a través de tecnologías puede ser una iniciativa dirigida a orientar y validar nuevas formas de ejercer ciudadanía. También es importante fomentar la discusión de asuntos políticos en ámbitos informales y centrales de la vida cotidiana, como la familia y el trabajo.

Esta dimensión de las protestas estudiantiles -aquella relacionada con la incorporación del uso de tecnologías para la difusión de sus demandas y la acción - representa un mensaje claro para la clase política. Ésta tiene que validar el uso de dichos espacios y herramientas como legítimos canales de participación. En este sentido, la publicación de las bases de datos del recién suspendido "monitoreo" a las redes sociales por parte del gobierno sería un avance en el proceso de legitimación de este "lucro" en la participación política a través de las nuevas tecnologías.

* Académico UDP. Estudiante de doctorado en Sociología LSE.
** Académico UC. PhD en Comunicaciones, Universidad de Texas (Austin).

21/12/2009 - Killing in the Name of (participación & democracia)

Hace un tiempo Antimedios está discutiendo el tema de la participación ciudadana a través de Internet. Algunas acciones se han visto en Chile con la "píldora de día después", la "estatua del papa" y las "becas Chile". En menor medida algo ha pasado con las elecciones presidenciales con la campaña en Twitter "#paraunirseafrei", el "Frei no More" o la estrella de Piñera que circula en las fotos de miles de usuarios. Todas acciones que develan la desconexión existente entre la política, sus instituciones y los ciudadanos.

Acá otro ejemplo. En UK Jon Morter comenzó una campaña por Facebook para que los ingleses impidieran que llegara al número uno de los rankings musicales la canción del ganador de turno del reality "X Factor" (que alcanza peaks de audiencia de 15 millones). Morter propuso que "Killing in the Name" -una canción de protesta del grupo Rage Against the Machine- fuera comprada por el público y alcanzara el número 1 del ranking navideño británico. La canción -que habla en contra de la corrupción en EE.UU., el Ku Klux Klan y su relación con la policía de ese país- ya había sido número uno en UK en 1992. En Wikipedia la historia de Killing in the Name.

La campaña de Morter alcanzó más de 480.000 seguidores en Facebook. A ella se sumaron públicamente Paul McCartney y el grupo Rage Against the Machine -que donará las ganancias- y que hicieron llegar a "Killing in the Name" al número 1 de los rankings en UK. Lo paradójico de esto es que Simon Cowell -creador del reality X Factor y quien se lleva las ganancias por las canciones que salen del programa- también tenía relación con el sello Sony que grabó "Killing in the Name". Los riesgos de la concentración de propiedad y la falta de transparencia.

La campaña de Morter no es tan distinta a las ocurridas en Chile y apela a la misma escasez de participación que vemos en distintas dimensiones en las sociedades modernas. Ya sea en la industria de la música, en los medios de comunicación y su colusión de agendas, en la política y el mercado, Internet emerge como un espacio para la liberación de frustraciones en contra de esas imperfecciones (ej: www.reclamos.cl). La diversidad de agendas y demandas ciudadanas encuentran en Internet un espacio natural que no se condice con las instancias de participación que ofrecen, por ejemplo, actores políticos como los partidos o los medios.

En un estudio realizado con Sebastián Valenzuela, entre 2000 y 2005, el 80% de las noticias aparecidas en diarios y televisión hablaron de los mismos temas. Que los medios hablen de lo mismo contribuye a fomentar las asimetrías de información, disminuyendo las posibilidades de agendas temáticas distintas y representativas de la diversidad de intereses ciudadanos. Así se estimula la desigualdad entre aquellos que son parte de una deliberación monótona sobre los asuntos públicos -como la de los políticos en los medios- y de los que encuentran otros espacios para ello -como los grupos en Facebook- porque tienen acceso a Internet.

De esta forma la competencia y transparencia en la industria de medios en Chile es clave para disminuir las asimetrías de información y fomentar la diversidad temática. Si bien los medios han sido activos en promover la cultura de la transparencia, también la falta de ella les impide extender su rol fiscalizador. La escasez de indicadores en esa industria (perfil de consumidor, propiedad, conflictos de interés, cobertura, etc.) se convierten en barreras de acceso a información para los chilenos.

Si www.reclamos.cl es un sitio que recoge las quejas de los ciudadanos en contra de servicios de empresas, el Colegio de Periodistas podría generar un espacio similar para fomentar la calidad del trabajo periodístico. Lo que está haciendo www.ojodelmedio.blogspot.com va en esa dirección. Instancias similares podrían surgir en el Consejo Nacional de Televisión y la Asociación Nacional de la Prensa. Así se podría ampliar tanto el rol fiscalizador y de monitoreo que estos organismos promueven respecto del trabajo de los medios en Chile, pero lo más importante, estimularían la competencia y la transparencia para romper con las asimetrías de información que también fomentan la desigualdad.

El detalle de la campaña Morter y Rage Against the Machine se describe en este artículo de The Guardian

Saludos,

A.

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