13/02/10
Reiniciar la democracia
Arturo Arriagada
Revista Que Pasa
A diferencia de los computadores, las democracias no tienen un botón que permita reiniciarlas. Si bien esta forma de organización social está pasando por un momento difÃcil, muchas voces consideran que internet la puede reanimar. Ya sea como un facilitador de la organización polÃtica o como un espacio para la deliberación de los asuntos públicos, internet puede robustecer la democracia fomentando la participación ciudadana. El desafÃo de polÃticos y ciudadanos está en darle credibilidad a la polÃtica online.
La revista Wired -en su versión británica - publicó hace unas semanas un artÃculo titulado Reboot Britain (Reiniciar al Reino Unido). Académicos, consultores y ciudadanos presentaron ideas para fomentar el debate público y mejorar la calidad de la democracia. La desconfianza hacia la clase polÃtica y los bajos niveles de participación ciudadana son sÃntomas de una enfermedad que afecta a diversas democracias en el mundo, la crisis de la representación.
James Murray -emprendedor y asesor tecnológico de laboristas y conservadores- considera que un gobierno competente tiene que promover la participación online ¿De qué forma? Dejando que los ciudadanos presenten proyectos de ley a través de internet. Allà la gente vota por ellos y, si se aprueban, el Parlamento se compromete a discutirlos. Murray también sugiere que los proyectos de ley que presenten los parlamentarios puedan ser bloqueados por los ciudadanos. En caso de recolectar 20 mil firmas online, el proyecto no se vota en el Parlamento. Si eso no ocurre, el proyecto se discute en las cámaras. Quizás esta iniciativa implique más trabajo para los parlamentarios, pero serÃa una señal de interés por escuchar la voz de quienes se interesan en participar más allá de las urnas.
¿Es posible llevar la experiencia de la web 2.0 a la aplicación de las leyes? Aza Raskin -director de user experience de Mozilla Labs- cree que sÃ. Si Facebook, Twitter y Google mejoran sus servicios a través del uso que le dan los usuarios, lo mismo debiera ocurrir con la implementación de nuevas leyes. Al igual que los sitios de internet, las leyes requieren de marcha blanca para operar y responder a la particularidad del comportamiento humano.
TodavÃa la idea de una democracia representativa fomentada desde internet suena lejana para la realidad chilena. ¿Algunas razones? La falta de acceso a la red y el cambio de paradigma que significa validar el espacio online como un lugar para el ejercicio de la polÃtica. Pero si la clase polÃtica no se atreve a innovar para intentar recuperar la confianza de la ciudadanÃa, transparentando sus acciones y escuchando a los ciudadanos, todos perdemos. El gobierno de Sebastián Piñera tiene que abrir las grandes alamedas de la era digital a los chilenos. Sólo asà se harán realidad los anhelos de más participación y democracia de quienes aspiran a construir una sociedad menos desigual.
