UDP
21 de Enero, 2010 Los desafíos de Chilevisión Arturo Arriagada El Mostrador
Al ofrecer entrevistas con condiciones, Sebastián Piñera da una señal de seguir más preocupado de sus negocios en vez de su futuro gobierno. Para despejar dudas sobre sus conflictos de interés y entregarle independencia informativa, Piñera tiene que dejar la propiedad de Chilevisión (CHV). En caso contrario, pone en peligro la confianza de los chilenos hacia ese canal en particular y los medios de comunicación en general.
Con la llegada de Piñera a la propiedad de CHV, el canal ha sido exitoso en términos de rentabilidad y audiencias. Junto con Mega -en el primer semestre de 2009 - CHV fue el canal de televisión más rentable dentro de una industria pequeña pero competitiva. De acuerdo a los datos de la encuesta ICSO-UDP en 2009 -después de TVN (45%) - CHV fue el segundo canal más visto por los chilenos para informarse (22%).
Entre 2005 y 2009 -después de El Mercurio- los chilenos perciben a CHV como el medio de comunicación más inclinado hacia la derecha (ICSO-UDP). Si bien las personas se informan por medios que no necesariamente representan sus posiciones políticas -desde que Piñera se instaló como propietario- las audiencias perciben una derechización de CHV. Aunque esas percepciones pueden estar influidas más por la asociación "Piñera-propietario-derecha" que a los temas tratados por el canal de televisión. La similitud en la agenda temática de diarios y televisión en Chile -en temas como deportes y delincuencia- impide asignarle a CHV una dirección muy distinta a la del resto de sus competidores.
La información de los medios de comunicación es central para la sustentabilidad de la democracia. Con ella las personas pueden tomar decisiones políticas informadas y establecer criterios de evaluación del desempeño de los gobiernos. En Chile los medios -especialmente la televisión- son la principal fuente de información de los chilenos. En los últimos años tanto la prensa escrita como la televisión han aumentado su rol fiscalizador del poder público, fomentando una cultura de la transparencia. Escándalos políticos como el caso Spiniak, MOP-Gate y el del ex senador Lavandero no se habrían develado si no es por el activo rol de los medios. Además de sus posiciones políticas y evaluaciones personales de los gobiernos de la Concertación, la victoria de Piñera probablemente esté asociada a la información que encontró ese 51,5% de chilenos en los medios. En este contexto, la existencia de medios fiscalizadores genera incentivos para que los gobiernos actúen con mayor transparencia.
Al ser más competitiva que la prensa escrita, la industria televisiva ha dado mayores señales de transparencia respecto de sus propietarios y potenciales conflictos de interés. Los problemas de Piñera y CHV son ampliamente conocidos a diferencia de conflictos de interés que se presentan entre propietarios de prensa escrita y otras empresas u organismos públicos. En TVN, Consuelo Saavedra fue relegada a un rol más secundario como rostro informativo mientras Andrés Velasco se desempeña como ministro de Hacienda.
Por esto mientras más se demore Piñera en decidir la venta de CHV, más incomoda a sus periodistas y equipo de prensa. El rechazo de Iván Núñez a realizar una entrevista condicionada por el ahora presidente electo daña a CHV. Pero de paso afecta al resto de los canales que aceptaron hacer la entrevista sin preguntar por el futuro de LAN. La independencia y el valor de esos profesionales no se puede ver afectada por las decisiones del dueño del canal. Por ello los rostros emblemáticos de CHV -que gozan de altos niveles de credibilidad e independencia- debieran exigirle públicamente a Piñera que se desprenda del canal. Lo de Núñez fue la primera señal.
En 2009 la gran mayoría de los chilenos consideró que los medios de comunicación ejercen su rol informativo con libertad (68%, ICSO-UDP, 2009). Pero en comparación con años anteriores, los chilenos desconfiaron más en la televisión y los diarios (42% y 46%, respectivamente). Por lo mismo -y ya que son actores centrales en la democracia- Piñera no puede fomentar la desconfianza de los chilenos en los medios. En este escenario, por el bien de la independencia de CHV como una fuente importante de información y evaluación del desempeño del gobierno de turno, el ahora presidente electo tiene que dejar la propiedad de ese medio de comunicación. De lo contrario, Piñera comenzará a parecerse cada vez más a Berlusconi, arriesgando el prestigio y la institucionalidad de la presidencia. Algo que ni el propio Piñera ni el país espera.
Sin ánimo de hacer publicidad gratuita y/o engañosa, acá envío una propuesta interesante de cobertura 2.0 de las campañas presidenciales en Chile.
La Tercera, junto a la Escuela de Periodismo UDP y Tendencias Políticas lanzaron un sitio especial para cubrir la campaña presidencial. Lo interesante de esta iniciativa es la difusión de datos de cobertura de medios a los presidenciables. Por ejemplo, es posible saber que Sebastián Piñera es el candidato con mayor cobertura en medios e Internet.
Además, el aporte de la Escuela de Periodismo UDP* permite fomentar la fiscalización de los medios a las promesas de campaña. Bien sabemos que en campaña los candidatos prometen el oro y el moro o hacen diagnósticos que no siempre se ajustan a la realidad. En el sitio, estudiantes de periodismo monitorean y contrastan cada una de las promesas y frases de campaña de los candidatos con datos reales y opiniones de expertos.
Ya que todavía no hemos visto debates reales entre los candidatos -y lo más probable es que tampoco los veamos- el sitio de La Tercera puede ser un buen insumo a la hora de elegir al próximo presidente de Chile. Eso sí, el desafío para La Tercera será lograr que la fiscalización sea igual para todos los candidatos. Además, podría incluir los datos de cobertura del resto de los medios -con nombre y apellido- y no solo de Internet.
Adjunto el link del sitio VOTA 2009
Saludos,
A.
15 de Junio, 2009 Medios fiscalizadores, mejor democracia Arturo Arriagada El Mostrador
Cuando existen medios de comunicación fiscalizadores del poder político y económico, mejora la calidad de la democracia y los ciudadanos confían en sus instituciones. En vez de criticar a los medios, la clase política debiera buscar mecanismos para potenciar el rol fiscalizador de la prensa en una sociedad que lo pide a gritos.
A nadie sorprende el reportaje de Informe Especial sobre las andanzas de los diputados en el Congreso. Los honorables ya están bastante desprestigiados ante la opinión pública para causar ese tipo de reacciones. Lo que sí causa extrañeza son las críticas y silencios de la clase política -y de los propios periodistas- al rol fiscalizador de los medios de comunicación. Pese a ser una de las pocas instancias que tienen los ciudadanos de monitorear el actuar de sus representantes, la discusión se centró en los criterios periodísticos del programa. Más allá de las niñerías que se mostraron en pantalla -como las visitas a Facebook en plena sesión- el problema está en las omisiones a los conflictos de interés de los honorables, sus declaraciones de patrimonio y la eficiencia en el uso de recursos públicos.
Esas omisiones son las que impiden nivelar las asimetrías de información y que fomentan la desigualdad en los niveles de información de las personas. Al estar pendientes del número de diputados de derecha que salieron en el reportaje, los reclamos de algunos miembros del directorio del canal público -elegidos por cuoteo en el Congreso- sólo dan cuenta de su ignorancia frente a la necesidad de pluralismo, diversidad y fiscalización propias de una democracia representativa. Esa tarea recae en gran parte en los medios de comunicación. Así, una ciudadanía informada sobre el desempeño de las autoridades puede tomar mejores decisiones políticas a la hora de elegir a sus representantes.
Los medios de comunicación dicen deberse a sus audiencias. Esa declaración de principios se cumple al pie de la letra cuando se trata de entretención o fiscalización del sector público. Allí funcionan la competencia y las exclusivas en el mercado de la información. Ya que no le pueden dar con un garrote a quienes solventan sus costos, los medios se ven limitados de fiscalizar a empresas que tienen alto impacto público. Solo así se puede justificar la omisión de los medios en la colusión de las farmacias. Frente a ese hecho, las audiencias se enfrentaron a una publicidad engañosa que dice que los medios -al igual que los políticos- representan los intereses de la ciudadanía.
Pese a esas limitaciones, los medios también podrían dar mayores señales de transparencia para luego exigirla al sector público. La falta de competencia que se da en el mercado de la prensa escrita, así como los conflictos de interés políticos y empresariales asociados a la propiedad de los medios en el caso de la televisión, son tareas pendientes para quienes aspiran ser guardianes de la transparencia. Si a esto agregamos la escasez de indicadores de lectoría, rating y tendencia en la cobertura de los hechos noticiosos, terminan por dificultar a las personas la tarea de elegir la fuente de información que responda de mejor forma a sus intereses.
Estas limitaciones y omisiones en el trabajo de la prensa afectan la confianza ciudadana en los medios y su impacto en la calidad de la democracia. La última Encuesta Nacional UDP (2008) reveló sólo que un 36% de los chilenos confía en los diarios y un 39% en la televisión. Si bien es el medio que más utilizan para informarse, un 51% considera que las noticias de televisión son influyentes en las decisiones de las autoridades. Pero a la hora de fiscalizar, 7 de cada 10 personas cree que los medios aportan en la denuncia de escándalos, aunque sólo 5 de cada 10 considera que los medios transparentan el funcionamiento de la política.
El malestar social que se evidencia en la actual campaña presidencial también afecta a los medios de comunicación. Los candidatos podrían aprovechar esta instancia para proponer medidas que refuercen el poder fiscalizador de los medios y así estimular la confianza ciudadana en los distintos actores sociales. En el caso específico de TVN -dado que la transición se acabó hace un rato- una propuesta que establezca criterios de competencia y transparencia en la elección de los miembros de su directorio es un buen comienzo. También la creación de un fondo concursable para la realización de programas o reportajes de investigación que sean difundidos en TVN o La Nación y que apunten a la fiscalización de empresas de alto impacto público. Así será posible avanzar y corregir las asimetrías de información que afectan la calidad de la democracia y fomentan la desigualdad en Chile.
23 de Mayo, 2009 Sálvese quien pueda Arturo Arriagada Revista Qué Pasa
La seriedad de las encuestas de opinión pública, especialmente en política, fue el tema de la semana luego de que el director de comunicaciones del comando de Eduardo Frei, Pablo Halpern, cuestionara uno de estos sondeos. En este libro, Rodrigo Cordero recopila evidencia crítica respecto del impacto de las encuestas en el Chile democrático.
Las encuestas de opinión pública y la farándula tienen algo en común. Generan reacciones similares en las personas y pueden terminar por acaparar la conversación en un almuerzo familiar. En un incierto escenario electoral donde se pronostica un vendaval de encuestas, se acaba de publicar el libro "La Sociedad de la Opinión".
Siendo un ingrediente infaltable en la cocina política, las encuestas pueden ser vistas como instrumentos negativos y positivos para la democracia. En este libro, Claudio Fuentes y Carolina Aguilera cuestionan la idea del "encuestar para gobernar". Argumentan que la atención que la clase política les ha dado a las encuestas responde a las escasas instancias de participación ciudadana de que adolecen las instituciones y partidos políticos. Mientras que Patricio Navia analiza la preponderancia de las encuestas como mecanismo de medición de la aprobación presidencial. A su juicio, cuando las encuestas son bien diseñadas y sus procesos de aplicación y metodologías son transparentes, constituyen un instrumento de control para la ciudadanía en períodos no electorales. Pero es bien sabido que no todas las encuestas están a la altura de la transparencia. Por lo mismo, el libro pudo haber agregado un capítulo didáctico recomendando la información relevante y mínima que una encuesta debiera difundir para ser considerada como seria.
En política la calidad de las encuestas está asociada a sus niveles de predicción. Por ello hay encuestas que son tomadas más en serio por la clase política y la ciudadanía y otras que no superan estándares mínimos de calidad y credibilidad. En el libro, Miguel Ángel López y Pedro Figueroa consideran que las encuestas han mejorado desde 1989 su capacidad predictiva, especialmente cuando toman como referencia el plebiscito de 1988 y la elección presidencial de 1993. En esta sección habría sido interesante la inclusión de un capítulo donde se analizara en profundidad la relación entre encuestas y medios de comunicación. Tanto en la creación de sus propios estudios de opinión pública como en la difusión de otros, los medios son un vínculo central entre elites, las propias encuestas y la opinión pública. Muchas veces la falta de estándares mínimos entre los medios al difundir los resultados de encuestas -como el detalle de las fichas técnicas o quiénes están detrás de los estudios- atenta contra el desarrollo de la propia industria, su credibilidad y la deliberación pública respecto a sus resultados.
En la tercera sección del libro -centrada en las transformaciones de la opinión pública en Chile- destacan tres capítulos. Matías Bargsted analiza empíricamente qué variables determinaron que los chilenos estuvieran a favor o en contra de políticas públicas como el Plan Auge. Las posiciones a favor o en contra de los chilenos son más fuertes cuando están más informados. Aunque esas posiciones dependen del tipo de tema al que se enfrentan y la información a la que accedieron. Carolina Segovia, contrariamente a la creencia popular, demuestra que los partidos políticos no han perdido toda su capacidad de movilización de la ciudadanía (especialmente en periodos electorales). Por último, Rodrigo Cordero y Cristóbal Marín analizan las temáticas de los noticieros televisivos como espacios de deliberación de los asuntos públicos. Argumentan que estos informativos han fomentado el interés de la ciudadanía por lo público, aunque todavía quedan tareas pendientes respecto a la libertad de información.
El libro recopila evidencia novedosa y crítica respecto de la transformaciones y el impacto de las encuestas en el Chile en democracia. También es un aporte a la investigación académica, escasa en este tema en el país. Aunque nadie se salva de ellas, con este libro los desconfiados y optimistas de la encuestología tendrán más información para discutir en la sobremesa los resultados de la encuesta de turno. Quizás con igual entusiasmo y cantidad de argumentos que cuando se hable de farándula.
La Sociedad de la Opinión
De Rodrigo Cordero (Editor) $9.900 en librería Antártica
Frase destacada: "En Chile se ha caído en una tentación muy grande: la de utilizar las encuestas para articular discursos políticos consonantes con lo que piensa la mayoría, sin que por eso se esté actuando efectivamente en conformidad con aquello".
Se lo recomiendo a: los candidatos que creen que sólo a través de encuestas es posible gobernar y enchular la escasez de ideas propias.
En el primer envio de 2009, una columna del director de la Escuela de Periodismo de la UDP, Andres Azocar. En EE.UU. hoy asume Barack Obama, el representante de un cambio que el mundo espera y que se inicio en parte a traves del uso de tecnologia para convocar a distintos ciudadanos con ganas de cambiar el destino de su pais. Azocar analiza las dificultades que tiene la clase politica nacional para poder promover el cambio en Chile, asi como tambien las posibilidades de hacerlo con tecnologia que permita juntar a esos ciudadanos desencantados y difundir sus ideas.
Arturo Arriagada
Obama: un dificil modelo de replicar en Chile Andres Azocar
La locura que ha desatado la asunción de Obama a la presidencia de EE.UU. tiene mucho que ver con las lecciones que dejó su campaña, la orientación de su mensaje aglutinador y especialmente el uso de herramientas de internet que, al menos en apariencia, fueron claves para atraer a más de 11 millones de jóvenes a las urnas por primera vez. Eso es lo que observan de cerca los comandos de Piñera y Frei, que han comenzado a diseñar su propia, y ambiciosa, estrategia "2.0". Sin embargo, no parece ser tan fácil imitar el trabajo del equipo de Obama. No en el corto plazo.
La campaña de Obama, liderada entre otros por David Axelrod, Joe Rospars y Chris Hughes (cofundador de Facebook) está basada en la generación de comunidades (el mensaje siempre estuvo segmentado por nicho) y a la partipación activa y sin restricciones. Un 62% de los partidarios de Obama estuvo dispuesto a pedir a otros que votaran por su candidato, según un estudio del Pew Institute; un millón de personas aceptó que sus celulares estuvieran abarrotados por SMS del candidato y 2 millones de perfiles en línea se acumulan en Mybarakobama.com. Estas cifras no fueron sólo una estrategia digital basada en el hoy famoso Custumer Relationship Management (CRM). Obama prometió participación permanente, un gobierno en línea y un cambio que no se quedó en un discurso hueco e insípido. Hablar de cambio no es complejo, llevarlo a cabo hoy requiere escuchar, responder, volver a escuchar (es decir, conversar) y arriesgarse. Fue la coherencia de su discurso lo que generó que un 59% de sus votantes tuvieran alguna participación en la campaña online del candidato.
Obama sabe que el nivel de expectativa es alto. No basta reproducir el programa de gobierno en un website y recibir comentarios, como claramente es insuficiente tener herramientas diseñadas para un periodo electoral y que desaparecerán apenas se alcance el poder. Obama ya puso a disposición de la ciudadanía Change.gov, para mantener informados (y activos) a sus electores en el periodo de transición. Y ha sido un éxito. El Pew Institute mostró que un 27% de los votantes de Obama ya han visitado el sitio. Además, el presidente número 44 de Estados Unidos ya insinuó que la poderosa base de datos que acumuló como candidato (13 millones de personas) será clave para la nueva democracia. ¿Qué harán los lobbistas, todas las fuentes de presión en Washington y los poderosos congresistas frente a un audiencia gigante que en pocos segundos puede estar al tanto que el programa de gobierno está bloqueado sin razón lógica aparente? Con el fin del dominio de los medios tradicionales y el alto nivel de organización (información) en la red, serán pocos los que se arrieguen a medir las probabilidades de la impunidad. Esta parece otra lección muy compleja de replicar en Chile. A pesar que tenemos uno de los mejores promedios per cápita en Facebook, aún son redes sin músculos, incapaces de hacer otra cosa que admitir amigos. Sumar tampoco parece un verbo atractivo para los parlamentarios chilenos ni para el gobierno. La exclusión y el cuoteo no van de la mano del manual diseñado por Obama. Las comunidades activas, fiscalizarán de la misma forma. Un escenario, sin duda, poco atractivo para nuestros dirigentes.
Hay otros datos que también juegan en contra de replicar la experiencia estadounidense. En un país que tiene un nivel de penetración de internet por sobre el 80% (Chile un 44%), la gente usa los diversos canales de internet para organizarse desde hace muchos años. Por lo mismo, al amparo del mensaje de Obama crecieron iniciativas colectivas, que obviamente el equipo de Obama capturó rápidamente. Los ejemplos más lúcidos fueron Moveon, una red social de jóvenes que sumó 4,2 millones de personas; Youobama , para que la gente subiera video sobre el porqué votarían por el candidato demócrata y My.Bo, una comunidad online de un millón de personas. Si los candidatos en Chile no son capaces de abrir la campaña, este tipo de experiencia sólo nacerá a través de un contrato a honorarios, lo que tiene un futuro que podemos adivinar por anticipado.
Una clase política que cierra puertas, una elite enclaustrada y candidatos sin capacidad de diálogo amplio y coherente -no basta escuchar, hay que actuar-, tienen pocas posibilidades de sumar y generar altos niveles de participación. Obama ganó en las redes sociales, en los celulares, en los videojuegos y en la participación (golpeando puertas), porque asumió que ese mundo (este mundo) exigía un candidato con otro estilo de política para otro tipo de democracia. Quizás este sea el paso más complejo de dar para nuestra anticuada clase dirigente.
Entre tanta fiebre electoral, apareció este estudio que evaluó el nivel de uso de herramientas online por parte de los candidatos en las municipales recién pasadas.
Realizado por el Magíster de Opinión Pública de la UDP junto a Storm, también contó con la colaboración de la comunidad online Ciudadanos & Consumidores (Luis Argandoña, Hernán Larraín, Rodrigo Frey y Yo).
Sólo como un dato preliminar, de los 10 candidatos mejor evaluados por su desempeño online, 5 fueron elegidos como alcaldes en sus respectivas comunas. Acá van algunos datos del estudio.
C&C presenta estudio Storm-UDP: Municipales 2008 en la Red
La empresa de marketing digital Storm Chile y el Magíster de Opinión Pública de la Universidad Diego Portales, con el respaldo de Ciudadanos&Consumidores, realizaron el primer estudio del uso de herramientas online en una campaña electoral chilena, con ocasión de las elecciones municipales de este 26 de octubre.
Según el estudio, sólo un 35% de los candidatos a alcalde creó un sitio web o un blog propio para esta elección. En esto, la Concertación dobló a la Alianza: uno de cada dos candidatos oficialistas desarrolló su web o blog, contra uno de cada cuatro postulantes de la oposición.
En cuanto al uso de las redes sociales, la preferida fue Facebook, en donde el 54% de los candidatos creó un perfil o un grupo. Lo sigue Youtube, en el que sólo el 19% de los postulantes creó un canal propio, y mucho más atrás Fotolog, con un 3%. Facebook fue más utilizado por la Alianza - 74% de sus candidatos creó un perfil o un grupo- versus la Concertación -65%-, aunque esta última coalición tuvo un uso más efectivo de la herramienta: un 37% de quienes recurrieron a la popular red lograron 400 amigos o más, mientras que la Alianza tuvo menos convocatoria: sólo el 14% logró esta cifra.
El estudio Storm & UDP, coordinado por C&C, definió un ránking de las mejores campañas online de estas elecciones municipales, en términos de la presencia de los candidatos en la web, y también del uso que le dieron para fortalecer su comunicación con los electores. El ganador fue nítidamente el alcalde de Peñalolén y aspirante a la reelección, Claudio Orrego (PDC). En una escala de 1 a 100, Orrego obtuvo 75 puntos. En su sitio (www.orrego2008.cl) no sólo fue posible enterarse de las novedades de su campaña, sino participar activamente planteando propuestas o preguntas, convertirse en voluntario y efectuar donaciones electrónicas de dinero.
El segundo lugar en el ránking fue para Jaime Ravinet, candidato por el PDC en Santiago. Lo siguieron Danae Mlynarz (PS, Ñuñoa), Claudina Núñez (PC, Pedro Aguirre Cerda) y Daniela Donoso (PDC, Providencia). La Concertación también fue más efectiva en el área web, obteniendo 10 lugares del TOP 20. La Alianza ubicó sólo a dos candidatos en este ranking - Sabat en Ñuñoa y Zalaquett en Santiago- y el Partido Comunista a tres - Jadué por Recoleta y Hugo Gutiérrez por Estación Central, además de Claudina Núñez.
Según la evaluación del estudio, las mejores campañas online se realizaron en las comunas con más de 90 mil inscritos, que obtuvieron en promedio 21,8 puntos. En cambio el desempeño baja drásticamente en las comunas de menos de 90 mil inscritos, que sólo promedian 11,7 puntos.
- Para obtener más detalles del estudio e información de contacto, descarga el comunicado desde aquí. - Descarga el estudio desde este link.
Arturo Arriagada.
En EE.UU. se abrió el "Newseum", o mejor dicho, un museo de la prensa y los medios masivos estadounidenses. En Chile, la experiencia más innovadora y similar es el "Museo de la Prensa" creado por la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales.
Así como los museos reflejan - a través de las obras de arte- la cultura de una sociedad determinada, los medios de comunicación que esas sociedades desarrollan también reflejan sus procesos históricos, sus relaciones de poder, y el acontecer cotidiano (social, político, económico, etc.) de esos grupos. En Chile potenciar el Museo de Prensa (gracias a su formato Wiki) es necesario para entender el who is who de los medios en Chile, así como también las formas de abordar la realidad del país que estos "actores políticos" han tenido a lo largo de su existencia.
Mario Vargas Llosa publicó en el diario El País este artículo sobre el "Newseum" que ayer reprodujo La Tercera.
Arturo Arriagada I.
Porque es el tema más importante que afecta a Chile en estos días - reflejando la lentitud que ha tenido nuestras instituciones para evolucionar a la par del comportamiento y necesidades de sus miembros- adjunto esta columna publicada en El Mostrador por el académico de la UDP, Nicolás Espejo. A su juicio, lo que ocurre con la píldora es el fiel reflejo de la lucha de clases. La misma que se puede observar en distintos ámbitos de nuestro quehacer cotidiano. Desde el derecho de acceso a información pública, pasando por la igualdad de oportunidades para acceder a la educación, entre otros ejemplos.
A mi juicio, esta es la mejor columna que se ha escrito sobre el fallo del TC que prohíbe la entrega de la píldora del día después a la gente que no la puede comprar en una farmacia.
Arturo Arriagada I.
Esta semana ha habido una gran discusión en los medios respecto al rechazo en el Senado de un proyecto de ley que obligaba a los honorables a rendir cuenta pública de su gestión. Frente a esto, algunos miembros del Congreso -como el Presidente de la Cámara de Diputados, Patricio Walker- no encontraron nada mejor que salir a defender al gremio utilizando los datos del IV Barómetro de Acceso a la Información (BAI), estudio donde los periodistas evaluaron positivamente a diputados y senadores respecto a su "disposición" para entregar información. No porque los periodistas consideren que los legisladores siempre tienen ganas de conversar con ellos, se estarán potenciando las confianzas entre autoridades y electores. Esta columna fue publicada ayer en el CIPER (Centro de Investigación e Información Periodística, www.ciperchile.cl)
Arturo Arriagada I.
De acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional de Opinión Pública UDP 2007, el canal de televisión más visto por los chilenos para informarse es TVN (37,5%), seguido por Chilevisión (22,9%) y en tercer lugar se encuentra Canal 13 (18,2%). En el caso de los diarios, la feroz batalla que están teniendo La Tercera y El Mercurio al parecer tiene un ganador para el presente año. Un 15,5% de los encuestados señala informarse por el Decano, mientras que un 13,8% dice hacerlo por La Tercera. Interesante cambio, ya que en la misma encuesta del año pasado un 19,2% decía leer La Tercera y un 12,1% leía El Mercurio. En todo caso las cifras no son tan alentadoras, ya que un 24,1% de los encuestados (a diferencia del 20,4% del año pasado) dice no leer ningún diario. Interesante el dato que esta encuesta da a conocer respecto a la visión que tienen los chilenos de los medios. Un 51% cree que las noticias de la televisión influyen "bastante" o "mucho" en las decisiones políticas del país, pero un 63% considera que es la opinión de los grandes empresarios la que tiene mayor influencia. La base de datos de la encuesta UDP estará disponible a contar del 3 de diciembre. Por mientras, pueden revisar el comunicado de prensa y el PPT emitido por la UDP.
Arturo Arriagada I.
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